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Una mujer para Plasencia
Félix Pinero. Periodista   
17 dic 2006 actualizado 09:00 CET :: Leído 369 veces
Félix Pinero, periodista
Félix Pinero, periodista
El presidente de los populares extremeños –cuya lengua se sitúa en estos momentos en las antípodas de su apolínea faz-- acaba de presumir en Almendralejo de que su partido cuenta con siete mujeres como cabezas de lista en las ciudades y pueblos con mayor población de la circunscripción de Badajoz. ¡Qué descubrimiento, arrojo y apuesta por la mujer extremeña! Quizá no pueda decir lo mismo de la circunscripción de Cáceres, cuando recientemente apostaba en Plasencia por un hombre para su Alcaldía. “Plasencia necesita un hombre...”, con todos los respetos para ese hombre, proclamó “urbi et orbi”, como si hablare en la catedral “ex cathedra”.

Cómo interpretar esta dicotomía valorativa del sexo femenino en una u otra circunscripción cuando en la actual legislatura su partido apostó por una mujer en Plasencia y después la arrojó a los pies de los caballos, y provocó la baja voluntaria en su propio partido... ¿Significa esto una apuesta decidida por la igualdad de la mujer y por sus nuevos roles en una nueva sociedad? ¿Acaso es una simple cuestión de cuotas donde puede y no encuentra en nuestra tierra? Al rebufo de una realidad cotidiana que le supera, olvida una historia cercana y un devenir políticos de los que él mismo fue protagonista.

En las elecciones municipales de 2003, el PP situó a una mujer -Victoria Domínguez-- como cabeza de lista a la Alcaldía de la ciudad contra el parecer del comité local, que había apostado por un continuismo de salón en favor del anterior alcalde durante dos legislaturas. Lo que pasó después, es bien conocido. Díaz dio la espantada, los populares se escindieron en dos y perdieron. El jefe le justificó antes y después: "Es mi amigo, es mi amigo..." ¡Y tanto, que le abrió de nuevo las puertas tras la traición, motivada por la necesidad!

Cómo justificar ahora la necesidad de un hombre, y no la de una mujer, cuando antes se apostó por aquella, a la que dejaron sola, abandonada, vilipendiada... Apenas unos mecheros le ofrecieron por toda dote electoral. Y después se cebaron con ella: le retiraron la portavocía, la condenaron al ostracismo... Hubo de defenderse ante la iniquidad; le abrieron expediente de expulsión y, por dignidad, pidió la baja en el partido del que fue candidata antes de verse desterrada.

Quizás el PP sea un partido que dominan sólo los hombres. Acaso no halle mujeres en Plasencia, o las repudie, para rellenar sus listas. A lo mejor no ha cicatrizado las heridas que ellos mismos se infligieron. Por su mala cabeza, perdieron una oportunidad y ahora reniegan de la mujer como podrían renegar de la suegra, y por eso enaltecen a un sexo determinado en detrimento del otro. Adviértase que el jefe no subraya la juventud, preparación o valía política de su candidato, sino sólo su sexo, como si éste fuera determinante a la hora de hacer política; como si un sexo prevaleciere sobre el otro; como si tratare a la mujer como un florero a falta de otros efebos para lucir más...

No es eso, no es eso. Plasencia necesita una mujer como alcaldesa, la que tuvo y tiene; la que aspira a renovar mandato: Elia María Blanco, una mujer joven que no se arredra ante los hombres que hacen prevalecer el sexo masculino ante el femenino, mayoría en la ciudad, y que ha sentado las bases del futuro de esa ciudad.

Frente al inmovilismo de otros, la alcaldesa placentina supo rodearse no sólo de hombres, sino de un equipo de mujeres que, libres de pensamiento y llenas de amor por su ciudad, han dado todo un ejemplo a los hombres del PP, arrogantes y descreídos en la fuerza del mal llamado por ellos sexo débil. Por algo será que dos de ellas abandonaron libremente sus filas. Quizá por ello hablen sólo de hombres, escarmentados en su propia epidermis masculina.

Primero fue Raquel Puertas, la concejala de más actividad, dinamismo y empuje políticos, quien también hubo de sufrir las vejaciones de los hombres del PP, que ahora llaman a sus puertas con cantos de sirena: "No te echamos: te fuiste. Vuelve con nosotros..." Después fue Victoria Domínguez, a la que tampoco echaron: abandonó voluntariamente por dignidad.

No matrimonia el PP en Plasencia con las mujeres, mayoría en la ciudad. De ahí la necesidad del hombre, "Plasencia necesita un hombre"... ¿No creerá quizás en la igualdad de mujer y hombre...?

Raquel y Victoria han demostrado al PP que la política en Plasencia no es sólo cosa de hombres, pese a que sus antiguos compañeros de armas políticas, alguna mediática iluminada y otra traidora a su partido, hayan cargado sus baterías contra ellas por despecho. Ellas se alinearon con una mayoría minoritaria para dar estabilidad de gobierno a Plasencia y respaldar a la alcaldesa en su proyecto político. Mejor en compañía de mujeres que de hombres que nos desprecian, se dirían para sí.

Eso no es transfuguismo: es lealtad a su ciudad. No se han pasado a otro partido. Y estarían en su derecho si fueren admitidos por quienes reconocieren su labor, libre de cargas y de pureza de sangre políticas, como tantos presumidos en las filas del PP.

No sólo Raquel y Victoria. La alcaldesa placentina cuenta con Carmen Blázquez y Mónica García, leales peones de la lealtad a Plasencia. Libra Carmen una batalla contra la limpieza que los heraldos del PP de la calle del Sol desean perturbar en la oscuridad de la noche. Mónica es la discreción y la lealtad personificadas; Raquel, el trabajo bien hecho; Victoria, la valía política por demostrar ante quienes no se lo permitieron.

Elia es la alcaldesa, candidata "in pectore" a repetir mandato para recoger la siembra desparramada. Sin miedo a los hombres que no ven a las mujeres como compañeras imprescindibles de viaje.

¿A qué un hombre -con todos mis respetos al hombre del PP-- si hay mujeres suficientes, capaces, trabajadoras y preparadas para hacerles sombra a los hombres en política y donde fuere menester? ¿Por qué Plasencia ha de necesitar a un hombre y no a una mujer si son iguales ante la ley? Evoco aquí los nombres de Eva González y Gema Fuentes, dos mujeres placentinas desterradas de su partido por su libertad de opinión y por la codicia de poder de algunos hombres del PP...

"El hombre propone y la mujer dispone". Ojalá las mujeres placentinas hagan realidad el refranero. Y pues soy hijo de Plasencia, con bandera de Plasencia, apelo a dignidad de las mujeres placentinas. ¿O ellas y yo estamos de más?


 
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