Emilio Olivas Salguero. Foro Mérida
Reza un dicho popular que "como Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como".
Hemos conocido en estos días que e
l Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida ha recibido el premio Ciudades Patrimonio de la Humanidad, concedido por el grupo de ciudades que conforman este exclusivo grupo y al que pertenece Mérida.
Quien conoce el patrimonio cultural de Mérida y tiene un mínimo de sensibilidad, al conocer esta noticia, puede pensar que los de las Ciudades Patrimonio están de cachondeo, o que la necesidad de tener que establecer un premio periódicamente entre ellas obliga a este tipo de esperpento.
Como en todas las cosas de la vida, los premios o castigos deben de otorgarse después de un contrastado, profundo y riguroso análisis de las personas y de las cosas. Este premio viene a manifestar un alto grado de desconocimiento de la realidad que sufre la ciudad de Mérida (qué más quisiéramos que la distinción fuera merecida, como lo fue la declaración de Patrimonio de la Humanidad).
Desde el propio Plan General de Ordenación Urbana, que no define suficientemente espacios de protección monumental, actuaciones urbanísticas agresivas como Rabo de Buey y III Milenio, y terminando por la destrucción de elementos históricos como el espacio de la Ermita de Santa Catalina en la barbaridad de la remodelación del entorno del Templo de Diana, el Consorcio, al que se premia, ha sido parte decisiva.
Pero hablar del Consorcio es hablar de la Consejería de Cultura, responsable del patrimonio histórico, responsable de las agresiones que está sufriendo el conjunto monumental de Mérida, por acción u omisión. La directora general de patrimonio de la Junta ha recogido el premio, haciéndole pensar, y pensando también ella, que las cosas están muy bien hechas.
Este premio le hace daño al patrimonio de Mérida, antes de habérselo entregado, tendrían que haber visitado todos los rincones de Mérida, dejando primero estacionado el coche en el aparcamiento que está encima del dique romano, como muestra de la gran utilización de los restos arqueológicos hace el Ayuntamiento y el Consorcio.