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¿Nos colonizó la sífilis? Pliegos sueltos |
| ¿Nos colonizó la sífilis? |
| Carmelo Arribas |
| 30 ene 2008 actualizado 21:07 CET :: Leído 412 veces |
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Ya se sabe, que los españoles somos muy dados a buscarle las segundas lecturas a todo, y para algunos, "el descubrimiento de las indias por los españoles" tuvo mucho que ver con quitarles la faldita.
Tres meses de viaje, no viendo nada más que a tu compañero de carabela, en una versión del s.XV de "gran hermano" y "supervivientes" en el mismo lote, es demasiado para cualquier españolito, al menos los de entonces, que parece que la cosa ahora anda por otros caminos. Así es que no se sabe, si lo que primero dijeron, al ver a una india, fue: ¡Santa María, que pinta tiene la niña¡ O si ese era el nombre de las tres carabelas. Pinta, Niña y Santa María. Fuera como fuere, el cronista de a bordo, se guardó, muy mucho, de escribir los primeros momentos del "descubrimiento", posiblemente, porque cuando se realizan ciertas cosas, se suele nublar el entendimiento y ya no se está para nada. (¿Tan mal lo hacían los indios, que pensaron que los españoles eran dioses?). ¿Y donde está la noticia? Porque ahora con el Sida y otras enfermedades semejantes, parece que eso de la sífilis es una enfermedad de antiguos y sólo sirve para el recuerdo. Y ese es el peligro, que ya no se piensa en ella. En los Estados Unidos, se registraron 32.000 casos de sífilis en el año 2002, la mayoría de ellos en personas entre 20 y 39 años de edad. La tasa más alta de sífilis infecciosa, se registró entre mujeres de 20 a 24 años de edad y entre hombres de 35 a 39 años, con un incremento respecto al año anterior del 12.4%. Pero la noticia no era esa, sino que parece que por fin historiadores y científicos, están de acuerdo en que de, "aquellos polvos, vinieron estos lodos". Había una cierta discusión sobre si la sífilis, (que por una vez en la vida se le llamó "mal francés", ("el morbo galico"), y no se acordaron de los eapañoles, aunque conatos hubo) que fue llamada así, porque su nombre deriva de un poema en latín, titulado: "Syphilis sive morbus gallicus", escrito en el siglo XVI por un médico llamado Fracastorius. (Sífilis era el nombre de un héroe pastor, que resultó castigado porque levantó altares prohibidos en la montaña), ya existía antes de la llegada de los españoles a América. Ciertos escritos chinos que datan de hace más de 2.500 años describen una infección en la uretra tratable con esencia de soja. Incluso algunos creen que lo que pone en la Biblia sobre la mujer de Abraham, Sara, ( Gen. Cap.12, 14-18) podía describir una enfermedad de transmisión sexual: "Y cuando entró Abraham en Egipto, vieron los egipcios que era muy hermosa ...y fue llamada al palacio del Faraón...Pero Yavhe afligió con grandes plagas al Faraón y su casa por Sarai la mujer de Abraham y llamando el Faraón a Abraham le dijo: "¿Porqué me has hecho esto?" Se piensa, que incluso esta enfermedad, pudo ser la causa de la incapacidad de Sara para concebir, hasta muy tardíamente, y puede ser que fuera esta la plaga a la que refiere la Biblia y que se extendió por la corte del faraón y sus concubinas. Se han estudiado diversas momias egipcias, para ver si la sífilis ya existía en la época de los Faraones, con dudosos resultados, pensándose, finalmente, que debía de ser la gonorrea la causa de todas estas situaciones. Esta diferenciación entre gonorrea y sífilis, que conocemos ahora claramente, no lo tuvieron tan definido hasta que Bell, en 1700, inoculó gérmenes a estudiantes de medicina y fue capaz de determinar que sífilis y gonorrea eran entidades clínicamente diferentes. (Supongo que les diría a los que inoculaba que los iba a aprobar). Pero el problema del tratamiento de la sífilis, era doble. Por una parte, se trató con mercurio, (los estudiantes acuñaron la frase: : "Por una hora con Venus, veinte años con Mercurio.) lo que hizo que muriera casi más gente por envenenamiento, que por la enfermedad, pero es que encima, en algunos hospitales, si curabas, te daban después una tanda de palos, "porque había que castigar a la carne pecadora". Finalmente, parece que la cosa está clara, que además de indios, frutas y demás cosas, de aquel primer "viaje" los españoles, también se trajeron de América un minúsculo y peligroso pasajero, una versión antigua del "alien", el "treponema pallidum", una espiroqueta, un desagradable bichito con pinta de lombriz o sacacorchos, que desde entonces no dejó de hacer estragos en la población, hasta este momento, que todavía produce gran cantidad de infecciones. Y esta confirmación la comentaba el periódico: "El Mundo" del 15 de enero. "Después de entrar en Europa, la sífilis se diseminó por todo el mundo. Una vez que apareció en Nápoles y diezmó a las tropas que se encontraban allí, su propagación fue muy rápida y los países se culpaban unos a otros de haber introducido la enfermedad en sus respectivos territorios". Y a ella, a esta enfermedad, debemos gran parte de esa culpabilidad pecaminosa, con la que la Iglesia se ha volcado tanto en sus prédicas, y confesiones, hasta no hace mucho, y cuya insistencia ha provenido de la ayuda solicitada, directa o indirectamente, por los gobernantes para mentalizar a feligreses/as, de que debían de evitar las relaciones sexuales extraconyugales, y prevenir, de esa manera, tan terrible enfermedad, que no ha tenido cura hasta la introducción de los antibióticos.Pero si ha continuado extendiéndose, pese a las recomendaciones de la Iglesia y campañas de los gobiernos, se ha debido a dos causas. Primera: Que pese a lo que dicen muchos anticlericales, a los curas se les ha hecho siempre poquito caso. Segunda y principal: "Que el asunto de la jodienda no tiene enmienda". Menos mal, que la costumbre de dar palos cuando se curaba el enfermo "porque había que castigar a la carne pecadora", ha desaparecido, porque lo que le faltaba a Sanidad, con lo mal que está de presupuesto, que encima tuviera que comprar lotes de varas para el castigo, supuestamente merecido, porque no quiero ni pensar, las que se gastarían.
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