Opinión
Tribuna abierta
Tiempos recios para la Unión Europea Temas |
| Tiempos recios para la Unión Europea |
| Juan Miguel Méndez Peña |
| 20 jun 2008 actualizado 09:03 CET :: Leído 198 veces |
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Vivimos en un tiempo en el que todo parece regirse por el marketing, los golpes de efecto, el maquillaje de la realidad... A veces algunos combaten este hecho con declaraciones altisonantes, con posturas demagógicas y con altas dosis de catastrofismo que nada solucionan a medio-largo plazo; pero ya se sabe, a "a río revuelto, ganancia de pescadores"... En cambio, rara vez se apuesta por coger el toro por los cuernos, por ser realistas y por hacer crítica constructiva, siempre constructiva, que nos permita analizar con objetividad el punto en que estamos, hacia adónde queremos llegar y los retos que tenemos que afrontar para ello. Hace ahora un par de años tuve la oportunidad de participar como representante de los estudiantes de la Universidad de Extremadura en un encuentro sobre el futuro de Europa que se celebró en el Monasterio de Yuste en la víspera de la entrega del Premio Carlos V 2006 al ex canciller alemán Helmut Kohl. Para mí fue un privilegio poder asistir como mero oyente a una lección magistral de europeísmo impartida por lo más florido de la intelectualidad política, social y cultural del viejo continente: Felipe González, Jorge Sampaio, José Saramago, Marcelino Oreja, Abram de Swaam, Paul Preston, etc. A pesar de estar deslumbrado por encontrarme en tal Olimpo intelectual, saqué una conclusión: si todas estas personalidades con influencia o poder político tenían tan claro cuál debía ser el rumbo que debía seguir Europa para el bienestar de su ciudadanía, ¿cómo es posible que cueste tanto poner en práctica esta teoría? En los últimos días hemos sido testigos de cómo en la República de Irlanda la mayoría de los votantes (que no mayoría social) han rechazado por referéndum la aplicación del Tratado de Lisboa -sucedáneo de la fallida Euroconstitución- que consensuaron in extremis los líderes de la Unión Europea. Recientemente asistimos perplejos a la polémica aprobación de la denominada Directiva de Retorno sobre inmigración ilegal, que afecta a la duración de las detenciones (6 meses máximo, ampliables hasta un año y medio), la repatriación de menores todavía escolarizados, la imposibilidad para un expulsado de volver a la UE antes de 5 años, etc.; quizás sea un punto de partida para lograr una política común de inmigración, pero no aprecio con claridad su afinidad con lo estipulado en el Convenio Europeo de Derechos Humanos. Para mayor escarnio, ahora ha surgido el debate sobre la ampliación de la jornada laboral hasta las 65 horas semanales... ¿A esto se le llama construir la Unión Europea desde la base? ¿Dónde quedan los principios que la inspiraron? ¿Pueden las instituciones europeas legislar de espaldas a la sociedad y luego achacar a esta la paralización de la Unión cuando se muestra disconforme con las medidas que adopta? Para responder a esta última pregunta me quedo con la idea lanzada por el Presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara: "El euro-escepticismo no es la causa, sino la consecuencia del problema; la causa está más bien en la necesidad de encontrar liderazgos sólidos en el conjunto de la UE que tiren del proyecto común hacia adelante". Esta semana se han vuelto a reunir en Cáceres y en Yuste, como cada año, un nutrido grupo de personalidades europeas del mundo de la política, la cultura, la filosofía, la literatura, la Universidad, etc. Esta vez, en la víspera de la entrega del Premio Carlos V 2008 a la ex Presidenta del Parlamento Europeo Simone Veil, la Fundación Academia Europea de Yuste ha celebrado un encuentro en el que abordaba una cuestión: "Europa, contenidos y valores educativos compartidos. ¿Qué deberían sabesr los jóvenes sobre Europa?". De nuevo, el Olimpo de la intelectualidad de Europa ha manifestado la necesidad que la ciudadanía asuma un papel más activo y un mayor protagonismo en a construcción de Europa; además, con una actitud un tanto "patriarcal" proponen que los jóvenes europeos empecemos desde las enseñanzas medias a ser conscientes de la importancia de la Unión, todo ello a través un currículo interactivo sobre civilización europea para el alumnado de bachillerato, complementario a la inminente puesta en marcha del tan traído y llevado Espacio Europeo de Educación Superior. En este sentido, tal vez en estos foros tendría que empezar a escucharse también la humilde voz de esos jóvenes que, en la mayoría de los casos, somos el reflejo de lo que piensan nuestros mayores acerca de Europa y, a la vez, el reflejo de lo que será el sueño europeo en las próximas generaciones... En un mundo globalizado, no podemos conformarnos con una Unión Europea financiera y mercantilista; no podemos estar dando pasos atrás en lo social para mantener la fortaleza del poder económico. Para ello es necesario reivindicar también que nuestra unión sea política sobre la base del bienestar social de la ciudadanía europea, a la que le asisten derechos fundamentales y libertades públicas que a estas alturas no parecen estar blindadas. Me uno al sentimiento expresado de los integrantes de la Fundación Academia Europea de Yuste. Pero confío en que todo ello no se quede en una declaración de intenciones, que la teoría se aplique de una vez a la práctica y que nuestros dirigentes empiecen trabajen para materializar medidas que fortalezcan la Unión. Juan Miguel Méndez Peña. Estudiante de la Licenciatura en Derecho por la Universidad de Extremadura. |