Sin embargo, llega el verano, las ansiadas vacaciones que esperamos durante todo el año para irnos a la playa, la montaña o a ese crucero que tanto nos ha costado contratar-ahorrar. Y con ello, también llega la pregunta del millón, ¿Qué hacemos o quién se queda con el perrito?
Cada año, miles de animales domésticos de los que hemos presumido por las calles del barrio dando largos paseos, que nos han acompañado, y que han tenido que soportar nuestras reprimendas por mal comportamiento sin poder defenderse, son abandonados en las carreteras españolas por familias que se van de vacaciones y ven en el perro un problema añadido a la hora de encontrar alojamiento o acercarse a las playas.
Pero, las personas que realizan esa acción ilícita, no sólo están poniendo en peligro la vida de sus hasta entonces animales de compañía, sino que exponen a accidentes de tráfico a otros conductores que pueden toparse con el bicho en cuestión.
A pesar de las campañas puestas en marcha cada año por asociaciones de defensa de animales para denunciar el abandono de éstos en la época estival y sensibilizar sobre las consecuencias en las carreteras, no nos concienciamos.
Según datos de la DGT, en 2008 se produjeron más de 12.000 accidentes de tráfico provocados por la invasión de animales en la calzada, de ellos, un 23 por ciento los protagonizó un perro abandonado.
Por comunidades autónomas, Castilla y León (22,2%), Andalucía (18,3%) y Galicia (14,4%) son las tres regiones españolas en las que se ha producido un mayor número de accidentes. Los datos se suman a los recogidos en el 'Informe sobre la Problemática del Abandono de Perros en España 2008', elaborado por Pedigree, en el que se muestra el incremento del número de canes abandonados respecto al año anterior, y que señala un aumento del 12 por ciento en Castilla y León, del 10 por ciento en Andalucía y hasta un 20 en Galicia.
Asimismo, el informe arroja otros datos sobre los factores que empujan a los dueños a deshacerse de su mascota como la falta de concienciación (19,3%), la compra compulsiva (11,1%), la aparición de alergias (8,30%) y la incompatibilidad con la vida familiar (8%).
Respondamos ahora la pregunta que nos ocupaba en líneas anteriores. Al perrito se lo pueden llevar ustedes de vacaciones, pues existen hoteles, casas rurales y camping que ya aceptan mascotas, y que pueden buscar en la web www.aceptanperros.com o www.seadmitenmascotas.com
Pero si al contrario lo que decidimos es viajar con nuestro animal de compañía, debemos extremar las precauciones, ya que el perro que viaja en nuestro coche también puede causar un accidente, por lo que debe ir sujeto de manera apropiada y separados del área del conductor mediante una barrera fija y resistente. Asimismo, es bueno acostumbrar al animal a realizar viajes en el coche, ya que de este modo, cuando el trayecto sea más largo estará acostumbrado. De todas maneras, se recomienda parar cada dos horas.
Así, desde Extremadura al día ampliamos de forma más detallada los consejos, como que el animal suba al coche después de haber dado un pequeño paseo para hacer sus necesidades, y beber agua.
Ya durante el viaje, la Dirección General de Tráfico informa que el perro debe garantizar con su correcta colocación dentro del coche, la libertad de movimientos del conductor y del equipaje, para que nada de ello interfiera en el desplazamiento.
Para ello, en el mercado existen alternativas como una red que se coloca en la zona de equipajes, aunque tienen sus inconvenientes de colocación porque no siempre logran cubrir todo el espacio desde el suelo al techo y el perro puede colarse pasando a la parte trasera del vehículo.
Para coches de cinco puertas y animales medianos-grandes, puede optar por las barras separadoras que se adaptan mejor y se fijan a presión, aunque ante un accidente si el animal tiene mucho peso podría arrancar las barras y lesionar a los pasajeros ubicados en los asientos traseros.
Las barras a medidas son más efectivas porque cubren todo el espacio, sin dejar huecos, y cuentan con anclajes más resistentes que logran retener el peso del animal debido a su estructura rígida.
Pero en las vacaciones no todo es bonito, y nuestras mascotas están acostumbradas a las temperaturas de nuestras poblaciones, por lo que llevarlos a la playa o montaña puede ser perjudicial para ellos.
La temperatura corporal normal de un perro es de alrededor de 39ºC y para los que carecen de pelo es de 40ºC . Regulan su temperatura mediante el jadeo expulsando el calor hacia fuera mediante la evaporación de la saliva.
ES necesario saber que no debemos dejar a nuestra mascota en el vehículos, ni aunque éste se encuentre a la sombra, ya que el animal puede sufrir trastornos orgánicos. Igualmente cabe destacar que si su perro normalmente habita en el exterior, compruebe que tenga un espacio de sombra donde refugiarse y por supuesto no puede faltar abundante agua fresca.
En cuanto a los primeros síntomas que aparecerán cuando su mascota se encuentre con un inminente golpe de calor, destacan que lo vera agitado con una respiración rápida, la boca y el hocico seco, las mucosas enrojecidas o grisáceas, aumento de su frecuencia cardiaca y si puede moverse tendrá movimientos lentos y atontados. Frente a este cuadro es conveniente que actúe trasladando a su mascota a un lugar fresco por ejemplo donde haya refrigeración y permita que beba agua fresca. Disminuir la temperatura del animal, mojar la cabeza y la zona de las orejas con agua no demasiado fría y el resto del cuerpo. Una vez estabilizado hay que trasladarlo al veterinario para que nos indique su estado de salud y tratamiento.
Pero esto sólo son unos pequeños consejos por si finalmente decide llevar a su mascota de vacaciones y tratarla como "un perro", a partir de aquí empieza su responsabilidad y los ciudados con su mascota, al igual que ésta ya los tuvo con usted durante el resto del año.