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Reportajes
Ojo, que no nos engañen
Beatriz Barrantes   
10 ago 2004 actualizado 21:38 CET :: Leído 663 veces

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Hacer la compra hoy puede suponer un verdadero quebradero de cabeza. La Unión de Consumidores recomienda no dejarse llevar por las "garras del consumismo" y hacer el esfuerzo de comparar los precios de los productos. Los datos señalan que los hipermercados cuentan con un mayor número de ofertas. Pero, ojo, ¿son reales todas las promociones que estos grandes establecimientos dicen tener?

Seguro que en más de una ocasión ha abierto su buzón y ha encontrado una auténtica montaña de hojas de promociones y ofertas de los supermercados de su ciudad. Y es que a diario somos bombardeados con este tipo de publicidad, que o bien ignoramos totalmente tirándola a la basura, o bien miramos con cierto interés.


Este tipo de anuncios suele tener una calidad estética y creativa menor que la publicidad que nos llega a través de la pantalla, sin embargo, cuenta con un fuerte poder informativo. Las hojas de ofertas que invaden sin tregua nuestros buzones no se enredan con complicados mensajes que hay que descifrar. En ellas no nos van a plantear qué es el "ciritrone" de un coche o la historia de Curro, aquel que se fue al Caribe. Estos anuncios son más directos; nos señalan los productos que han sido rebajados o las promociones con las que cuenta el supermercado de nuestro barrio.

Hipermercados y supermercados son los establecimientos que suelen publicitarse de esta manera, ya que son éstos los que tienen más posibilidades de realizar ofertas interesantes para el comprador. Según un reciente estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), estas grandes cadenas de distribución alimenticia entablan una agresiva "guerra de precios" con la que no pueden competir otros establecimientos más pequeños.


ImageSin embargo, el comprador debe estar despierto y no dejarse llevar por "trucos" publicitarios. Y es que detrás de estas hojas de anuncios, en muchas ocasiones, hay falsas y engañosas promociones. Tal vez tenga algún conocido que, guiado por uno de estos folletos que llegan a casa, fue al supermercado para comprar un televisor que estaba "tirado de precio". Su amigo llegó al establecimiento y el dependiente le comentó que la oferta de los televisores estaba preparada hasta "agotar existencias" y que ya no quedaba ningún aparato. Seguro que se decepcionaría y sorprendería mucho, porque la promoción había comenzado el día anterior y sin embargo, ya se habían agotado todas las existencias. Aun así, ya que se había desplazado hasta allí con la idea de comprar una televisión, su amigo se trajo otra no tan económica y se volvió tan contento para casa sin darse cuenta del engaño.


Lo que marca la ley

ImageUn comprador tiene que conocer sus derechos si no quiere ser manipulado en una situación como la planteada anteriormente. Hasta hace unos años existía un vacío legal en este sentido, pero hoy el Instituto Nacional del Consumo ha establecido un marco jurídico que trata de proteger a los consumidores en actividades tales como las promociones temporales, los regalos ofrecidos por la compra de un determinado producto, los descuentos, sorteos, etc.

Las promociones indefinidas, con las que se induce al consumidor a pensar que está beneficiándose comprando un producto a menor precio, cuando habitualmente se está comercializando en idénticas condiciones, están prohibidas. Así, es obligatorio que la ventaja que se ofrezca sea real, y que se señale que es una promoción temporal, indicándose, claramente, el inicio y el final de la misma.


También es obligatorio detallar el gasto adicional que al cliente le va a suponer el beneficiarse de una promoción con regalo, y el precio que tendrá la llamada y la duración estimada de la misma, para participar en un determinado concurso a través del teléfono. Por otra parte, la ley prohíbe al anunciante expresarse con frases tales como "ha resultado ganador", "certificado oficial de ganador", "ganador del primer premio", etc., cuando realmente no se ha celebrado ningún sorteo para respaldar la promoción.


Atentos a las... "ofertas válidas hasta agotar existencias"

ImageSegún la Unión de Consumidores de Extremadura, el pasado año se realizaron más de una cuarentena de reclamaciones relacionadas con la publicidad. Muchas de esas quejas de los ciudadanos estarían vinculadas con otro tipo de promociones engañosas de las que nos advierte Jesús López, de UCE-Andalucía. Se trata de la famosa "oferta válida hasta fin de existencias". Este tipo de indicaciones están prohibidas si no se especifica con claridad la cantidad concreta de dichas existencias. Jesús López señala que "ya el 30 de noviembre del 2000 el Juzgado de 1ª Instancia de Madrid estableció un precedente judicial declarando la ilegalidad de tal frase en la promoción con regalos que la marca Estee Lauder realizó en centros comerciales de El Corte Inglés. Y es que al poco tiempo de comenzar la oferta los vendedores empezaron a comunicar a los solicitantes que se había agotado el producto con regalo. Finalmente el Tribunal señaló que la indeterminación de la oferta podía ser considerada como publicidad engañosa".


Un error tipográfico con truco

Otra indicación que ha sido analizada judicialmente es la "oferta válida salvo error tipográfico". De hecho, en 1998 la empresa Halcón Viajes fue obligada a retirar sus folletos publicitarios por incluir dicha mención. Se entendía que con esta frase "el cumplimiento de la oferta queda a merced del anunciante, que es el único conocedor del eventual error de imprenta", nos señala López. El Código deontológico de la Asociación de Autocontrol de la Publicidad señala en su artículo 4 que "la publicidad no deberá constituir nunca un medio para abusar de la buena fe del consumidor", y sin embargo, nos señala López que "bastaría la inclusión voluntaria de un error tipográfico para conseguir que el anunciante se protegiera las espaldas y pudiera decidir dar por inválida una oferta o promoción.La "buena fe" del consumidor quedaría defraudada por la "mala fe" y "picardía del anunciante".


Y es que para no ser engañados tenemos que estar atentos y detectar esa picardía del vendedor. Conocer nuestros derechos como consumidor es algo fundamental para no caer en estas trampas publicitarias, pero el no dejar de denunciar los casos en los que nos sintamos engañados es también de vital importancia. Si cada vez que nos topamos con una anomalía relacionada con las falsas promociones y la publicidad engañosa presentamos formalmente nuestra queja, usando el respaldo y asesoramiento de las asociaciones de consumidores, estamos contribuyendo a que se afiance una legislación que regule estas cuestiones, y en definitiva, estamos procurando que nuestra sociedad de consumo establezca unas normas que protejan al consumidor ante cualquier tipo de engaño.

BB

 
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