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Pliegos sueltos
La momia impostora Pliegos sueltos |
| La momia impostora |
| Carmelo Arribas Pérez |
| 12 abr 2008 actualizado 17:23 CET :: Leído 205 veces |
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D. Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros, escribió un libro del que hizo fortuna su título"Extremadura la tierra donde nacían los dioses". Uno de estos dioses fue D. Francisco Pizarro, pero como hay mucho ateo, sobre la faz de la tierra al pobre dios, D. Francisco le han dicho de todo, menos guapo. Si nosotros hubiéramos hecho lo mismo que los franceses en 1808 destrozando custodias renacentistas a hachazos para repartirse la plata, profanando tumbas como la del Cid y Doña Jimena, para robar lo que los muertos pudieran tener encima, apalear hasta la muerte a monjes mendicantes, a la espera que pudiera darles unas pesetas que no tenían, y otras lindezas por estilo, no habría agujero en el universo en el cual pudiéramos meter la cabeza de vergüenza. Pero hay otros que la llevan muy alta y se enorgullecen de las victorias de Napoleón a pesar de que sería un gran hombre, pero "la tenía muy pequeña". Pero las desgracias de D. Francisco, no vinieron sólo de esa nube de escritores que como moscas merderas, solo acuden a las deposiciones de la persona y no ven su grandeza, sino que, además hasta tuvo la desgracia de que aquellos que se acercaban para visitar la tumba de tan ilustre personaje, y rendirle el tributo de su admiración, lo hacían en realidad a una momia que se encontraron por la catedral y la dieron por buena, los enterados del momento, ¿para qué complicarse la vida buscando? Mientras que su cadáver auténtico, estaba arrumbado y olvidado en una tumba de la catedral de Lima. Dicen que los pollos son los únicos seres vivos que no paran de moverse después de estar muertos, por supuesto en el asador, pero deberían corregir tal afirmación, porque los huesos de nuestro ilustre personaje dieron mas vueltas que un tonto. Y sus huesos, fueron de aquí para allá al menos durante siete veces. Unas porque no le enterraron donde había hecho constar en su testamento, otras porque su hija, le quería hacer una capilla, otras porque hubo un terremoto, y la catedral sufrió graves daños, y las trasladaron, otras porque...Supongo que en su tumba, no pondrían en prescriptivo RIP, "requiscat in pace", "descanse en paz". Porque ni puñetero caso le hicieron. Es posible que no supieran latín. En 1891, Perú quiso celebrar la memoria de tan ilustre personaje y se pusieron a buscar debajo del altar mayor. Allí se encontraron una momia muy apañadita, para que la gente la viera. Pues: "Esta misma" se dijeron. Quizás no cayeron en la cuenta que aquel escuchimizado personaje de la momia, al que dieron por D. Francisco, hubiera sido incapaz de sostener una espada ni con las dos manos, y menos de aguantar las tremendas vicisitudes por la que pasó Pizarro, y ¡oh, milagro¡ todas aquellas heridas que le había producido Almagro el Mozo y Juan de Rada, y que le ocasionaron la muerte, se habían cerrado sin dejar huella alguna. En 1977, al hacer obras en la Catedral de Lima se encontraron dos cajas, en una había huesos, y la otra guardaba un cráneo, con una leyenda por la que se informaba que era de D. Francisco Pizarro. ¡Anda la osa¡ Otro milagro. El ilustre conquistador era un hombre de mucha cabeza, pero eso de tener dos, no es que fuera milagroso, era muy raro. El mejor antropólogo del momento, certificó que las fracturas del cráneo corresponderían a los golpes que le dieron sus enemigos, y que los huesos tenían rastros de que su poseedor había muerto de muerte natural, porque cuando a uno le clavan la espada, repetidamente, lo más natural es morirse. Tardaron poco en pegarle el cambiazo a la momia impostora. ¿Y que se hizo de ella? Seguramente estará de incógnito suplantando a cualquier otro personaje, porque es que, a algunos ni muertos los dejan tranquilos. |

