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Los Seres Psíquicos Sensitivos Pliegos sueltos |
| Los Seres Psíquicos Sensitivos |
| Pilar Fernández Rodriguez |
| 09 ene 2006 actualizado 21:45 CET :: Leído 1097 veces |
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Uno de los enigmas de la mente humana es la existencia de personas que han sobresalido del resto por sus extraordinarias cualidades y capacidades metales. Sabremos que el cerebro humano funciona a un 25 por ceinto de su capacidad total. Pero ¿Dónde terminan los poderes de nuestra mente? A pesar de lo que ha avanzado el ser humano en los dos últimos siglos, todavía lo ignoramos. Lo que sí sabemos es que, a veces, se pueden vivir experiencias singulares. Ahora bien, la intuición, la telepatía o las visiones creativas son sólo un juego de niños comparadas con lo que han llegado a alcanzar los psíquicos sensitivos, unos personajes misteriosos que han llegado a lograr cosas inimaginables sólo con el poder de concentración de su mente. Las Fotografías Psíquicas: En los años 70 salió a la luz la historia de un personaje denominado Ted Serios que vivió en EEUU y se dio a conocer a través de los medios de comunicación. Serios tenía la cualidad de mental de coger la cámara, concentrarse y fotografiar escenas que estaban a miles de kilómetros del lugar en que se hallaba. Para lograrlo sólo eran imprescindibles unos segundos de gran concentración y colocar el objetivo de la cámara junto a su frente. Ted Serios era un hombre corriente para el mundo y había pasado siempre desapercibido hasta que un día se personó en la redacción de la citada revista Life diciendo que poseía poderes paranormales. Ni que decir que los redactores, siempre muy ocupados, como es habitual en los periodistas, no le hicieron mucho caso al principio. Entonces, y ante el escepticismo general, él cogió la cámara de uno de los reporteros, a la que se acababa de cargas con un carrete nuevo, y se la llevó a la frente por el lado del objetivo. Allí la tuvo unos minutos, cerró los ojos y, al cabo de un breve lapsus de tiempo, les dijo: “Ya está”. Le dejaron marchar tomándole por un pobre chiflado. Sin embargo, cuando desvelaron el carrete, apareció una instantánea con una vista panorámica de la ciudad de Chicago. Desde entonces, alcanzó una gran fama: sus fotografías aparecieron en todos los medios de comunicación de la época. Serios fue investigado a fondo por todo tipo de analistas, médicos y psicólogos y nadie puedo descubrir el truco que empleaba, si es que utilizaba alguno. Nadie dio jamás con una explicación convincente de tan extraña forma de hacer fotografías. Mientras, Ted Serios prosiguió y perfeccionó su trabajo. Sin moverse de los EEUU, fue capaz de fotografiar las pirámides de Egipto y a la reina de Inglaterra, entre otros modelos para lo que se dio en llamar, a partir de entonces, fotos psíquicas. La Medium que escribía al dictado de los fantasmas del pasado: Este fue otro de los hechos inexplicables que se asocian con los psíquicos sensitivos. En las películas estamos ya acostumbrados a ver a personajes que hablan con espíritus y fantasmas. En la vida real, una mujer inglesa denominada, Hester Dowler, no es que viera o conversara con los espíritus, es que éstos venían en su busca para dictarle libros e informaciones relativas a la historia y a la literatura. Hay que decir, en primer lugar, que esta mujer era una medium, es decir, que percibía las energías del Más Allá, de los espíritus difuntos, y, de ahí todo los traspasaba al papel. En más de una ocasión llegó a afirmar que notaba como “algo” tocaba su mano y la guiaba mientras realizaba los trazos sobre las hojas en blanco. En 1947 aquellas sesiones de escritura automática (que es como se denomina la forma de escribir directamente del inconsciente) alcanzaron su momento cumbre. Ante el escritor Percy Allen, la medium conectó con varios dramaturgos ingleses de la época de Isabel II, quienes le indicaron, desde el Más Allá, que, en realidad, muchas de las obras de Shakespeare no eran exclusivamente suyas, sino que las había escrito en colaboración con otros autores. También le confiaron que el genio de la literatura había sacado muchas de sus ideas más brillantes de los actores con los que trabajaba, algunos de ellos desconocidos para la posteridad y de segunda fila por entonces. La telequinesis o la facultad de mover objetos con la mente Hoy día, gracias a Uri Geller y otros, la práctica está más extendida, aunque sigue siendo muy difícil de lograr. Pero la telequinesis o telequinesia como también se la llama, es decir, la facultad de mover objetos sólo con la fuerza de nuestra mente (lo más conocido es doblar una cucharilla). Pero lo que poca gente sabe es que fue una mujer rusa denominada Nina Kulagina la que fuer pionera en perfeccionar esta facultad de la mente. La psíquica soviética era denominada por sus contemporáneos “la mujer imán”, ya que movía los objetos a distancia, principalmente aquellos que eran de metal. Tal fenómenos despertó el interés del gobierno de la URSS y se realizaron varios experimentos por parte de los científicos soviéticos que demostraron que era de todo punto inexplicable y ajeno a toda lógica el fenómeno por el cual esta mujer, tras concentrarse y hacer unos simples movimientos con sus manos, lograba mover objetos a distancia, como agujas, clavos, tornillos, además de otros elementos de mayor tamaño como papeles, naipes o cucharas. Hoy en día los medios de comunicación han convertido este fenómeno en un espectáculo de masas, pero no por ello deja de ser menos raro. Los policías psíquicos En muchas ocasiones ha habido videntes que han colaborado estrechamente, e incluso trabajado, junto con las fuerzas de seguridad, ya que, en determinados momentos, sus poderes psíquicos han servido para resolver crímenes o para hallar a personas que han desaparecido. Seguramente hay menos psicopolicías de lo que aparece en las series de televisión y las películas, pero su existencia no es ninguna ficción. En este ámbito, uno de los casos más espectaculares fue el de Peter Hurkos, quién, en 1943, después de haber caído de un andamio y pasar varios días en coma, comenzó a manifestar poderes paranormales. Escuchaba voces y tenía visiones. Todo aquello podría haberse interpretado como una simple chaladura si las visiones y las voces no alertaran sobre sucesos trágicos que, pasado algún tiempo, acabarían por hacerse realidad. Con el paso de los meses, el fenómeno, lejos de remitir, se incrementó. Le bastaba ver el rostro de una persona para percibir imágenes de su pasado y precisar con todo lujo de detalles episodios que sólo dicho individuo conocía. Poco a poca la figura de Hurkos empezó a ser conocida, pero lo que le dio fama fue su intervención en asuntos policiales. En cierta ocasión, Hurkos logró descubrir el paradero de una niña desaparecida con sólo tocar unas prendas de ropa que le habían pertenecido. La policía la había estado buscando infructuosamente a lo largo de semanas. Otra de sus intervenciones memorables permitió dar con el paradero de un peligroso atracador escapado de la Justicia. En este caos, la revelación el vino en forma de visión onírica. Años más tarde, incluso Scotland Yard requirió sus servicios para recuperar unas joyas robadas en la Abadía de Westminster. Bajo trance, Hurkos detalló a los policías ingleses cómo se había producido el robo, y, sin perder la concentración, realizó el retrato robot de los ladrones con un lápiz y un papel, lo que permitió su posterior captura. Los Avisos de la Mente: El Sueño de Lincoln Según cuenta Ward Lamont, el biógrafo de Abraham Lincoln, el que fuera presidente de los EEUU, tenía cierta sensibilidad y fe en los fenómenos paranormales. Un día Lincoln se levantó de la cama asustado a causa de una pesadilla que había sufrido durante la noche. En este mal sueño, el presidente iba de paseo camino a la Casa Blanca. A lo largo de todo el recorrido, sólo se cruzaba con rostros compungidos y expresiones de intensa tristeza. Luego, al entrar en su residencia, le sorprendía unos llantos que procedían del salón. Cuando accede, por fin, a la sala, se encuentra con que allí se halla reunido un nutrido grupo de personas que, permanecen en pie, rodeando un ataúd custodiado por soldados. En su pesadilla, Lincoln se acerca al catafalco, pero es incapaz de ver rostro alguno. Sólo distingue un cuerpo, ataviado con ropas fúnebres, que no reconoce en absoluto. Intrigado, pregunta a uno de los soldados por la identidad del cadáver. El soldado le responde que el fallecido no es otro que el presidente de los EEUU que ha muerto asesinado. Efectivamente, este sueño de Lincoln fue una premonición. El presidente americano murió en un atentado. Le dispararon cuando comenzaba su segundo mandato al frente de los destinos de su país. Se trataba de un aviso, quizá, para que estuviese alerta o lo evitase, o más bien de una confirmación de lo irremediable de su destino ¿quién lo sabe? Es un misterio más. El Sueño de Swedenborg El reputado físico sueco, que vivió en el siglo XVIII, era también ingeniero, escritor y experto en teología. Se caracterizaba por tener una gran sensibilidad psíquica que, cuenta, le producía arranques de inspiración mística en los cuales, y en una especie de trance, escribió bellos y emotivos poemas en los que aparecen, a menudo, los ángeles. También, en sus momentos de relajación, experimentaba visiones muy intensas. El personaje que nos ocupa residía habitualmente en la capital de Suecia, Estocolmo. Pero en el año 1759, se había trasladado a otra ciudad, Goteburgo, donde se hallaba pasado unos días invitado en casa de unos amigos. Se estaba celebrando una fiesta la noche del 19 de julio de ese año y todo el mundo parecía disfrutar. De repente, como suelen suceder estas cosas, Swedenborg percibió una especie de fogonazo en la frente que le dejó aturdido y le obligó a salir a la calle para respirar un poco. Entonces vio con claridad en su mente un gran fuego. Se le pasó y volvió a entrar en la casa. Pero los fogonazos siguieron cada vez con más fuerza y en todos ellos veía llamas y un gran incendio. Poco a poco pudo reconocer las calles y plazas por donde se propagaba el fuego y pudo ver con nitidez que era en Estocolmo, que alcanzaba su propia calle, la casa de un vecino suyo, y se habían acercado peligrosamente al jardín de su casa, pero se tranquilizó al comprobar en su visión que el incendio, felizmente, no había alcanzado su vivienda. Cuando se comprobó que todo lo que había visto en su mente Swedenborg había sido verdad, le preguntaron cómo había hecho para verlo en su mente. El escritor sueco se limitaba a explicar que era una persona muy sensible e intuitiva y que percibía a menudo hechos lejanos, espíritus y sucesos graves, también apunto que se inspiraba muchas veces en ellos para componer sus versos místicos. Otros escritores que reconocieron tener visiones o premoniciones ante de componer sus obras fueron Charles Dickens, Mary Shelley, Emily Dickinson o Robert Luis Stevenson. Asimismo André Bretón y los surrealistas, que defendieron la práctica de la escritura automática. Queda por realizar un estudio más pormenorizado de los psíquicos sensitivos en la historia de la Literatura. |

