Rafael Angulo |
| El cruce del Verato |
| Rafaél Angulo Sanchís |
| 27 may 2005 actualizado 00:10 CET :: Leído 489 veces |
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Viernes,
20 de mayo, son las 14,20 horas de la tarde, calurosa, emeritense,
romana, anticipo de fin de semana, comienzo de temporada de baños en la
Isla, a punto de abrir el Tiro de Pichón, las Piscinas municipales y el
imperio de la manga corta.
Un
espectáculo dantesco se visualiza en el cruce del Verato cuando cientos
de estudiantes cruzan la carretera para ir “al otro lado”, que
municipalmente se conoce como “Los bodegones”, antes Zona Sur, antes
camino de Cantarranas, antes ruta de Don Alvaro.
Es obvio reseñar que nadie pasa por el paso elevado, ubicado a tal efecto; es casi innecesario indicar que son pocos los que procuran ver si el semáforo está en rojo; ellas, ellos, simplemente “miran” si viene algún vehículo y, si no viene, van y pasan. Algún día en este recuadro se escribirá una de esas estúpidas frases lapidarias, tipo “Ya lo dijimos...”·, “Mira que lo veíamos venir...”, que no por imbéciles dejan de ser premonitorias. No deja de sorprenderme ¡y ojalá no pierda nunca esa capacidad de sorpresa! la imprudencia, irresponsabilidad e insensatez de los chavales, y no tan chavales, ellas están como para mirar hacia otro lado, con la que cruzan a prisa y corriendo esa carretera. ¿Compensa el riesgo del cruce los escasos segundos que se le ganan a la vida?, ¿Para qué tanta prisa?, ¿Para llegar a casa y encender el televisor?, ¿Para ir a alguno de los muchos bares que han proliferado en la zona?. Pues no lo entiendo. Tampoco debe ser la solución, aunque se podía estudiar, poner un paso de peatones en ese cruce, tan transitado a todas horas y que se ha convertido, de hecho, en el paso natural de esa zona Sur/Los Bodegones hacia Mérida-Mérida. Pero ni ese cruce ni en mas cercano al Puente Nuevo están bien solucionados, o bien por imprudencia de la gente, por impericia de los responsables de la Demarcación de Carreteras (era la 630 y ahora no sé que es) y, casi seguro, por culpa de unos y de otros. Sólo le pido a Dios que nadie pague el pato y que alguien haga algo. Algo bueno, quiero decir |

