Rafael Angulo |
| Alguien se está poniendo las botas |
| Rafáel Angulo Sanchís |
| 10 jun 2005 actualizado 18:15 CET :: Leído 452 veces |
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Según
las estadísticas, los españoles hacen el amor –vulgo practican sexo, no
sé si con amor o sin amor, la jodienda ya saben que no tiene enmienda-
un par de veces por semana. El mismo laboratorio farmacéutico que
ensarta esta serie de embustes y propaga estas ilusorias practicas
físicas, llamarlas amatorias es atrevido, se encarga de pregonar las
ventajas de este gimnástico ejercicio.
Por
supuesto, en la estadística pagada no figuran términos tan obsoletos
como "cariño", "ternura", "afecto" etc, con lo que la pregunta ¿por qué
le llaman amor cuando quieren decir sexo? ha resultado premonitoria y
su respuesta, si la hubiera racional, nos atrasaría en el tiempo de los
primates arbóricolas, ni siquiera a la edad de pìedra donde poder
redescubrir el tacto, la mirada, el sonido y el sabor de los quereres. Esto de las estadísticas disuasorias es una artimaña de los citados laboratorios farmacéuticos, a quienes no importa el espíritu y si el dinero, y en la que algo tendrán que ver determinadas ideologías políticas de izquierdas. Al fin y a la postre si la estadística es de relaciones sexuales se le supone algo mas de morbo que si es de empleo o desempleo, de salarios o de nivel de vida, y mientras hablen del fornicio no tocan el beneficio. Hablando de esta cuestión en mi taberna de referencia, un parroquiano se jactaba de superar la media de la estadística y, sin embargo, me decía ¿No es extraño?, "cuanto mejor digo que me va, peor me siento...y menos dinero tengo", de lo que se puede deducir que algunos encuestadores han debido de ir a preguntar al cruce de Arroyo o por ahí. Como además, tampoco encuentro relación directa entre las estadísticas de coitos y los niños que nacen, deduzco que la cosa va de refriegas nada mas, como el footing al trote cochinero o que algunos piensen que en esto, como en materia de testamentos, el último es el único válido y anula a los anteriores. En la misma conversación, mi vecina de barra intervino con su peculiar humor para aclararnos que "las mujeres tenemos el punto "g"; está aquí, en el corazón". O sea que a ella no le habían entrevistado estos listos de los laboratorios. El otro día leía en La Vanguardia una entrevista a una doctora sueca, la mujer que mas sabe en el mundo acerca de la lactancia materna, tanto que la promueve convencida de los beneficios que reporta para la salud. Me gusto la respuesta a la primera pregunta: ¿Qué tiene la leche materna que no tengan otras leches?; "El envase mas bello del mundo...", "...y varios miles de beneficios para la salud del bebé que la mama". ¡Eso es decir la verdad y ahí no hay publicidad engañosa!, por contraste con la actividad animal de quienes piensan que el mero sexo es la panacea a la que colgarse, atribuyéndole efectos casi mágicos sobre problemas personales, meramente orgánicos o funcionales. Al final, logramos averiguar que hay alguien que se está poniendo las botas para conseguir esa media semanal. Las botas se lñas están poniendo los laboratorios farmacéuticos que patrocinan la encuesta. |

