Víctor Casco |
| Mil días |
| Víctor Casco Ruiz |
| 06 jun 2008 actualizado 16:26 CET :: Leído 194 veces |
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Hace ya varios días que este medio regional en el que escribo celebró su emisión número 1.000. Asistí a dicho evento, disfruté de una buena cena, mejor compañía y, al recibir un regalo de parte de los responsables de la web a sus colaboradores articulistas, pronuncié unas palabras que hoy quisiera repetirlas y ampliarlas. Empezaré por decir que tengo intención de subsanar las pocas aportaciones que vengo realizando desde hace medio año en esta sección de opinión comprometiéndome a escribir y publicar más. Sirva como justificación a mi abstinencia que mi colaboración en el medio cacereño avuelapluma, la asociación Cáceres Laica, el Ateneo de Cáceres, varias plataformas en las que participo, el Foro por la III República y la actividad en la Asamblea local de IU Cáceres han ocupado buena parte de mi tiempo desde que renuncié a la Coordinación General de Izquierda Unida de Extremadura. No hay profesión más desagradecida que la del periodista, dije en la celebración. Aquellos que tienen éxito se debe a que renuncian a practicar todo aquello que le enseñaron en la carrera (contrastar las fuentes, no confundir opinión con información, pluralidad, etc) y los que se comportan como periodistas no triunfan. Periodistas precarios, jodidos, pluriempleados y desgraciados son mayoría. Van de rueda en rueda, no deciden - ni les permiten decidir - que han de cubrir y si el jefecillo de turno considera que se debe hacer una loa al poder, se aguantan y a callar. Compartí con ellos muchas horas de ruedas de prensa. Periodistas cabrones, trepas, que joden, algunos hay. Algunos se disfrazan de tertulianos en los medios para sembrar siempre la misma opinión: "no hay vida más allá del mercado", "los empresarios crean riqueza", "la política debe ser realista" y aquí, en nuestra tierra, "la refinería es cosa buena", "quienes se oponen no son nadie" o "Juan Carlos Rodríguez Ibarra, ese gran hombre". Y luego tenemos a medios de comunicación como Extremadura al día, que decide abrir su espacio a toda la pluralidad, donde los dirigentes del PSOE - las cosas por su nombre - no campean como señores feudales exigiendo derecho de pernada, sino que junto a los demás, en igualdad, comparten sus opiniones. Me imagino que al director de este medio ya le habrán dicho las palabras mágicas: "que futuro te aguardaría si tu medio no diera cobijo a determinadas personas". La Junta de Extremadura se sabe ganadora en ese juego, desplegando su sustanciosa oferta de subvenciones, pagando no solo hagiografías, sino también silencios y silenciadores. Le honra a José Luis querer ser oveja negra en esta Extremadura de rebaño. Y aquí seguimos, escribiendo con libertad en un medio que ha cumplido mil días. Felicidades. |

