Encima del gran pedestal sobresale la figura de Juan Rodríguez Suárez (Xuárez), el díscolo "Capitán de la Capa Roja" que, sin permiso alguno, fundó Mérida no una sino dos veces, siendo el cercano sector de El Punto o Zumba el lugar de la segunda fundación.
No sólo fundó y refundó Suárez la ciudad, sino que también abrió el camino por los páramos del Norte hasta la actual Santo Domingo. No deja de sorprender que el monumento a Suárez es más grande que el del propio Libertador en la Plaza Bolívar." Así se describe, en una publicidad turística sobre la ciudad de Mérida de Venezuela, la estatua del emeritense fundador de la ciudad. Sin embargo las imágenes que pueden verse del lugar distan mucho de encontrarse la estatua en un lugar paradisíaco, y la avenida citada tiene todo el aspecto de ser una zona, para definirla sin muchos ambages, más bien cutre.La memoria de Juan Rodríguez Suárez, Juárez o Xuárez, que tanto monta, ha pasado por mejores momentos en esa ciudad. La llegada de Hugo Chávez al poder con el enaltecimiento del cacique Guaycaypuro, que dio muerte al emeritense, colocando sus restos en el Pabellón Nacional junto a los de Simón Bolívar "el libertador", auténtico mito ensalzado hasta el exceso, y con cuyo nombre ha bautizado su movimiento "bolivariano", pone difícil el mantener el prestigio del conquistador.
Noticias como:
"Desconocidos destruyeron una centenaria estatua de Cristóbal Colón el martes en el Día de la Raza, en tanto el presidente Hugo Chávez honró la memoria de las tribus autóctonas que se rebelaron contra la dominación española.
Decenas de indígenas ataviados con sus multicolores vestimentas, se congregaron a las puertas del Panteón Nacional, en donde desde el año 2001, por iniciativa de Chávez, simbólicamente reposan los restos del cacique Guaicaipuro, el más celebre de los indígenas venezolanos que se enfrentaron a los conquistadores españoles.
Guaicaipuro ahora comparte junto al prócer Simón Bolívar "un lugar de honor entre los héroes de la patria", dijo José González, un indígena de la tribu Pemón frente al Panteón durante una ceremonia encabezada por Chávez.
"Sabemos que sus huesos (de Guaicaipuro) no están allí, pero agradecemos el gesto de reconocer por fin el valor de la lucha indígena y que este día ahora se honre la memoria del indígena y no como antes, al sable de los conquistadores"
Chávez dispuso el año 2002 que la fecha de 12 de octubre, antes observada como el "Día de la Raza", fuese rebautizada "Día de la Resistencia Indígena".
De todos modos su memoria histórica no ha tenido mucha suerte a través de los años. Sorprende, al abordar la biografía de este personaje, la escasez de datos sobre el mismo y por lo tanto el poco reconocimiento a nivel oficial que se ha hecho de su persona, no sólo de los cronistas de su época, sino ni tan siquiera de los escritores extremeños posteriores.
Cabría esperar que Bernabé Moreno de Vargas del S.XVII, que dedica un Capitulo de su Historia de Mérida, el XIV, a nombrar a los personajes ilustres que han nacido en la ciudad : De los varones insignes en santidad, religión, letras y armas que en nuestros tiempos ha tenido Mérida, le llama, no tiene, ni tan siquiera, una referencia al emeritense Juan Rodríguez Suárez.
Más cercano a nuestro tiempo Publio Hurtado ( 1850-1929), que en un estudio sumamente prolijo cita hasta a colonos como Juan Rodríguez de Villalobos, soldado de Pizarro, cuyo mérito principal es que se le considera el primero que aró la tierra con bueyes, tampoco hace mención al mismo. Tampoco la Enciclopedia Extremeña, que trae entre sus páginas a personajes totalmente prescindibles cuyo nombre no traspasaría sus ámbitos familiares, lo recuerda .
D. Vicente Navarro del Castillo, que hace un catálogo biográfico de 6.000 conquistadores, colonizadores y evangelizadores extremeños, sí lo considera lo suficientemente importante como para dedicarle un par de páginas.
¿Se puede pensar en algún tipo de discriminación porque a pesar de que en las crónicas de la época, se comenta que Rodríguez Suárez "era hombre honrado, principal y de mucho valor y calidad, y en tal reputación fue tenido por caballero...", Fray Pedro de Aguado(1513-1586) nos comenta que su enemistad con el capitán Juan Maldonado, provenía entre otras circunstancias, en un supuesto origen familiar, y llamaba a Rodríguez Suárez "perro moro, hijo de mora y zancarrón de Mahoma", dando a entender que no era "cristiano viejo" por ser converso, o tener ascendencia morisca? Navarro del Castillo nos dice que se desconoce su fecha de nacimiento y el nombre de sus padres. Quizás los ocultó. ¿Pudo ser esta circunstancia la que lo ha hecho prácticamente invisible, y el motivo por el que historiadores posteriores, como Bernabé Moreno de Vargas que saca su libro en 1633, pero que indudablemente llevaría tiempo trabajando sobre él, no juzga adecuado el incluirlo porque todavía estarían en el ambiente los argumentos, algunos tan falsos como el que produjo la expulsión de los de Hornachos, que condujeron al destierro a los moriscos?( Esta comenzó con el decreto en 1609 y duró hasta 1614, cuando se consideró finalizado el proceso). Puede.
Dice Bernard Vincent, hablando sobre los moriscos de Extremadura, "que durante el último tercio del siglo XVI los cristianos consideraban a esta minoría, peligrosa con cierto fundamento, dividiéndolos en tres grupos: Los primeros, los más peligrosos eran los moriscos viejos de Benquerencia, Hornachos y Magacela, dispuestos a alzarse en cualquier momento, mantenían relaciones constantes con el reino de Granada; segundos eran la mayoría granadinos que unían a su intransigencia una inquietante movilidad; el tercer grupo era el de los moriscos de las ciudades estaban en franca minoría, que constituían un elemento estable, recuperable, pero que con la llegada de los granadinos se soliviantaron también como ellos. Bajo este criterio se decretaron las primeras expulsiones".
Sin embargo el que me sirve de referencia para conocer algo sobre el extremeño nacido en Mérida, es el ya citado Fray Pedro Aguado autor de de Historia de Santa María y Nuevo Reino de Granada, y que le dedica parte del capítulo II del libro undécimo, describiendo la fundación de la ciudad de Mérida." LIBRO UNDECIMO. En el libro undeçimo se escrive la fundacion y poblaçion de la çiudad de Merida, hecha por el capitan Juan Rodriguez Juarez. Tratase la ocasion que este capitan tuvo para juntar gente y salir en descubrimiento Sierras Nevadas, y lo que en el camino le subçedio hasta llegar al proprio valle donde estan las Sierras Nevadas.
Capítulo segundo Cómo Juan Rodríguez Juárez fue elegido por caudillo para ir a buscar minas de oro, y juntó gente y se alojó con ella en el llano de Cúcuta, de donde envió a descubrir camino para subir a la loma verde.
Había en Pamplona un soldado y vecino llamado Juan Rodríguez Juárez, natural de Mérida, de España. Este, por haber tenido siempre y alcanzado loa de buen soldado para las guerras de entre los indios, y viendo que los dos capitanes Acevedo y Maldonado no habían acertado con la tierra que habían salido a, buscar, propuso de haber licencia y comisión para juntar gente y salir como tercero competidor en demanda de Sierras Nevadas por diferente camino y vía que los demás habían seguido; e intentolo a tan mal tiempo que fue para ruina y destrucción suya aquello que él procuraba para perpetuidad de su fama; porque, como poco tiempo antes que lo intentase y pretendiese hubiese tenido competencias y otras mohinas y desabrimientos con Ambrosio Hordoño, hermano del capitán Juan Maldonado y con el propio capitán, vínole de aquí que después procurase Maldonado deshacer lo que Juan Rodríguez pretendía obrar; porque entendía Juan Maldonado que los secretos designios de Juárez eran dar a entender que lo que él no había hecho ni acabado lo había de hacer y efectuar en diminución de la fama y loa de Maldonado, pero Maldonado en público decía lo que en el pecho tenía, descubriéndolo con palabras que claramente daban señal de estar lleno de cólera y pasión contra el Juárez.
Las enemistades de sus propios compañeros, sobre todo Maldonado, le llevó a ser juzgado por la Audiencia en cuyo proceso se ensañaron "por su airado trato". Encarcelado se escapó de la cárcel y se refugió en casa del obispo de Sta. Fe de Bogotá, el extremeño Juan de los Barrios, pero fue sacado a la fuerza, pese a las protestas del prelado.
Las palabras injuriosa contra la Audiencia provocaron que la sentencia fuera: Ser atado a la cola de un caballo, arrastrado y descuartizado. Sin conocer la resolución del Tribunal, pero imaginándose que no le sería nada favorable, huyó juntamente con su paisano Juan Esteban. Se dirigió a Pamplona, de allí a Mérida y de allí a Trujillo, que había sido fundada por García de Paredes, donde fue muy bien recibido.
Cuando llegó Alonso de Esperanza comisionado por la Audiencia con gente armada, los alcaldes se negaron a entregarlo, incluso lo habían hecho teniente, y el gobernador de Venezuela tampoco lo hizo alegando que allí no tenía jurisdicción la Audiencia de Santa Fe. Y posteriormente a ello, lo nombró su teniente gobernador.
Reedición. Articulo publicado el 17 de octubre de 2007