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Rafael Angulo
¿Quién está en la tienda?
Rafaél Angulo Sanchís   
26 may 2005 actualizado 20:45 CET :: Leído 368 veces
Este artículo lo iba a titular “Feliciano Becerra” y se trataba de pregonar como un empresario con una capacidad de trabajo asombrosa, una vista de lince para la alimentación y un equipo humano que le acompaña en ese esfuerzo, hacen de un negocio eso, negocio, a base de dejarse la piel, la salud y la vida en el empeño.

Iba a hacerlo pero no he tanteado el terreno y no quiero pasarme de imprudente. Y mas ahora que departo en cualquiera de sus tiendas emeritenses con ellos, que me los cruzo por las mañanas cuando abren la tienda, al mediodía en la tertulia romana y que me fían el pan.

No sea que se piensen que lo escribo porque me caen bien (lo cual es cierto). Dice el Chino que “Quien tenga tienda que la atienda, y sino que la venda”, bueno pues eso llevan haciendo Feliciano Becerra y su gente desde hace años, atender a su tienda, en un sitio inmejorable, cierto, pero estando casi como las farmacias de guardia, siempre al pié del cañón. A él se le podría aplicar el viejo chiste del judío en el lecho de muerte: “¿Efraín estas ahí?, “Si, padre”; ¿David, estas ahí?, “Si, padre”; “¿Rebeca, estas ahí?, “Si, padre”..¿Entonces, quien está en la tienda...?”.

Y ya que les escribo de tiendas, de trabajadores como Feliciano Becerra y de estar permanentemente en el tajo, les contaré mi experiencia comercial del pasado jueves. MI hijo, y heredero, Juanito tenía 39 grados de fiebre. A mí, para que engañarnos, unas décimas de fiebre de mis hijos que me importan mas que el acontecimiento mundial mas importante; porque ese, sin duda, es mi acontecimiento. Pues bien, me fui al Centro de Salud del Hiper (denominación cierta, no sé si se llama San Lázaro o cómo le dicen pero con el hiper me entienden) y tras verle la pediatra nos desplazamos a la Farmacia de Fernando Hernández Mancha, ese boticario reflexivo y con un sentido del humor tan elegante y fino (siempre que veo a Fernando, me viene a la mente, y al corazón, el bueno de Valentín Garrido ).

Tras comprobar que esa farmacia está a la última en tecnología punta, con su maquinita que expende automáticamente el medicamento y todo, la madre de mis hijos utilizó la vieja estrategia del “Yaque” y dijo “Ya que estamos aquí, nos vamos a acercar a una tienda que tienen unos chinos ahí delante”. Y efectivamente, en La Antigua hay una tienda que tiene de todo, con unos hacendosísimos y muy trabajadores señores (procedentes de China) que no paran, están pendiente de todo y supongo que dentro de poco ampliarán con un concesionario de automóviles o tractores.

Esos venden cualquier cosa. Es otro estilo claro, no son como Feliciano Becerra, pero ojo con ellos. Por supuesto, la madre de mis hijos compro cosas tan útiles e imprescindibles como gomas del pelo, baratas, crema solar para la Charca, pan y manzanas.



 
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