Opinión
Tribuna abierta
Lengua y habla en las dos lenguas de Ibarra Temas |
| Lengua y habla en las dos lenguas de Ibarra |
| Félix Pinero. Periodista |
| 06 dic 2006 actualizado 23:00 CET :: Leído 413 veces |
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Rodríguez Ibarra tiene una lengua, pero habla dos lenguas: la materna, el castellano, y la aprendida, el francés. Una lengua que se regala y otra que se aprende; de interior, una, y otra de exteriores; para comunicarse en el más acá y para entenderse fuera. Cada lengua es un universo compartido por millones de hablantes; pero el habla es también particular en el conjunto de sonidos articulados con que manifestamos pensamientos y sentimientos. Cada persona asume una lengua y diversos estilos en la expresión del lenguaje. El estilo es el hombre y la mujer; la lengua delata su estilo. Habla y estilo definen y configuran una personalidad, una época, un modo de ser y obrar. No asume el político otra lengua que la que se le ha dado para entenderse y comunicarse. Asume, sí, otro lenguaje, otro estilo, como en el ser y estar, en el vestir, en la gesticulación que acompaña la articulación del habla. La lengua del Ibarra político ha caracterizado una época de Extremadura. Su habla ha situado a Extremadura en la lengua de todos los españoles. Para bien o para mal, el lenguaje de Ibarra ha conectado dos mundos: Extremadura y España, con la misma lengua y habla, antes aislante, ahora en la red del sistema. Ibarra no ha utilizado para ello un habla de estropajo, sino serpentina, franca; no una lengua muerta, sino viva; ni un habla viperina, sino bífida. "Dice lo que piensa y piensa lo que dice", dijo de él José Borrell en Barcelona. No podría ser tildado precisamente de lengüicorto. Ibarra ha sido y es lenguaraz, deslenguado, atrevido en el habla, porque domina dos o más lenguas. Nadie le ha atado la lengua, aunque sea objeto de malas lenguas. Dándole a la lengua, se le ha ido a veces la lengua. Ligero de lengua, ha provocado que muchos se metieran la propia allí donde la espalda termina. Nunca se ha mordido la lengua, "potro indomable" del habla, como dijera de él un político catalán. "No he pretendido ofender a nadie, pero sí molestar", manifestó hace unos días al recibir el premio "Protagonistas" en la capital catalana. Jamás se ha callado la lengua ni se ha mordido la lengua. Nadie le ha comido la lengua, Quien posee mucha lengua, no se muerde la lengua; más bien, tira de la lengua. No ha tenido el Presidente pelos en la lengua para contar las verdades al lucero del alba. "Tener dos lenguas no significa tener dos bocas para comer más." A principios de la década de los noventa, la clase política y la burguesía catalanas enmudecían ante esta parábola ibarrista, que cortaba de raíz los argumentos para una financiación exclusiva. La lengua es un patrimonio de todos; un lujo para quien, como él, ha sabido utilizarla para comunicar, conectar, liderar y situar el habla de Extremadura en la lengua de España; el mapa de Extremadura en España; la lengua de Cervantes y el habla de Extremadura en el sistema de la lengua oficial del Estado. Y ante quienes propugnan que una determinada expresión artística (el flamenco) es patrimonio exclusivo de una comunidad autónoma, postula para Extremadura una "realidad nacional" extremeña en una posible reforma estatutaria: el Linux, la segunda lengua regional, de patente propia y de proyección universal. Dos lenguas universales y un habla particular en la singularidad de la comunicación virtual. La tercera lengua de Ibarra; las dos lenguas de Extremadura en la proyección comunicativa de lengua y habla. |