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Reportajes
El centro de acogida “Padre Cristóbal”, seis años de labor social
Beatriz Barrantes   
30 may 2004 actualizado 13:51 CET :: Leído 482 veces

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El centro de acogida "Padre Cristóbal" celebra su sexto cumpleaños. Desde su creación muchos sin hogar se han podido sentir arropados y comprendidos en un lugar, en el que cada día se lucha sin tregua para curarles las heridas provocadas por la soledad, la marginación, el desarraigo y la pobreza.

Las cifras son alarmantes. En la actualidad, el número de personas sin hogar existente en España, se puede estimar comprendido entre 25.000 y 30.000 personas. Estos números tan elevados son los que justifican la existencia de lugares como el centro "Padre Cristóbal".

ImageUnos comienzos nada fáciles

Soledad Hogar, asistente social del centro, señala que han sido muchas las personas que han pasado por el "Padre Cristóbal" desde que se creara en 1998, y remitiéndose a los datos nos habla de un total de 2.758 acogidos en los seis años de funcionamiento del mismo. No cabe duda de la importante labor que desempeñan los profesionales y voluntarios que trabajan en este centro, pero a pesar de que hoy su valor ha quedado demostrado, los primeros pasos para la creación del "Padre Cristóbal" no fueron fáciles. Soledad nos cuenta que el centro ha tenido que superar algunas dificultades e incomprensiones, ya que los vecinos de la zona en la que se encuentra el "Padre Cristóbal" estaban en contra de su instalación en el lugar. "Sin embargo, en la actualidad, los emeritenses están respondiendo muy favorablemente. Hay mucha colaboración por parte de los ciudadanos, que se han ido convenciendo de que un centro de acogida de personas sin hogar no supone ningún peligro para nadie", asegura Soledad.

ImageEl centro como puente entre los sin hogar y la sociedad

Y es que ese rechazo hacia los Sin Techo es una actitud social que sufren estas personas cada día. "Hay mucha exclusión en nuestra sociedad hacia los sin hogar. La gente siente recelo hacia ellos, porque creen que son personas problemáticas, y los empresarios son reacios a contratarlos, ya que piensan que no son lo suficientemente responsables como para encargarles un trabajo", nos comenta Soledad. En ese sentido la labor del Centro de acogida se extiende más allá de la mera cesión de una habitación para descansar, un baño para asearse y un plato para comer. El "Padre Cristóbal", como señala Soledad, "actúa como puente entre la sociedad normalizada y estas personas marginadas. Es un puente que se establece para que la gente que está al otro lado, en la otra cara de la sociedad, tenga una mínima esperanza de dignificar su vida".

El día a día en el centro

El centro de acogida a transeúntes y sin techo "Padre Cristóbal" se inauguró el 18 de mayo de 1998. Con su apertura se daba luz verde a un proyecto de Cáritas diocesana, en colaboración con las Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno. El objetivo fundamental de la creación de este centro era proporcionar a las personas en situación de desamparo total un espacio en el que encuentren acogida, pero también aquella atención necesaria para lograr encontrar un trabajo, conseguir insertarse en la sociedad o establecer el contacto con otros centros especializados que les puedan aportar la atención necesaria. Sin embargo, a veces ayudarles no resulta fácil, ya que la mayoría de las personas acogidas no manifiesta lo que realmente desean o necesitan en un primer momento. Después, en la medida que transcurren los días, expresan o se descubre su verdadera situación, que puede estar relacionada con alguna dependencia, falta de trabajo, problemas familiares y/o trastornos mentales.

Precisamente con la intención de dignificar la existencia del sin hogar, en el "Padre Cristóbal" se realizan una serie de actividades que ayudan a estas personas a integrarse en la sociedad y que les enseñan a ser autosuficientes. Los acogidos, como nos cuenta Luis Gómez, voluntario del centro, "son responsables de un área o actividad determinada, eso sí, son guiados por el educador correspondiente. Por ejemplo, uno de ellos se encarga del desayuno, y todas las mañanas se levanta antes que todos los demás para prepararlo. Otro se encarga de las cuestiones de lavandería, otro de la limpieza, y así todos. Y es que lo que se pretende es delegarles una responsabilidad para que la integración sea mayor".

ImageSin embargo, estas no son las únicas tareas que realiza el acogido, pues al ser la mayoría fumadores y no dispensarles el centro el dinero para comprar tabaco, todos suelen participar en otra actividad que al final de la semana tiene su recompensa económica. Se trata de la realización de unas carpetas porta papeles a las que tienen que poner su correspondiente goma y doblarla debidamente. "Es un trabajo sencillo, pero ocupa mucho tiempo y nos aporta poco dinero" nos dice uno de los acogidos. Y es que, trabajando en cadena durante tres horas y media al día, al final de la semana sólo alcanzan a ganar unos cinco euros para cada uno. Sin embargo, Luis nos señala con una cierta resignación que "de momento no se nos ha ocurrido otra cosa mejor, que sea sencilla para ellos y que les rente algo de dinero para sus gastos".

ImageAlgunos deberes: estar aseados y no consumir drogas.

Por otra parte, las horas del acogido en el "Padre Cristóbal" se llenan con otros trabajos y actividades, además de los talleres para montar carpetas antes mencionados. El sin hogar que llega a este centro es informado, entre otras cuestiones, sobre "las normas para la mejor convivencia durante la estancia". Para completar la información se les entrega un papel donde se recogen algunas reglas básicas que deben ser cumplidas si se quiere permanecer en el centro. Cuidar de los materiales y el inmobiliario, no consumir drogas ni alcohol mientras se esté acogido y tener una correcta higiene, son algunas de las principales cuestiones que se exigen al residente. Otros aspectos en los que se hace hincapié son los horarios. En el centro de acogida "Padre Cristóbal" todos deben levantarse a las ocho de la mañana, ya que el desayuno es a las ocho y media. Entre las nueve y las diez los acogidos limpian sus cuartos y después participan en los talleres. La comida se sirve a las dos, la merienda a las cinco y la cena a las nueve. Antes de cenar deben ducharse y sobre las once y media las luces deben estar totalmente apagadas.

El trabajo del centro también logra sus "frutos"

Cada día es intenso, está lleno de muchas actividades que les ayudan a "recuperar su autoestima y su dignidad personal", como nos señala Soledad. Pero también cada día es un duro paso para ellos, que por unas razones u otras, la vida no les ha sido tan fácil como a los que estamos en el lado de esa sociedad que algunos califican como "normalizada". Sin embargo, a pesar de las dificultades a las que se enfrentan los sin techo para cambiar su situación, ya que ni siquiera ellos mismos ven la salida, hay que destacar que a través del trabajo realizado en el centro "Padre Cristóbal", algunas personas han logrado normalizar y estabilizar su vida, al tiempo que han mejorado su salud. Otros, gracias a las gestiones realizadas en el centro, han logrado una plaza para ser atendidos en otros centros especializados que les han ayudado a curar sus adicciones y enfermedades, y por último, otro grupo de acogidos, tras pasar por este centro se han decidido a volver con sus familias.

 
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