Seguimos con los textos de Branco no branco donde Eugenio de Andrade nos introduce en la soledad con los sentidos a flor de piel. Cuando describe esta realidad del hombre solo lo hace con descarne, situando la soledad en lo blanco del recuerdo donde los colores se trasparentan, como acuarelas: rosas, verdes, azul ceniza. Sin ánimo de psicologizar los poemas, se observa en su lectura que sólo el hombre que acoge la soledad puede añorar el color de aquello que forma parte de su paisaje interior que es al mismo tiempo una proyección de ese otro paisaje externo y real, en este caso del sur.:
El color de aquellos días-ayudadme/ A buscarlo, la flor de sus aguas, / la estrella aún fraternaen busca de trémulas sílabas/ fluviales/ rosadas transparencias/
rociados carmines, amanecerde risas infantiles y trotes de caballos,/ los primeros verdes, el azul/ casi de ceniza, de ceniza clara en la cima de los álamos. ( XXXIII)
A veces la ausencia de color o los colores tenues, revelan, más que la soledad la austeridad del hombre, de ese hombre que era él. Esta ausencia de color que pasa del tenue a la reducción blanco para después desaparecer en la oscuridad de la noche subraya, una vez más, la unión de los contrarios. En ello se da también la proyección de los diversos rostros de la persona, tan diferentes unos de otros:
...El sol se escondía / entre la desnudez/ de los muchachos y el agua feliz....
llegaron con la nieve, tan rara / en estos parajes,/ y como se posa el polvo
se sentaron a la lumbre sin prisas
Ahí estuvieron,.../ Hasta el anochecer( XXIX)
Él es un hombre de soledades que, de forma pautada, describe el tránsito hasta la muerte. Este sentimiento ( de saudade), se hace tangible en todo el poemario. Denotando la experiencia de la soledad como si fuera la muerte. Soledad sentida que rodea el cuerpo o que desaparece al ponerse en camino, en vuelo, como las aves. Así lo nota el poeta, en una especie de canto meditativo y último:
En este instante soy inmortal:/ Tengo tus brazos alrededor
de todo mi cuerpo:/ la arena arde: es mediodía.
Se muere en agosto en tu boca: / Con las aves (XXI)
...Es en la orla de la noche/ en donde las veredas desatan los nudos,
y una voz de niño / suplica un hilo para atar el silencio.
O la palabra –lugar de olvido. (XXXVIII)
Ahora vivo más cerca del sol, los amigos / no saben el camino: es bueno
ser así de nadie / en las ramas altas, hermano...
Solamente este ir y venir con las mareas, / ardor hecho de olvido /
polvo dulce a flor de espuma, / sólo eso. (VII )