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Pliegos sueltos
Los Megalitos Pliegos sueltos |
| Los Megalitos |
| Pilar Fernández Rodríguez |
| 24 abr 2006 actualizado 18:43 CET :: Leído 963 veces |
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Todos recordamos los famosos menhires de Obélix, compañero inseparable de Asterix, el héroe galo. Pues bien, ahora vamos ha hablar de megalitos, es decir, de grandes monumentos construidos con una o varias piedras grandes que ha sido trabajados o pulidos de forma tosca. Después hablaremos de las diferencias entre los distintos tipos de megalitos, ahora sólo diremos que pueden ser menhires, dólmenes o Cromlech. Pero ¿Qué utilidad tienen esas construcciones? ¿Podemos reproducirlas a pequeña escala y beneficiarnos de sus mágicos poderes? A todas estas y otras cuestiones responderemos a continuación. En primer lugar decir que algunos megalitos son de dimensiones espectaculares y sobrepasan los cinco metros de altura, con lo que nos podemos hacer una ligera idea de su peso total. Como decíamos al principio, no todos los megalitos son iguales. En función de la combinación de sus piedras, los megalitos reciben nombres distintos. Así, como veremos enseguida, hay tres tipos más comunes: el menhir, el dolmen y el Cromlech. Los Menhires: son los megalitos más clásicos y conocidos. Se trata de una sola piedra larga que acaba en pico, más o menos pulida rústicamente. Se suelen colocar verticalmente en el suelo. Los Dólmenes: Son combinaciones de tres o más piedras dispuestas en forma de puerta. Dos de las piedras están en vertical y la tercera en horizontal encima de las otras a modo de dintel. Los Cromlechs: Son combinaciones de piedras, generalmente distribuidas en forma de círculo. El ejemplo más conocido es el Templo de Stonehenge en Gran Bretaña. Suelen estar complementados con dólmenes. ¿Para qué servían estos megalitos? Todas estas construcciones tuvieron una finalidad funeraria, religiosa o mágica, cuando no astrológica. El menhir, por ejemplo, podía representar un hecho épico, ser alzado para marcar un tránsito en la historia de una tribu o para activar la energía telúrica del lugar donde era erigido. En el caso de los círculos de piedra, todo parece indicar que Stonehenge era un gran templo astrológico que, con posterioridad a su construcción, fue utilizado por los magos celtas para llevar a cabo rituales mágicos. El círculo de piedra define la frontera entre las zonas sagradas y las profanas. Por su parte, los dólmenes se supone que fueron utilizados como cámaras de enterramiento pues en algunos de ellos se han hallado restos humanos. Lo cierto es que, además, eran lugares de reposo, meditación y retiro para los antiguos druidas. ¿Dónde se pueden encontrar estos megalitos? Las construcciones megalíticas están repartidas por todo el mundo, si bien las zonas de mayor concentración son las Islas Británicas, Bélgica, España, Portugal e Italia. Aquí en Extremadura tenemos el famoso Dólmen de Lácara que es muy significativo en su género. Se considera que en Europa hay más de 60.000 megalitos que aún están en pie y en bastante buen estado de conservación. Además de los del continente europeo, podemos destacar la presencia de megalitos en el norte de África, en el Oriente Próximo, e incluso, yendo más allá, en La india, Japón y Birmania. ¿Tienen utilidad todavía en nuestros días? Desde un punto de vista religioso, los megalitos tienen poca utilidad hoy en día, ya que la mayoría de las creencias que ampararon su construcción han desaparecido. Pese a todo, aún se siguen realizando rituales mágicos en algunos de los monumentos situados en Francia o en España, especialmente donde perviven ciertas órdenes de magia verde o magia celta que continúan las tradiciones de los viejos druidas. Ahora bien, los menhires, dólmenes y Cromlech tienen una clara utilidad telúrica y vibracional. Las personas que han abrazado un menhir o que han dormido bajo un dolmen lo saben, ya que, no sólo han tenido sensaciones de otras épocas o sueños reveladores, sino que también han percibido energías mágicas muy especiales. ¿Podemos preparar nuestros propios megalitos en miniatura? La respuesta es claramente afirmativa. Lo ideal es que aprovechemos la energía de las piedras, pero, claro, en versión reducida y acorde con el tamaño de nuestros hogares. Es muy simple, sólo tienes que acudir a la propia naturaleza para buscar piedras que te seduzcan, llevártelas a casa y crear tus propios megalitos. Los puedes colocar en el jardín, en el balcón o en la terraza, según los casos. Sal al campo o pasea por los alrededores de tu ciudad y no tengas prisa en efectuar tu selección de piedras. La magia requiere paciencia. Recorre el paraje con calma observándolas y dejándote seducir por sus formas, tonalidades, incluso por su tacto. Cuando te hayas decidido por una de las piedras, siéntate junto a ella, cógela entre ambas manos y siente su particular vibración. No debes percibir nada especial, simplemente tener conciencia de que tienes un elemento natural entre tus manos y de que con él efectuarás una construcción singular. Tras unos minutos de contacto, pídele mentalmente y con respeto a la madre naturaleza que te ceda la piedra. Comunícale que deseas llevártela y explica qué es lo que piensas hacer con ella. Este proceso lo debes repetir con cada una de las pequeñas rocas que recojas. Una vez en casa, prepara la edificación megalítica tras haber pensado bien donde la quieres colocar. Hazlo con ceremonia, sin prisas, tras encender una vela o un poco de incienso y en un estado de relajación adecuado. En el caso de que quieras construir un dolmen no utilices cemento ni argamasa, sólo encaja las piedras de modo natural. ¿Qué construcciones queremos para cumplir mejor nuestros deseos? Menhir: Ponlo en la terraza, balcón o jardín, directamente en el suelo. Sitúalo en una zona donde deseas activar la energía positiva o en un rincón que sea especial para ti. El menhir tiene la función de proteger el entorno, así que, si colocas más de uno, que sea estratégicamente, para que todas las zonas de tu jardín o casa estén bajo el efecto de sus benéficas vibraciones. Dolmen: Es siempre una puerta abierta hacia otra dimensión, en este caso, mágica. Si lo pones en tu dormitorio, orientado hacia la cama, puede ayudarte a mejorar la energía onírica. En la entrada de la casa, canaliza y neutraliza las energías negativas. En el salón, aportará armonía al hogar. En el exterior, jardín, terraza o balcón, potencia las energías telúricas de la tierra, otorga paz y serenidad. También puedes recurrir a la simbología que tiene el dolmen como cámara funeraria o de enterramiento, pero, claro está, de un modo simbólico, como suele suceder en la magia. Con él podrás enterrar, es decir, desterrar de tu vida, aquellas cosas, situaciones o incluso personas, que te resulten nefastas, eso sí, sin hacer daño alguno a nadie, lograr que se aparten de tu camino. Para proceder aun “enterramiento” bastará con que debajo del dolmen coloques un sobre que contenga un papel en el que habrás escrito a lápiz lo que quieres eliminar de tu vida. Cromlech: El círculo de piedras tiene una finalidad protectora. Por tanto, puedes hacerlo grande como para caber en su interior, si dispones de espacio en tu jardín o terraza, o bien más pequeño y situar dentro de él un objeto que represente aquello que deseas proteger. Si es a ti misma, una foto. En su defecto, también puedes emplear un sobre con la información acerca de aquello que quieres preservar |

