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La pintora de la venganza Reportajes |
| La pintora de la venganza |
| Carmelo Arribas |
| 02 mar 2008 actualizado 12:00 CET :: Leído 1203 veces |
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La vida de muchas de las mujeres, que han dejado la impronta de su arte en la historia del arte, con no poca frecuencia transcurre por unos derroteros que bien podrían considerarse novelescos. Pero su rebeldía saca a la luz los grandes problemas con los que se encontraba, para ejercer como persona, la mujer de su tiempo. De entre ellas una de las más importantes por su obra, ha sido Artemisia Gentileschi. Deseo que sean estas líneas un homenaje en el día de la Mujer Trabajadora, a todas esas luchadoras que se rebelaron, y que como Leonidas y los 300 los espartanos de la batalla de las Termópilas, que lucharon contra un número de persas que las fuentes clásicas calculan entre 250.000 a un millón, sucumbieron ante las injusticias, traicionadas por las de su género y la abrumadora cantidad de sus enemigos. La obra de Artemisia, se confundió durante mucho tiempo con la de su padre, Oracio Gentileschi. "Todos conocemos al pintor naturalista Gentileschi, pero más de uno hemos confundido alguna vez alguna de sus obras con las de su hija Artemisia (Roma 1593- Nápoles 1652) debido a la ignorancia de su existencia y a la incapacidad de concebir una mujer capaz de expresar con tanta fiereza visual y psicológica el Asesinato de Holofernes a manos de Judith".1 No es de extrañar esta confusión en los entendidos. No era fácil, hasta ahora, llegar a pensar, que una mujer fuera la autora de unos cuadros tan violentos, como los salidos de su mano. Por otra parte el estilo de Artemisia, es muy semejante al de su padre, de la que fue discípula y ayudante. 2"Fue un animal raro en la Roma de los Papas". Todas estas circunstancias predisponían al error. Agostino, era amigo y colega de su padre Orazio Gentileschi, y colaboraban ambos en la decoración del Casino de las Musas de Scipione Borghese. Tras la violación, se esperaba que Agostino reparara esa afrenta con el matrimonio. Pero faltó a esa promesa, entre otras cosas, porque ya estaba casado. Un año después de la violación, al descubrir el engaño, Orazio le denunció acusándole de violación, y a Cósimo Corliani, cómplice de la misma, de haberle robado un cuadro. Pero su denuncia, más tuvo que ver con la falta de cumplimiento de la promesa de matrimonio, y con el robo, que con la violación. Este tormento le podía producir un daño doblemente doloroso, ya que no sólo le producía una lesión física, sino que no era menor el peligro de que la tortura, aplicada a sus dedos, pudiera provocarle una incapacidad que la inutilizara para el ejercicio de la pintura. Su padre orgulloso de las facultades de su hija decía de ella, que a los tres años pintaba obras, "que quizás los principales maestros de esta profesión no llegan a saber". La joven Susana, con la que parece identificarse, se encuentra desnuda en una escena, que más parece desarrollarse ante un tribunal que en un jardín recién salida del baño, como narra la Biblia. Tras sí, dos personajes masculinos, que no representan la edad que el relato bíblico les asigna, la miran y acosan. "Susana y los viejos", es una obra que muestra del calvario psicológico, que esta bella mujer tuvo que pasar, y de la que hablan sus contemporáneos con admiración, tanto por su hermosura, como por sus conocimientos artísticos. Quizás como una respuesta de reafirmación, y compensación interior a los problemas sicológicos que sufrió, sus autorretratos son muy abundantes, siendo fácilmente reconocible en la persona de algunas de sus heroínas, como en "L´ínclinazione". La figura de la "Alegoría de la Inclinación", un hermoso desnudo que lleva en sus manos una vela, recordando la Centauromaquia de Miguel Ángel, fue probablemente solicitado por el mismo sobrino del pinto, ya que la fama de sus desnudos era ampliamente conocida. Posteriormente Leonardo Buonarroti heredero de Miguel Ángel el joven, la mandó cubrir con un velo, pintado por Volterrano, discípulo de Giovanni de S. Giovanni. Solamente se conocen, pintados por mujeres, los desnudos masculinos realizados por Giulia Lama, pintora veneciana de principios del XVIII, lo que evidentemente no era habitual. Ninguna otra lo intentó, hasta bien entrado el siglo XIX. En una de las cartas que escribe al secretario de los Médicis, Andrea Cioli, le dice que le envía una pintura hecha por su hija. De no haber tenido la obra suficiente calidad, no se la habría enviado. ¿Porqué dejó de pintar? Es fácil hacer algunas conjeturas. Todavía la pintura era vista como un oficio manual, y por lo tanto de bajo nivel social. Posiblemente al casarse con un caballero de la Orden de Santiago, abandonara, al menos como profesión, toda actividad pictórica, pues no se sabe nada de ella. En 1615, comienza Artemisia, su brillante carrera, en la corte florentina de Cosme II. El enrarecimiento religioso y la muerte de Cosme II, le decidieron volver a Roma, sola. Esto no impide, que se una a su padre, y que se marchen juntos a Génova, a realizar un encargo de Pietro Maria de Cesari Gentili. Allí conocerá al francés Simón Vouet. Pintor que representaría posteriormente la línea academicista en Francia, y que en esta época pasaba por una época de amplia influencia italiana. Con él mantendrá durante mucho tiempo una relación amistosa y profesional, lo que indica que a pesar de su condición femenina era bien aceptada en los círculos artísticos. Precisamente por la calidad de su pintura, supo "hacerse perdonar" su condición de mujer. Dos de sus mejores mecenas fueron los cardenales Antonio y Francesco Barberini. Esta seguridad y no poco de rebeldía, frente a una situación injusta, puede encontrase reflejada en el cuadro: "Retrato de una mujer pintora", que evidentemente es un autorretrato, y que una vez más, utiliza como instrumento de autoafirmación. Normalmente, se excluía a las mujeres de las grandes obras, como los retablos, ya que no dominaban el dibujo del cuerpo humano, pues les era vetado el estudio del desnudo, así pues debían de contentarse con realizar retratos, bodegones o paisajes. En toda la serie de decapitaciones, "La decapitación de Holofernes", o "Giale y Sísara", los personajes femeninos tienen un aire feroz y una expresión fría, vengativa, y distante, y en su rostro muestran una sonrisa de satisfacción y triunfo. Quizás sea interesante hacer un estudio comparado, con obras semejantes de otros autores, para ver la diversa perspectiva con que es tratado el tema. Quizás sea oportuno traer aquí el relato Bíblico, para comprender mejor el significado del cuadro. Ante esta situación, cerca la ciudad palestina de Betulia, próxima a Jerusalem. Las vejaciones sufridas en el proceso, tras la denuncia de su violación, e incluso la reacción de su padre, más interesado en el robo de uno de sus cuadros y en la reparación de su honor, que en la situación de su propia hija, le llevaron a marcharse a Florencia y le llenaron de tal vergüenza, que para ocultar su nombre firmaba los cuadros con el apellido de la abuela materna, Lomi. A ella se le ha llamado la "pintora de la venganza", lo cual no es difícil de comprender, cuando se ven cuadros como: "Judit y Holofernes", tema que desarrolló con frecuencia, encontrándose varias obras de esta temática en: Florencia (Galería Pitti), Nápoles (Museo de Capodimonte), o en el Instituto de Artes de Detroit, en el que frente a la frialdad que muestra Judit en su expresión, presenta a un patético Holofernes, en el momento de ser degollado. Las historias de heroínas bíblicas constituyen uno de sus temas preferidos, como: "Ester y Asuero" en la que narra la escena del desvanecimiento de Ester ante Asuero. La historia de la heroína Ester, que llega a casarse, ser la favorita del rey Asuero y salvar a su pueblo de la persecución. O: "Lot y sus hijas", en referencia al pasaje bíblico en el que Lot, que había escapado de la destrucción de Sodoma y Gomorra, temeroso y poco seguro de la virtud de sus hijas, les impide ir a ningún lugar poblado. Estas lo emborrachan y se unen sexualmente a él. De parecida inmoralidad es el relato de David y Betsabé. "Una tarde se levantó del lecho y se puso a pasear por la terraza de la casa real, y vió desde allí a una mujer que se estaba bañando y que era muy bella .Hizo preguntar David quien era esa mujer y le dijeron:"Es Betsabé, hija de Eliam, mujer de Urias el jeteo". David envió gentes en busca suya; vino ella a su casa y durmió con ella". (Samuel II, 14,24) La violación por Sexto Tarquicio, hijo de Lucio Tarquicio el Soberbio, rey de Roma, y el posterior suicidio de Lucrecia, esposa de un sobrino de este mismo rey, provocó una revuelta liderada por Lucio Junio Bruto, que terminó con la proclamación en el 510 a.C. de la República y la supresión, ya para siempre, de la monarquía en Roma. Algunas de estas mujeres "triunfadoras", no son pues tan heroínas, o al menos su conducta no es digna de imitar, como la de Salomé, que consiguió de Herodes que le trajeran la cabeza del Bautista en una bandeja de plata. Sin embargo, en todas ellas se destaca cómo la mujer, con su influencia y sensualidad, es capaz de vencer la voluntad de los hombres para conseguir sus planes, como en el caso de Herodes, aunque las víctimas sean tan inocentes como S. Juan Bautista. Entre 1630 al 1640, marcha con su padre a Inglaterra, donde hizo muchos retratos de nobles y algunos cuadros de historia encargados por el rey. Retornó a Nápoles, donde murió, en 1652. Sin embargo la fama de libertina, de quien sólo fue víctima, le siguió hasta su muerte, publicándose en 1653, unos epitafios jocosos, en los que le dicen entre otras cosas: La verdad es que sus últimos años, no fueron todo lo favorables económicamente, como lo habían sido hasta ese momento. En el campo de la pintura, son las modas las que ensalzan o hunden a los artistas. La Historia del Arte está llena de pintores más que mediocres, que consiguieron altos precios para sus obras, sin embargo otros muchos, que habían triunfado durante casi toda su vida, vieron cómo, al final de esta, su quehacer era infravalorado, y sus intentos para adaptarse a los nuevos gustos no eran apreciados por los clientes. Basta recordar nombres de épocas y estilos tan distintos, como los Zurbarán o Tamara de Lempicka. En las cartas a Antonio Ruffo, Artemisia se muestra cansada, enferma y prácticamente en bancarrota, suplicando trabajo, y hasta discutiendo el precio de su obra. Murió ese mismo año, y fue enterrada en la Iglesia de S. Juan de los Florentinos de Nápoles. Iglesia que fue destruída durante la Segunda guerra mundial. "HEIC ARTEMISIA" ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 2. Revista "El Punto de las Artes" 28 de junio al 4 de julio de 1991. Muestra Antológica en Florencia de Artemisa Gentileschi. 3.Pérez Carreño Francisca. Artemisia Gentileschi. Vol. 13 . El arte y sus creadores. Ed. Historia 16. 4.Pérez Carreño Francisca. Artemisia Gentileschi. El Arte y sus Creadores. Vol. 13. Ed. Historia 16. 5.De Diego Estrella. La mujer y la pintura del s.XIX español.Ed. Cátedra 1987 6.Ferrer Esther.La Pintura Napolitana de Caravaggio a Giordano. Rev. Jano. Agosto 1990 7. Media; Antiguo país de Asia, que corresponde a la zona noreste del actual Irán. Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta 8.( No entallar los cuernos a mi marido).
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