Rafael Angulo |
| Algunas de las cosas por las que vale la pena vivir |
| Rafael Angulo |
| 25 feb 2005 actualizado 18:55 CET :: Leído 462 veces |
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Por
escuchar “vale la pena ser bueno” mientras miraba a Alvarito Moleón.
Por caminar desde Cañamero a Guadalupe, pararse en el castaño del
abuelo y ¡respirar! Por una tarde de verano en Mirandilla, con alguno
de mis hermanos. Por leer a Tristán Buendía, sorprenderme con las
negritas y pensar: ¡éste genio, es amigo mío!.
Por
oír, por enésima vez, al Choli la historia de San Papurcio y reír como
si fuera la primera vez. Por ver, gitana, la sombra de tu pelo cuando
inclinas la cabeza. Por estar en el cine del Foro con Currino y
Alvarito, viendo una de piratas, quejándome de lo caras que son las
palomitas y preguntándome dónde estará Angel Briz que -tenía -que-
estar- aquí- conmigo.
Por “la contra” de La Vanguardia cuando entrevista a un católico. Por el agua potable de Torreciudad. Por esas, precisamente esas, espinacas con bacalao. Por “A mi manera” de Sinatra. Por “A mi manera” de la chica de “Siempre Así” que, por lo oído, está embarazada. Por mi ahijada Esther, por su mirada en la incubadora ¡y ahora! Por llorar, como todas las navidades, con Steward al final de “Qué bello es vivir”, cuando al angelito le dan sus alas. Por las tartas de manzana. Por decirte que “sin ti no tengo porqué”. Por los restos de los juegos reunidos geiper y de la magia borrás. Por aquel manoseado Flash Gordón en el reino de arbor. Por las notas del Instituto de doña Alicia, suspendido por cierto. Por Domingo Hidalgo diciendo “hermano, ven hoy al asilo que hay rock duro”. Por la ración de oreja de Enrique en la taberna de mi barriada. Por el cuento del unicornio a Juanito antes de dormirse, en el reino de la fantasía. Por el “fred perry” burdeos, los wrangler de “los leones” y los apaches que duraron 20 años. Por levantarme temprano un sábado y, tras el café bebío, pasearme por el teatro romano con mi farias encendío. Por el juego de café delta y cómo me lo regaló don Manuel. Por Alicia Ortiz, que me gustaba de chico. Por los primeros días de diciembre, los mejores tiempos de Mérida, por la Mártir y la niebla, porque me huele a mi madre, porque me huele... Porque debe ser verdad que el secreto de la felicidad es un plato sencillo. Porque tu afición, Mérida, sin duda es, la mejor que.. Por escribir a Camilo, 22 años después, porque me contesta y le doy un abrazo emocionado, ¡que mas da!, emocionado, emocionado...Porque me acuerdo, a todas horas, del burrito que descubrí en Pamplona |

