
Uno de los grandes retos de la medicina, es encontrar un remedio que sustituya, y a ser posible haga innecesarias, las molestas inyecciones de insulina. Y parece que el panorama comienza a ser alentador.
Sin embargo desde que una sustancia, o un método terapéutico, se descubren o se percibe la posibilidad de que llegue a buen puerto, hasta que se encuentra en manos de los facultativos, han de pasar como mínimo diez años, si es que en ese período de tiempo no se deshacen las expectativas, ya sea porque sus resultados no son lo esperado, o bien porque su utilización provoca ciertos efectos secundarios o colaterales que aconsejen sus retirada.