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Pliegos sueltos
El lenguaje de Chamizo
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Pablo Gonzálvez González, maestro nacional jubilado
05 mar 2009 actualizado 19:47 CET :: Leído 806 veces
Para poder llegar a ciertas conclusiones lógicas, sobre el extremeño de Chamizo, me parece imprescindible enumerar, aunque sólo sea someramente, algunos datos biográficos, para lo cual sigo, en líneas generales, el libro titulado "Obras Completas. Luis Chamizo" de Antonio Viudas Camarasa, publicado por Universitas Editorial de Badajoz el año 1982.

Luis Florencio Chamizo Triguero nace en Guareña en 1894. En esta localidad hizo su formación primaria, para ir a estudiar Bachillerato a Madrid, lo que pudo hacer a la edad de 10 a 13 años (en este tiempo, Luis ya conocía bien el extremeño de sus padres y de su pueblo), para terminarlo en Sevilla, donde obtiene también el título de Perito Mercantil.

Cursa leyes en Madrid, alrededor de 1916, según Enrique Segura, y, alrededor de 1918, se licencia en Derecho, en la Universidad de Murcia. Este es un dato, a mi juicio, importante para enjuiciar posteriormente el extremeño de Chamizo.

En 1919, se presentó a los juegos florales de Almendralejo, consiguiendo un accesit. Literariamente, "se inicia en la segunda década del siglo XX, [ ...] en la Semana, periódico de Don Benito".

En 1921, escribe "El Miajón de los castúos" que dedica a su padre y en el verano de ese año conoce a la que ha de ser su esposa y se casa en 1922, cuando tenía 27 años, en Guadalcanal, provincia de Sevilla, con Virtudes Gordo Nogales, afincandose en la tierra Sevillana.

Como colofón, hay que decir que es extremeño de nacimiento y su vida se desenvuelve en tres ámbitos geográficos, principalmente: Extremadura, Madrid, Sevilla

Hay que añadir que el extremeño de Chamizo es el el extremeño de Badajoz que tiene algunas características distintas del el extremeño de Cáceres de Galán, por lo que también deben tener algunas diferencias que vamos a ver, aunque será imposible, enumerarlas todas debido al condicionamiento de brevedad y tiempo de un artículo periodístico.

 Características principales del lenguaje de Chamizo

Chamizo titula casi toda su obra en castellano. En extremeño solo lo hace con el "Miajón de los Castúos", La Nacencia, el Chiriveje y La juerza d' un queré y, de los poemas a Extremadura, la Jesa de la Morgaña y la Jilandera.

Lo más característico del uso que hace de las vocales con respecto al extremeño de Cáceres, es que las vocales átonas finales castellanas -o, -e que dan -u, -i, respectivamente, en el extremeño de Cáceres, no las cierra, dejándolas como en castellano: recios, pardos, cerro, tiñeron, ruidos, lejos, cacho, etc. y juerte, tarde, alegre, comadre, dirme, verdes, dirme, quereles, durces, jimples, ice, icen, etc.

Tratamiento de la "d"

Hace aféresis de la "d" en: ejaron, icen, iciendo (de decir no de hacer) etc. y usa el verbo "icil" (que es propio del Panocho de Vicente Medina, lo que hace también Galán, como hemos visto en artículos anteriores).
La sincopa en: asomáos, toas, rueas, quearos, suor, etc.
La mantiene en: retumbando, silbando, atendeís, sabijiondos, etc, como es corriente en extremeño detrás de consonante.
La palatiza en el primer componente y no en el segundo: "meyodía", en el extremeño de Cáceres, "meyudía", con lo que existe alguna diferencia con Galán, a la hora de usar el procedimiento de la composición.

Tratamiento de la "r"

Síncopa en "paece, como Vicente Medina".
Apócope: Meté, viví, recordá, hacé, sabé, dí
La convierte en "l" en algunos infinitivos: dal, abel, dalte
Cae ante los pronombres: la, le, las: manchala, dale, enseñale, endirgale, mercale, decilas, como hace el el extremeño de Cáceres.
La velariza en: jacegla, jacegle, llevagle, dejagle, dejagla, socorregla, contagla, leegla.
La mantiene en; quear, ganar, dirse, dir , podar, haberlo, pescar, ser, podar, segar, sentir, etc., como en castellano.
La alterna en la preposición por: Por, pol, po, como hace Medina.
Metátesis de r y l en: bulra, chalratanes y pocas más.

Algunas particularidades sobre la aspiración

Representa la aspiración con "j": juntos, muje, lejos, jara, bajó, juntó, etc. y los procedentes de "f" inicial latina: juerza, jice, jace, etc. o de "h" interior castellana: jesa; o de "h" inicial latina: jocicu, jinque, hambre, juyen, etc.
No aspira la "h en "hacé" ni en hijo, haga, hace, has o al menos, no la escribe por "j" que es como representa la aspiración.

Representa los sonidos aspirados ge, gi, con "g", como Galán: gente, ángeles, gimiendo, a pesar de tener el mismo sonido aspirado que los que representa con la "j".
No aspira la "s," en posición implosiva: espejuelos, moscas, estamos, espigas o a final de palabra: pardos, árboles, bocanás, como hace el extremeño de Cáceres.
No aspira la "z" final de sílaba o de palabra, ni tampoco Galán que lo tomó de Medina, en términos como: pas= paz, lus= luz, ves=vez, vos=voz, etc.

Alguna particularidad sobre el uso del artículo

Emplea el artículo contracto castellano: "del": del troncón, del suor, del coló y también otro artículo contracto "der": der pueblo.

Particularidades de algunos nombres

El plural de "queré": queré jondo, debía ser "querés"; sin embargo lo hace bien "qureles": sus quereles junt' al agua

Algunas particularidades sobre el uso del pronombre

Emplea formas preverbales abiertas: me ices, me ijo, me da / te dé, te pones, te ties / se ríe, s' esmorona y también las enclíticas: ponme, jame, dirme / arrímate, agachate / molestase, llevase. El extremeño de Cáceres emplea las formas preverbales abiertas: me idih, me hadih y las postverbales cerradas: ponmi, ídimi; arrímati.

Emplea formas castellanas con la primera vocal cerrada: nusotros /as, vusotros. El extremeño de Cáceres emplea también las mismas formas con la vocal final del masculino, cerrada: nusotuh/ah, vusotruh/ah.

Emplea formas castellanas, en posición preverbal con raíz abierta / cerrada: nos comemos, nos traía / nus chorrea, nus larguéis.

El el extremeño de Cáceres no emplea "nos" ni "nus" sino "moh" en posición preverbal: moh comemuh, moh traía, etc. y "muh" en posición enclítica: traelmuh, idilmuh

Emplea "mus" en posición preverbal: mus caen, mus quita, mus dio, etc.

Pero lo más resaltable es que utiliza como pronombre de 2ª persona del plural las diferentes formas: "os": os podéis, "sus": sus dirá y "vos": pa que vos resulte.

Galán también usa la variable "sos" para la misma persona. ¿De dónde la habrá tomado Galán? porque Chamizo, es presumible que la tomó de aquel cerrándola.

Emplea, sin necesidad, con las misma función un doble pronombre reflexivo: Dios sus conceda a vusotros / lo que os jaga falta

Al tratar de los pronombres que usa Chamizo, nos encontramos con un bosque: En singular emplea formas abiertas/cerradas preverbales y enclíticas. En plutal es más complicado. Emplea raíces castellanas, del extremeño de Cáceres y taambién formas abiertas y cerradas preverbales y formas abiertas y cerradas enclíticas. ¿No les parece una lengua demasiado complicada? ¿No opinan que una de las bases del lenguaje es la economía y el orden? ¿No piensan que son muchas las formas empleadas y que se aprecian en él diversas influencias?

Algunas particularidades sobre el verbo

Formas del infinitivo

Como podemos apreciar, en los ejemplos anteriores, emplea cuatro formas de infinitivo activo simple:
El infinitivo castellano: quear, ganar, pescar, ser, dir, podar, segar, jundir, etc.
El extremeño en "l": dal, habel. etc.
El infinitivo apocopado o vocálico: meté, viví, recordá, hacé, sabé, di; etc.

Usa un infinitivo velarizado cuando le sigue el pronombre; la, las le: jacegla, dejagle, leegla, contagla.

Para él, sólo el infinitivo del verbo "il"= ir, empleado en el extremeño de Cáceres, lo hace de cuatro formas: i, ir, dir, dí: "y no dejate i' p' al pueblo; "ir": tié osté qu' ir / ti osté qu' ir; ", "dir": dir a la corte; "di": a dí pa los rastrojos.

¿Alguién ha visto alguna lengua con cuatro clases de infinitivos activos simples o que el infinitivo de un verbo concreto tenga cuatro formas? ¿No les parece que se pasa en numero de infinitivos, hasta el punto de emplear dos diferentes en un mismo verso, como es el caso de "dirme,dejagla sola" o en número de formas, como hemos apuntado anteriormente?

También usa de forma extraña, el verbo: "carear" que significa ‘conducir el rebaño' no espantar, como dice; sin embargo, él lo usa con ese significado: careaba las moscas con el rabo.

Emplea varias personas del verbo "icil"/ "icir": igo, ice, icen, icimos= decimos, icirle, formas tomadas probablemente, como lo hizo Galán de Medina y usa también "dijo"=dijo frente a "ijo"= dijo: Me dijo ‘l ama / mi compadre me ijo.

Quizás no estaría demás recordar que nosotros mismos en nuestra Gramática hemos recogido varias formas de infinitivo en agunos verbos: cernil, cirnil; pedil, peil, o piil; huyil, huil; ceñil, ciñil; idil, icil, dicil; oíl, oyil, oyel, y poel, puel; pero ello, no ha sido en un poema, lo que habría sido un contrasentido, sino se ha debido a nuestro afán de recoger también lo que había escrito sobre la materia en los diferentes usos de los distintos pueblos o de los diversos autores, entre ellos los que estamos tratando.

Hecha esta excepción, ¿de dónde ha sacado tantas formas para el infinitivo activo simple? Posiblemete puede haber tomado "dir" de Gabriel y Galán, pues no es propio de la zona de Chamizo, pero ¿y los demás?

Habría que añadir también que hay varios verbos del panocho y del extremeño que parece coinciden en sus formas, pero eso es otra historia.

En la locución prepositiva "junto a" apocopa el primer término: junt ‘a los ceviles, sus quereles junt' al agua y lo emplea pleno en la frase: al pasá junto por junto

Alguna particularidad sobre el uso del adverbio

La negación "no" lo emplea de dos formas "no": no me jimples, no reguñas y tambien lo emplea apocopado: "n'": Si n' os podéis ...

La locución adverbial "al reor": al reor del troncón, está seguida de "d" i no apocopa la "r" de "reor", pero sí lo hace en "al reó", en la frase: al reó d' una retama, que también va seguida de "d" y tiene la misma construcción.

Algunas particularidades sobre el uso de las preposiciones

La preposición "para" la emplea contracta " pal": pal cielo, pal bolso y también apocopada en sus dos formas "pa": pa quearos, pa endurzá, pa rumiá y "p'": p' acá, p' atendé. Medina tambien emplea pal y pa e inclusive p' al

La preposición "por", la emplea también de tres maneras: en la forma castellana "por": por junto, por eso, por el sol, por argún; otra forma "pol": que pol pueblu andan; y la tercera forma es la apocopada "po": po la ves, po las aguas, po la luna. Vicente Medina emplea "por" y "po".

La preposición "de" tambien la usa de varios modos: En su forma plena "de": de la tierra, de los machos, de las corraletas, de sus hijos; de forma apocopada "d'": d' un viví, d' estos, d' hoy y finalmente en aféresis de "de", "e": por bajo e la corteza; casa e los obes, elante e su casa; a imitación de Vicente Medina que también la escribe de las tres formas.

La preposición desde, la hace "dende": dende la taberna, lo que también hace Medina.

Al guna particularidad sobre el uso de la conjunción

La conjunción "pues", la hace indistintamente "pues" como en castellano: pues mira, y también la hace "pos": pos si tanto..., pos le plantas. Galán la hace "pus". No sabemos de dónde la saca. En el extremeño de Cáceres, es general "poh" con aspiración de la "s". Yo, en mi libro "Hojas Extremeñas Sueltas" la uso como se hace en el dialecto: poh busotruh.

Uso del vocabulario

El profesor Viudas Camarasa, hace un buen trabajo introductorio a las obras completas de Chamizo. No es extremeño, pero ha trabajado por él y nos da porcentajes de palabras usadas por don Luis y el origen de ellas. Las hay, según el profesor, de uso común en América; arcaísmos, leonesismos, cultismos, entre otras clases. Chamizo es nativo, conoce el vocabulario de su tierra; pero ¿era consciente Chamizo de que empleaba una habla plenamente regional, a pesar de sus versos: "Y sus dirá tamién cómo palramos / los hijos de estas tierras"?

Emplea un gran número de palabras castellanas, en mayor cantidad que Galán: retumbando, los recios alcornoques, las hojas secas, las yuntas, tienes, orgullo, guapa, etc. e incluso escribe versos enteros en castellano: "esos ojos cuando yo te dé un consejo", "Ellos saben que la tierra labrantía", "de la gente nueva", "derramara por sus surcos el granero". etc.

Emplea ciertos términos apocopados: coló, doló, reó.
También contrapone construcciones castellanas a otras formas: nos comemos /nus chorrea / mus encaprichamos, mus coja, se mus caen.

Toma, además de Vicente Medina, como hace Galán, palabras: pos (que Galán hace "pus") trebajo, trebajar, dende, onde, que en el extremeño de Cáceres son: poh, trabahu, tabahal, dece, ondi y los monosílavos: pas, vos, ves, lus, etc. en los que ni Galán ni Chamizo aspiran la "s" procedente de la "z" que en el extremeño de Cáceres, daría una aspiración "h".

No se agota aquí la casuística a que da lugar el lenguaje complejo de Chamizo, ni los ejemplos que podríamos multiplicar acerca de lo que hemos dicho anteriormente, lo que nos lleva a pensar que su lenguaje es un bosque donde crecen a sus anchas, la vegetación más exhuberante.

No es posible dar reglas fáciles sobre su comportamiento língüístico, porque emplea el lenguaje con mucha libertad.

Es difícil encontrar un pueblo en que su lenguaje tenga cuatro modelos de infinitivo, tantas modalidades de empleos y formas de pronombres y verbos, sobre todo.

Chamizo, al escribir, no tuvo ningún reparo literario, en usar el lenguaje, pues toma palabras de diversos sitios: de su pueblo, de Galán y de Medina y, cuando no encuentra la apropiada, recurre como Galán, al castellano, en el que tiene hasta versos completos, como hemos visto.

Con lo dicho, no quiero, en ningún caso, denostar a Chamizo, cuyos méritos son sobradamente conocidos en la literatura extremeña, pero me gustaría tener un ejemplo de lenguaje extremeño al que admirar e imitar. A decir verdad, particularmente no le encuentro ninguna justificación a la manera de escribir de estos autores que parece que lo hacen con retales en una tierra que carece de una Academia de la Lengua y que cada uno campea a su aire; sin embargo, tengo que decir que, aunque ni él ni Galán sean modelos perfectos a seguir, son muchos los escritores que nos hemos iniciado con alguno de los dos; pero, aparte del mérito personal de cada uno y la gloria de ser los primeros, opino que deberíamos mirarnos más en el lenguaje del pueblo extremeño, porque el de ellos es más parecido a un vestido mal cosido con remiendos que a uno de damasco y pedrería ya que, a mi juicio, no encarnan precisamente la perfección.

Con este artículo, no he pretendido otra cosa que hacer un somero análisis y breve exposición de la forma de escribir de esos autores y darla a conocer. He deducido que su lenguaje no tiene plena equivalencia con la forma de hablar de nuestra gente y, al mismo tiempo, que salvo lo que hemos indicado, emplean terminos muy comunes.

Cabría hacer una última pregunta, aunque sea retórica. ¿Sabía Chamizo extremeño? Posiblemente sí, pero no lo parece.

Nos queda sólo referirnos a los nombres que le damos a nuestra manera de hablar. Algunos la llaman "castúo", otros "extremeño", particularmente pienso que debería prevalecer este nombre sobre el primero, debido a que es más general, se refiere más a la región y el de "castúo" es más pretencioso.

Pablo Gonzálvez González, maestro nacional jubilado


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