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Pliegos sueltos
Fernando el Católico Pliegos sueltos |
| Fernando el Católico |
| Carmelo Arribas |
| 23 abr 2008 actualizado 20:50 CET :: Leído 133 veces |
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El cacereño pueblo de Madrigalejo tiene de modo destacado en su escudo una F enlutada, o sea sobre negro. La F, podría ser de "finado", palabra castellana que significa muerto, porque viene del latín finis, o sea: fin, se acabó, pero lo es de Fernando, segundo para más señas, el marido de Isabel la Católica, los famosos los Reyes Católicos, del Tanto Monta, Monta Tanto. Y para seguir con el eslogan, después de la muerte de su insigne señora, la de D. Fernando, tuvo que ver algo o mucho con el Monta, aunque esta vez se tratara con otra mujer, a la que le llevaba la friolera de treinta y cinco años, y la causa, la antigua versión del Viagra, porque a esas edades, que ahora son como la plena juventud, en su época ya estaban bastante pasados de fecha. El sucedáneo del Viagra, algo más asqueroso y peligroso que la famosa pastilla azul, era la cantárida, un escarabajo de bonito color verde, que seco, machacado, y tomado mezclado con algún alimento, consigue levantar las macilentas carnes de la entrepierna, pero pasarse de dosis no sólo pone rígida dicha parte masculina, sino que acaba poniendo rígido todo el cuerpo, algo que científicamente se llama "rigidez post mortem". Y este colorido bichito, posiblemente acabó a través de la historia con más reyes, nobles y caballeros que la misma espada. Porque además de darle el pasaje a la otra vida al bueno de D. Fernando el Católico, también se lo dio a personajes tan famosos en la antigüedad, como el general romano Lúculo, del S.I, al que se lo administró uno de sus libertos, Clístenes, guiado por la sana intención de ver en "perfecta forma" a su señor, y acabó quedándose sin señor, o el gran poeta latino Lucrecio Caro, que enloqueció con el brebaje, y acabó suicidándose. Pero vayamos por partes. Ciertamente, D. Fernando el Católico no era extremeño, pero por haber muerto en la provincia de Cáceres, vamos a darlo por bueno, por aquello del dicho de que uno es de donde pace, y en Madrigalejo, pueblo cercano a Miajadas por si alguien no lo ubica, le dijeron el requiescat in "pace."Pero esta historia tiene un gran trasfondo, mas allá de que D. Fernando no se encontrara en las mejores condiciones amatorias y quisiera mejorarlas. Muerta Doña Isabel la Católica, no deseaban los españoles, que un extranjero como el futuro Carlos V gobernara España. Así pues le buscaron una joven de 18 años a D. Fernando, que tenía 53 de los de aquella época, para que tuviera hijos con ella, y de este modo el reino de España no pasara a su nieto Carlos V. Debió de esforzarse en el intento porque casi cuatro años después, nació en Valladolid el príncipe Juan. Sin embargo murió a las pocas horas. Pasaban los años y seguían sin descendencia. Había que seguir intentándolo, y al pobre D. Fernando lo atiborraban de afrodisíacos; hierbas, testículos de toro, todo aquello que la tradición decía que tenía influencia para vigorizar aquel fláccido músculo de la entrepierna. Habían pasado siete años después de haber tenido aquel hijo que se les murió y a Germana de Foix se le estaba acabando la paciencia viendo cada vez más próxima la llegada de aquel extranjero, que se haría cargo del reino, y posiblemente se le fue la mano, esperando que a D. Fernando con más dosis se le alegrara el ánimo y algo más. El resultado ya se sabe. Pero a veces los grandes acontecimientos que cambian el rumbo de un país, se deben tan sólo, al polvo reseco de un pequeño escarabajo, peligroso antecedente de la Viagra. Mientras tanto, en Madrigalejo guardan memoria en su escudo, de aquel momento, que pudo cambiar la historia de España. |

