Permitan aquí que arriesgue una confesión: durante una entrevista que una presentadora de Canal Extremadura me hizo 4 días antes de las elecciones ésta me preguntó directamente: "En su programa electoral no viene nada sobre autónomos y el comercio. ¿Tienen algo que proponer en estas materias?". Yo le respondí que si se lee el programa político de IU más allá del índice se descubrirán las propuestas que realizamos en materia de autónomos y de comercio y fomento del mismo. Y ahora la confesión: ¡el programa de IU no tiene índice!
Sigamos con los eslóganes repetidos hasta la saciedad para que los ciudadanos y ciudadanas no se quiebren la cabeza pensando: "el mercado es la única garantía de riqueza", "los empresarios generan puestos de trabajo", "la mayoría siempre tiene razón", "Juan Carlos I nos trajo la democracia", "lo privado funciona mejor que lo público" y la peor de todas: "vivimos en una democracia". En menor medida, los de IU sufrimos el eslogan del PP cuando no les damos el voto de que estamos subsumidos en el PSOE y el eslogan del PSOE cuando no les damos el voto de que estamos haciendo la pinza con el PP. Tanto uno como otro aborrecen nuestra independencia.
El PSOE practica el caciquismo. Sí, y por cierto, también el PP: en Badajoz, en Mérida, en Cáceres... Mi fuerza política está pagando en las urnas, y particularmente en Extremadura, pretender ser rabiosamente independiente y querer levantar un proyecto de clase que defienda un modelo económico, social y político distinto al del capitalismo. Ese es nuestro crimen.
Los medios de comunicación, y a veces nosotros mismos, reducimos el ámbito de actuación de IU a una de estas dos cosas: o "Estamos condenados a gobernar con el PSOE" o "estamos condenados a ser su oposición":
Es en la derrota electoral, traumática, de 1998 cuando empieza a manifestarse con especial virulencia ambas concepciones, ambas suponen la castración de nuestros principios y ambas limitan el campo de trabajo de esta fuerza política alternativa que es Izquierda Unida. Pareciera que no hay más camino que el institucional y que nuestro campo identitario, nuestro ADN, se define en función de las posiciones que mantenga el PSOE y es que, para bien o para mal, aún no hemos superado la idea profundamente arraigada de la casa común y seguimos psicoanalizándonos por la ruptura de 1923...Unos quieren volver cual hijo pródigo, otros sólo quieren matar al padre... Las dos caras del complejo de Edipo.
Me importa poco si el PSOE es o no es de izquierdas... Eso que lo analicen sus militantes, lo que de verdad quiero saber es si somos o no somos capaces de impulsar nosotros políticas de izquierdas, y lo que es más importante, si somos capaces de vertebrar un discurso y una práctica que atraiga a las gentes para la defensa de un programa basado en los siguientes pilares: austeridad, rigor, libertad, igualdad, fraternidad, democracia radical, sostenibilidad y autodeterminación. Digamos hoy que se trata de "acumular fuerzas para la gran tarea de la emancipación humana"...perdonen ustedes la grandilocuencia, pero estoy hasta los c*** de frases estudiadas que destierren del imaginario colectivo las expresiones de "revolución", "burguesía", "clase" y "explotación"...
Hablando de esto último, tengo bien presente al entrevista a Alain Badiou publicada en http://www.rebelion.org/ donde a la pregunta de si le gusta que le identifiquen como el último filósofo maoísta éste contesta:
El pensamiento político emancipador debe conservar una relación positiva y amigable con los grandes procesos revolucionarios de la historia, desde la rebelión de Espartaco hasta hoy. Debemos preservar nuestra relación positiva con todas las grandes experiencias revolucionarias, incluso si concluimos que no tiene ningún sentido repetirlas. Cuando los medios de comunicación dicen de mi que soy el último filósofo maoísta, quieren decir, simplemente, que soy el último a quien no han conseguido hacerle decir que renuncia a todo esto.
Tras la digresión, y volviendo al objeto de este artículo, en 1998 tuvimos una crisis traumática que provocó la salida de miles de activistas y, lo que es más importante, el cuestionamiento profundo de nuestros objetivos. Estoy convencido que la idea anguitista del sorpasso y de las dos orillas, la fe en un programa valiente y claro, era lo correcto, pero no calculamos ni nuestras fuerzas, ni nuestra capacidad de tejer redes de alianzas ni el arraigo en el pensamiento colectivo y diario de los trabajadores de que ninguna revolución es posible... Hoy la lucha contra el capitalismo tiene lugar fundamentalmente en cada uno de nosotros, en cada uno de los precarios, de los jóvenes sin vivienda, de los indigentes, de los inmigrantes que no tienen conciencia de ser explotados, que no tienen conciencia de clase, lo que no significa que éstas no existan.
El sendero para salir del desierto no pasa por el sectarismo de unos pocos, que amparados en la pureza, prefieren vivir sin contaminarse, sin actuar, sin salir fuera.
Por lo pronto yo tengo cada vez más claro como voy a trabajar en política: seguiré militando en Izquierda Unida desde la base, volveré al movimiento ecologista para plantear una alternativa que una lo rojo y lo verde contra el capitalismo, lucharé por la III república porque soy, además de republicano, antimonárquico (y no, las dos cosas no tienen porque ir unidas) e intentaré derrotar a la actual dirección estalinista del PCEX que impide que los comunistas debatamos entre nosotros, porque para esa dirección lo único importante es preservar el salario de su secretario de (des)organización.
Hoy puedo afirmar que mi pretensión de que dijéramos radicalmente NO a la refinería es mi mayor logro desde que soy coordinador... No nos habrá dado votos, pero hemos defendido nuestros principios frente a la marea de lo políticamente correcto. Tres cosas aprendí de Manolo Cañada en los tres años que estuve trabajando con él: rigor, austeridad y compromiso de clase. Por compromiso de clase dijimos y seguimos diciendo NO a la Refinería: no nos gusta la concentración de capital.
Debemos abrir un espacio a la reflexión y ver como construimos un movimiento político y social que afirme los siguientes pilares: lucha contra la precariedad y la exclusión, compromiso con los trabajadores, III República Federal y derecho de autodeterminación, Alternativa económica y social al mercado desde criterios de sostenibilidad y ahorro energético, democratización radical y austeridad en el ejercicio del cargo público.
Y lo más importante en política: debemos buscar nuestro propio tiempo sin mirar al PP, al PSOE y a los comentaristas del PP y del PSOE. La Política no podemos dejarla en manos de los medios de comunicación ni en los tertulianos.