Especiales
Reportajes
Los Templarios: ¿herejes o víctimas de una conspiración? Reportajes |
| Los Templarios: ¿herejes o víctimas de una conspiración? |
| Maricarmen Seguin |
| 14 dic 2007 actualizado 14:11 CET :: Leído 337 veces |
|
Fundada en 1119, en Jerusalén, para proteger a los cruzados que combatían a los infieles de la Tierra Santa, la orden religiosa militar de los Templarios se convirtió en materia prima de inagotables leyendas y especulación en novelas como El Péndulo de Focault, el Código Da Vinci, donde se argumenta que los remanentes de esos caballeros son los guardianes del secreto sobre la descendencia de Cristo o en la asociación con lo extraordinario, en los relatos de Umberto Eco. Con el aval del Vaticano, un documento de edición limitada hecho hace 700 años, explica la disolución de la orden, a comienzos del siglo XIV, en medio de sospechas de herejía e inmoralidad. El volumen del proceso contra los Templarios, mejor conocido como el "Pergamino de Chinon", encontrado en 2001 en los archivos secretos del Vaticano, detalla todo el juicio movido por el Papa Clemente V contra la orden. La sorpresa, de acuerdo con este registro, es que el Pontífice absolvió a la orden de la acusación de herejía. La halló culpable apenas de "inmoralidad" y pretendía reformarla. Aún así, la orden fue proscrita y sus líderes quemados en la hoguera. Uno de los mitos sobre los Templarios es que ellos existen en forma de sociedades secretas. La visión que ofrece el pergamino sobre su desmantelamiento es esencialmente política. Desde su formación, los caballeros, que utilizaban aparatos militares y una túnica blanca estampada con una gran cruz roja, se habían revelado como expertos para concentrar influencia y fortuna. Algunos actuaron como un poder aparte, en condición de competir con la Iglesia y con los estados medievales, creando un sistema bancario que pasó a financiar las guerras en Europa.Es previsible, por tanto, que luego se hayan vuelto blanco de hostilidades y que más tarde sus enemigos hayan buscado orquestar su aniquilación. Esa situación tuvo su auge a inicios del siglo XIV, cuando el Rey de Francia mandó a prisión a su gran maestro Jacques de Molay y otros dos caballeros en el castillo de Chinon, en el Valle de Loira. El tribunal los juzgó por un rosario de acusaciones, sobre todo de impropiedades sexuales. Hasta donde se sabía, las acusaciones habían sido ciertas. El pergamino hallado por la investigadora Barbara Frale, muestra un escenario diferente: Clemente V rechazó las denuncias más graves, pero no tuvo suficiente fuerza como para salvar a la orden. En aquel momento el poder papal estaba dividido y de huésped en Francia, en el ciclo que se conoce como los "Papas de Avignon", y prevaleció la presión del rey francés Felipe V y sus aliados.De Molay y sus compañeros fueron quemados como herejes, saliendo de la historia y pasando a la leyenda. Una fue entregada al papa Benedicto XVI y las 799 repartidas entre bibliotecas y centros de investigación, a un precio de 8.375 dólares por unidad. |

