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Pliegos sueltos
Vladimir Holan en la gruta de las palabras Pliegos sueltos |
| Vladimir Holan en la gruta de las palabras |
| Pilar Fernández Rodriguez |
| 02 nov 2005 actualizado 18:54 CET :: Leído 671 veces |
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Poco conocido en España, aunque cada día más gracias a las magníficas traducciones de su amiga Clara Janés, Vladimir Holan es considerado el más grande de los poetas checos y uno de los más interesantes de la lírica europea del siglo XX. Por estas fechas se cumple el centenario de su nacimiento que tuvo lugar en la ciudad de Praga el 16 de septiembre de 1905. Con este motivo acaba de salir a la luz “La Voz de Ofelia. Encuentros con el poeta checo Vladimir Holan”, un libro de memorias de la poeta catalana Clara Janés, principal difusora de su obra en España.
En esta obra autobiográfica se nos cuenta, por parte de la autora, la peculiar relación literaria, pero también amorosa, que mantuvo entre 1976 y 1979, con el gran poeta checo. Recientemente, con motivo de la venida a Mérida de la autora, formando parte del jurado del Premio de Poesía Ciudad de Mérida-Martín Romero, y tras la lectura de un artículo de Janés, aparecido en el suplemento cultural del diario El País “Babelia”, donde bajo el título “El Temor de los pájaros”, hacía alusión al libro y al centenario, tuvimos ocasión de hablar con ella. Todo lo que sigue está extraído de sus propias palabras. Las historias de amor, de amor del de verdad, claro, no abundan mucho, y menos entre poetas. Por eso es tan especial y mágica la relación que nació entre ambos autores, la barcelonesa y el checo. Todo empezó por el interés que siempre habían despertado en Clara Janés dos personajes de Shakesperare: Hamlet y Ofelia. En una época en que la escritora estaba un poco deprimida, un amigo le regaló “Una Noche con Hamlet y otros poemas” de Valdimir Holan. Un libro que cambió su vida. En este caso no se trata de una frase hecha, sino de toda una realidad. Nuestra poeta llevaba seis años sin escribir sumida en una crisis vital y creativa, pero la lectura de los versos del autor checo la resucitó, como ella misma reconoce: “Holan fue mi Orfeo”, afirma. Clara Janés escribió, como respuesta a los poemas de Holan su “En Busca de Cordelia”. A pesar de que le contaron que en aquella época el autor vivía apartado del mundo en la isla de Kampa, en el río Vltava, a su paso por la ciudad de Praga y no recibía a nadie, absorto en su creación literaria, la autora le envió su libro y obtuvo respuesta: el autor le manda otro libro suyo. Cuando ella le dice que le gustaría verle para llevarle otro poema, él le responde de una manera desconcertante: “ven a verme cuando quieras, he presentido tu poema”. Ni que decir tiene que la entonces joven y entusiasta Clara Jánés, viaja a Praga en 1975, en el que fuera su primer periplo iniciático al amor y al misterio de la creación poética. En esa primera visita, ambos poetas apenas hablaron. Ninguna de los dos dominaba el idioma del otro, y, aunque Clara iba acompañada del traductor del libro de Holan con quién contactó, ambos se emocionaron mucho y él le pidió que volviera pronto. Ella prometió hacerlo después de haber aprendido checo. La autora volvió dos años después, ya dominando la lengua checa y vivió con el mayor de los líricos checos una historia de amor en la que no faltaron ni la mística, ni la telepatía. En la última visita de la escritora a Praga, recibió un poema desconcertante. En él Holan hablaba de “una Ofelia que era de Barcelona, relacionada conmigo y con la música y que iba a hacer un viaje a Praga para conocer a un poeta”. Lo había escrito en 1972, mucho antes de conocerla, ni de saber siquiera de su existencia. Después de analizarlo mucho, la autora cree que se dio entre ellos “una vibración tan profunda”, un entendimiento y una visión tan semejante del mundo, que se produjo un caso de auténtica telepatía entre los dos poetas, tan distantes en la geografía como cercanos en el alma. “Que alguien te adivine sin tener ningún dato tuyo es una experiencia muy fuerte”, concluye Cara Janés que se ha convertido en la mejor traductora y divulgadora en castellano de la obra de Valdimir Holan. Vladimir Holan: Apuntes biobibliográficos Nuestro autor nació en Praga en 1905 y murió en la misma ciudad en 1980. Es considerado por todos en más grande poeta checo del siglo XX, más incluso que Jaroslav Seifert, quien recibió en Nobel de Literatura en 1984, y consideró que se le otorgaba en representación, porque, reconoció, “otros lo merecieron”, en clara referencia a Holan. Perteneció a una generación poética comprometida y brillante, similar a lo que fue en España la Generación del 27. A lo largo de su vida la nación checa experimentó grandes cambios: nació en la Bohemia incluida en la monarquía austro-húngara, la vio constituirse en un estado independiente, Checoslovaquia en 1918, sufrir la invasión de los Nazis en 1939 y, tras la segunda Guerra Mundial, participó en la liberación del país y colaboró en la revolución popular que dio lugar al gobierno comunista, Sin embargo, una vez éste en el poder, no fueron buenas sus relaciones con el régimen. aunque fue vetado como escritor y tuvo que publicar a través de nombres falsos, no cayó en la tentación de abandonar su país natal, permaneció en él hasta su muerte. Como forma de protesta, se encerró en su casa de la isla de Kampa, en Praga, escribiendo de noche y durmiendo durante el día en lo que muchos de sus amigos poetas denominaron “La Gruta de las palabras”, parafraseando el título de uno de sus poemas más conocido. Su poesía ha sido definida como mística y visionaria, pero también como profundamente humana y reflexiva. Entre sus libros destacan obras de juventud muy formalistas como “Abanico en Delirio” 1926, El Triunfo de la Muerte” 1930 o “Piedra, vienes” 1937. De su etapa revolucionaria de poeta para el pueblo son El Camino de las nubes 1945 y Soldados del ejército Rojo 1947. Fruto de la soledad y la lucidez que dieron origen a su madurez poética nacieron “Sin titulo”, “Avanzando” y “Una noche con Hamlet”, libros escritos de la década de los 40 a la de los 60. Será en 1965, con la publicación de “Dolor” cuando comienza difundirse su obra por Europa y empieza a ser reconocido fuera de Checoslovaquia. “En el último trance” y “El Gallo de Esculapio” son de 1967 y en los años 70 recibe numerosos galardones de prestigio internacional. Sus últimas obras publicadas “Una noche con Ofelia” y la antología “El árbol se quita la corteza”. Dos años después de su muerte, en 1980, sale a la luz “Abismo de abismos” más de 400 poemas inéditos. Breve Antología poética del autor La Gruta de las Palabras No entra impunemente el joven con su luz en la gruta de las palabras. Audaz, presiente apenas donde se encuentra. Joven, aunque ha sufrido, no sabe lo que es el dolor. Sabio antes de tiempo, se escapa sin haber entrado Y alega, como excusa, la inmadurez de su edad. ¡La gruta de las palabras! Sólo el verdadero poeta, y por su cuenta y riesgo, Pierde, delirando en ella, las alas y con ellas, la manera de someterlas, de nuevo, a la gravedad y no menoscabar esa fuerza que atrae hacia la tierra. ¡La gruta de las palabras! Sólo el verdadero poeta regresa con su silencio Para encontrar, ya viejo, a un niño que llora Abandonado por el mundo en su umbral. La Voz Humana La piedra y la estrella no nos imponen su música, las flores callan, las cosas parece que ocultan algo. Los animales niegan en sí, por nuestra causa, La armonía de la inocencia y el misterio. El viento tiene siempre el pudor de una simple señal y lo que es el canto, lo saben sólo los pájaros enmudecidos a los que el día de Nochebuena echaste una gavilla sin trillar. Les basta existir y eso es inexpresable. Pero nosotros, nosotros sentimos miedo, y no sólo en la oscuridad, sino que, incluso en la fecunda luz, no vemos a nuestro prójimo y aterrados hasta un conjuro violento gritamos: ¿Estás ahí? ¡Habla! Mi Lampara De noche, al apagarla, en mi silencio puedo oírla rezar. Cansada ya de arder, de tanto estar en vela frente a la oscuridad del mundo, ruega, no sé en qué lengua solitaria, por ti, por mí, por todos los que doblan, atormentados, el último periódico y en sueños apartan la sombra de sus letras, como quien ya no indaga, aunque le importe, cuánta vida nos guarda la tierra todavía cuando mañana se despierte. Cuándo llueve en domingo Cuando llueve en domingo y tú estás solo, completamente sólo, abierto a todo, pero no llega ni un ladrón y no llama a la puerta ni el borracho ni el enemigo; cuando llueve en domingo, mientras tú estás abandonado y no comprendes cómo vivir sin cuerpo y cómo no vivir puesto que tienes cuerpo; cuando llueve en domingo y, sólo, no eres más que tú, ¡No esperes ni hablar contigo mismo! Entonces el ángel es el único que sabe lo que hay encima de él, Entonces el diablo es el único que sabe lo que hay debajo de él. El libro sostenido, el poema al caer... Encuentro en el ascensor Entramos en la cabina y estábamos allí solos los dos. Nos miramos sin hacer otra cosa. Dos vidas, un instante, la plenitud, la felicidad... En el quinto piso ella bajó, y yo, que continuaba, comprendí que nunca más la vería, que era un encuentro de una vez para siempre y que, aunque la hubiera seguido, lo habría hecho como un muerto, y que, si ella se hubiera vuelto hacia mí, sólo hubiera podido hacerlo desde el otro mundo. La recopilación de textos la he hecho con los poemas publicados en páginas de Internet. Pero, si alguien tiene más interés en profundizar en la obra del poeta checo Valdimir holan, puede leer la edición de “Dolor” en Hiperión con traducción de Clara Janés o el libro autobigráfico de la misma autora “La voz de Ofelia” en Editorial Siruela. |

