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Pliegos sueltos
El dolor como eje de la vida y germen de la religión a través del arte
Carmelo Arribas Pérez   
16 mar 2008 actualizado 15:00 CET :: Leído 565 veces
Cristo de Velázquez
Cristo de Velázquez
Introducción: ''Porque nada humano me es indiferente" ( Publio Terencio. S.II d.C)

Y, ¿acaso hay algo más humano que el dolor?
Los filósofos trágicos, hacían recaer el conocimiento de la existencia en el dolor. "Me duele luego existo". Sería la conclusión, telegráficamente cartesiana, de sus principios.
La más ramplona, de nuestras experiencias personales, nos hacer ser conscientes de la existencia de un órgano corporal, porque nos duele. Ese órgano, estaba ahí desde siempre, pero no hemos tenido constancia de su existencia , hasta ese momento.

El hombre tiene conciencia de su propia existencia, pero percibe su grandeza o insignificancia, a través del dolor.
El dolor, es un aldabonazo a nuestros más profundos sentimientos, que nos hace descubrir al otro. Merced a él, deja el prójimo de ser un individuo anónimo, para convertirse en alguien "existente", y se vuelca hacia sus semejantes, movido por el imán de la desgracia y su manifestación más patente, el dolor.

Como siempre, en toda afirmación categórica, existe el pero, el resquicio, la excepción, el elemento que nos haga dudar de afirmaciones, que a priori, se nos presentan indubitables.
La existencia de miembros fantasma, que duelen tras haber sido amputados, como si su presencia fuera real, puede tirar por tierra, esta teoría, más cercana a lo poético que a lo racional, "de la conciencia del ser por el dolor."

Esta misma dificultad, de encasillar el dolor en términos puramente matemáticos y cuantificables, hace que él mismo, se deba abordar de modo multidisciplinario y que su comprensión oscile en una banda, que va, desde aspectos puramente fisiológicos, a filosóficos e incluso religiosos.
"El papel de la religión en la concepción del dolor, está íntimamente relacionado con el ambiente cultural."1

El dolor, es consustancial, con la vida del hombre. Compañero inseparable e incómodo de su existencia, ha intentado, conocerlo, paliarlo, describirlo literariamente y hasta plasmarlo artísticamente, desde el comienzo de su andadura sobre la tierra.
El objetivo, de este estudio, es precisamente, ese. A través de las manifestaciones artísticas que nos han llegado, no importa de qué época y latitud, descubrir qué concepción se tenía del dolor, y qué remedios se han utilizado para combatir, entender, sobrellevar o incluso compartir, esa sensación orgánica o síquica, tan compleja, que llamamos dolor.

Los griegos comprendieron esta peculiaridad, por lo que en lugar de globalizar el concepto, empleaban varias palabras para definir un tipo u otro de dolor.
Podría afirmarse, que si bien la sensación física de dolor, es común a todos animales, el sentimiento de dolor, es exclusivamente humano. Tan complejo e infinito de matices, que ha llevado a los artistas y escritores, a describirlo y plasmarlo durante toda la historia de la humanidad.

Las fuentes principales de inspiración de todo arte, son fundamentalmente dos: El amor y el dolor, con toda clase de combinaciones y matices, que al ser cada persona fundamentalmente distinta una de otra, su forma de concebirlos y sufrirlos, hacen estas doblemente infinitas, si esto matemáticamente pudiera ser posible.
El conocido paleontólogo Antonio Blanco Freijeiro, se pregunta: 2"¿Porqué el hombre trajo el arte al mundo? Las respuestas verosímiles son varias, " pero todas ellas dentro de la religión o de la magia."
Si como decíamos, el arte está muy unido a la percepción del dolor, este ha de estarlo a la religión. Y así parece confirmarse, desde el principio de la existencia del hombre hasta nuestros días.

La agresión física orgánica puede ser la misma, pero su repercusión siempre es distinta, en razón de las circunstancias en las que esta se produjo. El componente anímico es muy importante. No es lo mismo pincharse con la espina de la rosa, que se ofrece a la persona amada, que cuando este mismo pinchazo se produce por un descuido.
Hay pues un sentimiento sobreañadido, que en casos graves, se convierte en una proyección trascendente.
Para el hombre, no creyente esta situación se trasforma en ansiedad. El hombre religioso, apela a la sublimación, e intenta bloquear, si no la sensación física, que también consigue en algunos casos, sí al menos, el componente de angustia que conlleva.

Buda, tras una prolongada meditación, comprende que la renuncia a todo, le daría la solución para superar "el carácter doloroso de la existencia humana". Y a partir de esto comienza su andadura.
Para los cristianos, Cristo muere y a través de su dolor, salva a la humanidad del pecado original, cuya consecuencia más inmediata había sido el castigo divino del dolor: "Parirás a tus hijos con dolor"(Gen 3, 16), dice Dios a Eva.
Todas las grandes religiones, tratan el dolor como una maldición divina que ha de ser combatida y remediada.
El Islam, dice en el Corán, refiriéndose a los no creyentes: 3 "Sus corazones están enfermos y Dios les ha agravado su enfermedad. Tendrán un castigo doloroso por haber mentido."
Este sentido religioso del dolor, tendrá su respuesta en santones y ascetas, que combatirán el pecado y crearán su particular camino hacia el cielo a través del dolor, mediante mortificaciones corporales y cilicios.
Como una extraña paradoja, este castigo celestial, se convierte en sus manos, en un instrumento, para alcanzar ese cielo que les espera, después de haber pasado "por este valle de lágrimas".
Los poetas también se hacen eco de ese halo, casi divino del dolor, que sobrepasa el entendimiento humano.
No hay mirada, que atisbe su final
ni metro, que mida su infinito.
Es tan grande
la extensión de mi herida,
que llego a pensar
si mi dolor, es algo divino.

Lejos de las consideraciones místicas y religiosas, el hombre lo ha considerado como algo fundamentalmente humano y ha intentado, por todos los medios, liberarse de esta "sensación molesta" como lo definía Galeno.

Podemos tratar de modo eficaz la sensación, mediante sustancias que contrarresten los factores que desembocan en la producción de dolor. Por una parte, anulando las causas que lo producen y por otra, interfiriendo en los mecanismos de trasmisión neurológica.
En este sentido, los fármacos y otros medios, son útiles como elemento de experimentación en animales, ya que sólo estamos corrigiendo una disfunción orgánica. Estos medios, nos darán respuesta fiel, en cuanto a su idoneidad para paliar el dolor físico.

Pero este método, no da la solución total al problema. El Dr. Osorio,4 afirma que el dolor no es una sensación, sino una percepción. El dolor se manifiesta en los individuos, sin guardar una relación precisa con el estímulo, que lo provoca. Es el estado físico o psíquico, las experiencias anteriores o la manera en que aparece el estímulo, los que determinan la naturaleza de la percepción.
El dolor, no es pues, una resultante simple de una reacción química, sucedida en nuestro organismo por causa de una agresión. Es también el desencadenante de una serie de sentimientos más profundos, y cuya forma de sentirlo, dependerá de los condicionamientos religiosos, filosóficos o anímicos de cada persona, e incluso de la concepción del mismo por cada sociedad y cada tiempo.
El dolor en consecuencia, se nos muestra como el espejo, en el que cada persona como individuo y cada sociedad como colectividad, deja ver sus convicciones más profundas frente a la vida.
"De tal importancia es el análisis del lenguaje del cuerpo, que las expresiones faciales de la emoción, se han tenido en cuenta para el estudio de la personalidad."5
Nadie mejor que los artistas, escritores, poetas, pintores y escultores, tan cercanos al alma humana, para reflejarlo.
Ellos, han sido los notarios de la actitud humana frente al dolor. Cada época, cada cultura, lo ha abordado de modo diferente, desde los que lo consideran un castigo de los dioses, hasta los que lo utilizan infringiéndose ellos mismos castigos físicos, como un camino para llegar hasta ellos.
A través de lo que se ha dado en llamar "historia del arte", que no es sino la plasmación de una actitud del hombre ante la vida, cuyo acierto artístico, merece que sea contemplado y puesto como ejemplo a las generaciones venideras, descubriremos las diversas manifestaciones, que nos desvelen, cómo el hombre ha asumido en el transcurso de su existencia sobre la tierra, algo tan humano y a la vez tan trascendente, que roza la categoría de divino.

EL DOLOR. PRIMEROS VESTIGIOS

El dolor, es tan antiguo como la humanidad, e incluso anterior a ella.
El primer fósil de Australopithecus, con una capacidad craneana de 500 cm., que lo define ya como humano, se descubrió en 1924 en una mina de Tuang (Sudáfrica).
En la misma habían aparecido varios cráneos de mandril con hundimientos traumáticos, con lo que Raymond Dart, su descubridor, llegó a la conclusión de que se trataba de una especie sumamente agresiva, que le llevaba a entablar luchas fratricidas entre ellos mismos.
Esta teoría ha sido rebatida posteriormente y en la actualidad, se cree que la presencia de restos de animales juntamente con los de Australepitecus, sobre todo tras el descubrimiento, en algunos de ellos, de marcas que corresponden a mandíbulas de leopardo, hace pensar en que eran ellos las víctimas, en lugar de los verdugos.

Según Courville, el 40% de los neardenthalenses presentan lesiones traumáticas, en la mayoría de ellas sin signos de consolidación. Pero otros muchos como la mujer del abrigo de Cro-Magnon, con una lesión frontal izquierda, cuya herida se infectó y que sanó posteriormente con larga supervivencia, indican que existían curaciones, bien espontáneas o mediante algún remedio. Toda esta patología, nos demuestra una cosa, la presencia del dolor, en los primeros pasos de la humanidad sobre la tierra.

El enfoque de los pueblos prehistóricos frente a él, nos permite descubrir, la concepción de un mundo, que les trasciende y la creencia de que todo lo existente tiene un espíritu.
El dolor, no es sino la actuación de fuerzas malignas que han invadido el cuerpo del doliente. Para que este desaparezca, se han de realizar ritos y conjuros, con ello se conseguirá que el espíritu abandone el cuerpo del enfermo. Si no se consigue, morirá.
"La experiencia del dolor humano está inevitablemente ligada al ambiente social en la cual ocurre" 6

Cabeza de neardental con muela nifectada
Cabeza de neardental con muela nifectada
El hallazgo del cadáver de un hombre del neolítico enterrado en los hielos de los Alpes hace 5.400 años, con todos los fluidos corporales, ha permitido conocer los diversos métodos, sin duda entroncados en un ritual mágico, utilizados para combatir el dolor, y que en las pinturas de las cuevas o en los grabados en hueso, han sido exclusivamente considerados como relacionados con ideas puramente mágicas o religiosas.

El hombre de Otzi o de Similaun, que es como se llama el monte de 3.599 m. en donde fue descubierto, tenía 57 tatuajes distribuidos por las articulaciones. La misión de estos era mitigar el dolor, ya que presenta un grado mediano de artrosis, con una técnica, en la que se une la acupuntura y los ritos mágicos.
De esta manera, el brujo, se convierte a su vez en curandero, que mediante ceremonias será capaz de expulsar las fuerzas malignas que se han introducido en el cuerpo del enfermo.
Con toda probabilidad, realizarían ceremonias semejantes a las que todavía realizan grupos tribales primitivos.
El chamán, revestido de prendas y objetos mágicos, disimulando su aspecto de hombre, con caretas o adornos animales, profiere imprecaciones, canta, baila y emite ruidos, alrededor del "poseído" para que a su conjuro, salga el espíritu maligno del cuerpo del enfermo y deje de causarle mal.

En la cueva de Les Trois Frères en Francia, se encuentra pintada la figura de un chamán o brujo, vestido con máscara, cuernos y adoptando la actitud de los venados. El abate Breuil dibujó la figura, cuyo original ha perdido el color en algunas zonas, aunque todavía se aprecia la marca sobre la piedra, del punzón con el que se marcaban los contornos.
"El chamanismo es la tradición médica viva más antigua. Los chamanes son los intermediarios, miembros de la comunidad que (a través del trance, de la danza, de cantos, del sacrificio personal y de visiones) son capaces de acceder al mundo de lo sobrenatural. Se cree que allí obtienen conocimientos, adquieren poder y reclutan la ayuda de las fuerzas sobrenaturales. Estos recursos los utilizan durante las ceremonias chamánicas para curar las enfermedades de los amigos y parientes.

Aunque no sabemos porqué produce el chamanismo curas eficaces, están apareciendo teorías fascinantes al respecto. Quizás el trance chamánico inducido por el chamán y trasferido al paciente, provoque la secreción de opiáceos naturales (endorfinas) en el cerebro para aliviar el dolor. Este trance puede activar también el sistema de inmunidad natural del organismo (que se alberga también en el cerebro) para iniciar el proceso curativo." 7

Pero el dolor histórico, por excelencia ha sido el del parto.
La escena paleolítica de una mujer embarazada tendida bajo las patas de un venado, grabada en un hueso de reno, recuerda los rituales realizados por diversas tribus, en los que junto al enfermo, colocan un animal para que el espíritu maligno que lo invade, encuentre más fácil el salir de su cuerpo y se trasfiera a el.
Este dibujo, de un magnífico realismo, puede significar un intento de que el dolor de la parturienta se traspase al animal presente. Si bien también podría intentar trasmitir la fortaleza del animal a la mujer, en este trance.

Las expectativas de vida de las mujeres prehistóricas, era muy inferior a la de los hombres, a pesar de que estos se enfrentaban a los animales salvajes y el número de fracturas de difícil consolidación era abundante, lo que les conducía a la muerte. La abundancia de esqueletos de mujeres embarazadas y de otras con recién nacidos enterrados a su lado, indica que el índice de mortalidad por partos o embarazos era alto, debido entre otras cosas a la malnutrición crónica. Los hombres al ser guerreros y cazadores, estaban mucho mejor alimentados que las muchachas y mujeres, por lo que estas eran poco resistentes a las enfermedades.

Las estatuas de las Venus esteatopígeas, mujeres de anchas caderas y sumamente adiposas, como la de Willendorf (30.000-25.000 a.c), serían la contrapartida ideal para el hombre prehistórico, algo así como un ideal de belleza, pero que evidentemente no se daba en la realidad o sólo en aquellas mujeres, que por su carácter sagrado, eran altamente consideradas por la tribu.
Si como se cree, las figuras representadas en las cavernas tenían fuerza mágica, que se trasmitía a los animales a cazar o transfería su poder a aquello representado, en algunos pueblos primitivos todavía existe temor a hacerse fotografías por miedo a que les roben su espíritu, hay que suponer que las figuras de una mujer embarazada con un niño saliendo del útero, sería un conjuro para que este parto se realizara sin complicaciones, y lógicamente para la desaparición del dolor.

Los griegos tenían una palabra específica para definir el dolor del parto. Odien-odines, que aunque Gabón- Echauri 8 la traduce por dolor, pena tristeza. Su raíz evidente es : odús- odontos, diente, cuya raíz semántica le emparenta con el dolor de muelas o con el producido por el mordisco de una fiera. Con lo que en una sociedad fundamentalmente masculina, indica la equivalencia de este término de dolor de muelas, fácilmente comprendido por todos, con la consideración del dolor del parto.

Los primeros conocimientos anatómicos de los órganos internos, que se conocen, son precisamente los referidos a los del embarazo y parto, como puede apreciarse en los grabados realizados con punzón, de mujeres embarazadas conteniendo un feto en su interior, existentes en varias cavernas españolas.
De fecha más posterior (6.500-5.700 a.C.) y perteneciente a las excavaciones de Catal Huyuk, en la Turquía central, es la figurilla en terracota, de una diosa de la fertilidad, existente en el Museo Arqueológico de Ankara. Sentada en un sillón, flanqueada por dos cabezas de animales símbolo de fortaleza, está representada en el momento del parto.
La imagen, en bulto redondo, de abundante humanidad, respira paz y serenidad y hasta en sus borrados rasgos faciales, se puede apreciar una sensación de felicidad, lejos de la ansiedad y dolor que se le supone a este momento.

Es muy posible, que esta diosa fuera un modelo en el que se quisieran ver reflejadas todas las parturientas, un parto sin dolor unido a la satisfacción de traer al mundo un nuevo ser. Pero el dolor psíquico, por la pérdida de un ser querido o cualquier otra circunstancia, lo trasformaban en dolor físico, a través del cual, dan salida a este dolor íntimo. "En la cueva de Maltravieso, existente en las afueras de la ciudad de Cáceres, se encuentran una serie de pinturas rupestres. El grupo más importante lo constituyen una serie de manos, treinta, plasmadas en negativo sobre la roca, producidas con la técnica de llenarse la boca de material pictórico, apoyar la mano contra la pared y proyectar con fuerza el contenido de la misma. Todas presentan mutilaciones rituales en los dedos, seguramente para demostrar el dolor por algún familiar o individuo del grupo, como todavía hacen algunas tribus primitivas".9

La existencia en la cuenca mediterránea y en Mesopotamia de plantaciones de adormidera. "Las plantaciones de adormidera en el sur de España y de Grecia, en el noroeste de Africa, en Egipto y en Mesopotamia son probablemente las más antiguas del planeta. Eso explica que su opio tenga dos y hasta tres veces más morfina que el de Extremo Oriente".10 Hace presumir que los primeros habitantes de estas zonas utilizaban el opio, para calmar sus dolencias, aunque la primera noticia escrita que poseemos sobre esta planta aparece en unas tablillas sumerias del tercer milenio a. C. junto a una palabra que significa igualmente "gozar", de lo que se deduce, que no solamente era utilizada con fines medicinales.

EN EL ARTE EGIPCIO

Papiro de Ebers
Papiro de Ebers
Es normal y hasta lógico, que los papiros más antiguos que se conocen, los de Ramesseum, en Tebas, que datan de la XII dinastía (1990 a.c.), y el de Kahun, algo más posterior ( 1850 a.C.) traten de veterinaria y de enfermedades de la mujer. (Embarazo, parto, y recién nacido)
Ambas cosas pertenecen a los más profundos instintos de hombre, la subsistencia y la continuación de la especie, la alimentación y la procreación.
La muerte de los animales domésticos, por enfermedades, atenta contra la necesidad de procurarse el alimento. Los trastornos ginecológicos, se encuentran en el ámbito de la procreación y la continuidad de la especie humana.

El dolor y la muerte, entran ya de pleno como uno de los elementos, sin los cuales es imposible entender la religión, la cultura y el modo de concebir la vida de los egipcios del 3.000 a.c., período en el que los reinos del Alto y Bajo Egipto se unen bajo el gobierno del rey Menes.
El culto al más allá, lleva a los faraones entre los años 2780-2200 a la construcción de las grandes pirámides y a la estructura de una religión trascendente. Esto hace que la enfermedad, e incluso la muerte, sea plasmada por los artistas con una visión carente de angustia, en la que el difunto es recibido por los dioses y tras su muerte continúa una nueva vida. El llanto con el que se acompañaba el cortejo fúnebre es mas ritual que sentido, como se aprecia en algunas escenas del "Libro de los Muertos", en las que los familiares lloran al difunto, pero el pintor no refleja dolor en sus rostros, sino más bien satisfacción y complacencia, sentimiento que también hace extensivo a la momia, cuya faz muestra placidez, mientras el dios Anubis, sujeta el cuerpo embalsamado.

Las plañideras de la Tumba de Ramsés, familiares o profesionales, contribuyen con su gesto y ritualismo a dar impresión de dolor; la posición del cuerpo y sobre todo de las manos, que dirigen hacia el lugar en el que está representado el difunto, realizando cualquier actividad de su vida pasada, responden a un canon estético cargado de simbolismo, pero no realista.

Incluso existe un símbolo jeroglífico para significar el dolor y el llanto, el del ojo, pero este se encuentra habitualmente tan adornado, que parece como si el artista, tuviera pudor en representarlo y debiera ser camuflado, para pasar desapercibido.
El escultor y pintor egipcio, no representan el dolor de la vida cotidiana, sino más bien lo contrario, la ausencia de dolor. Sus representaciones, son de personajes que trascienden la cotidianeidad, en los que el dolor y la alegría no existen, y a los que dota de una beatitud, como si su vida fuera la asistencia continuada a un desfile oficial.

La religión comienza a ser de modo claro, el método más eficaz para superar el dolor ya sea físico, o psíquico debido a la pérdida de un ser querido. Este paso de la vida a la muerte, no es contemplado como una ruptura, sino una continuación y para que esta, no le sea traumática al difunto, se depositan en su tumba aquellos objetos que le eran familiares en vida.

La ciencia médica y la química adquieren, en este período de civilización egipcia, una gran importancia, incluso hay quien pretende derivar el origen de la palabra "química", de "Khem", nombre con el que antiguos egipcios denominaban a su país.
Los egipcios continúan la tradición religiosa que veíamos en los pueblos prehistóricos. El dolor, era un castigo por haber roto el enfermo, sus antepasados o familiares, la armonía del universo o haber "pecado" contra los dioses. Este sentido del dolor como castigo del pecado, es una idea que va trasmitiéndose de unas culturas a otras, desde el principio de la humanidad hasta nuestros días.
11"¡Que no me acojan los demonios ni me lleven a Oriente, donde les gustaría divertirse a costa de mi Alma¡¡Que no me hagan daño¡¡Que no me hagan daño¡"

El arqueólogo Antonio Blanco Freijeiro, hace notar en sus estudios del paleolítico, la existencia de hombres y mujeres que tenían encomendada la salud física y espiritual de la tribu, ya que ambos iban unidos. 12
Esta continuidad hace que se tenga documentada al menos entre el 1750-1580 a.C., la existencia de mujeres médicos. Ya que habitualmente la mujer ha estado más dotada para la religiosidad. Esta situación permaneció, hasta que la medicina fue desembarazándose, poco a poco, de este carácter sagrado para hacerse más técnica.
Se imponen por lo tanto, las plegarias, las ofrendas y en último término la utilización de fármacos, que debían administrarse con palabras mágicas, sin cuya conjunción no se lograba el remedio.

Moisés, hombre formado en los templos egipcios y por lo tanto conocedor de sus costumbres y usos, utiliza un ritual en lugar de medicamentos, para curar de las picaduras de las serpientes venenosas que muerden a los judíos, que peregrinan por el desierto en busca de la tierra prometida.
13"Mandó entonces Yavé contra el pueblo serpientes venenosas que los mordían y murió mucha gente de Israel. El pueblo fue entonces a Moisés, y le dijo:
"Hemos pecado, murmurando contra Yavé y contra ti; (La enfermedad, la desgracia, el dolor, es consecuencia de un pecado, por lo tanto sólo se curará cuando se haya purgado por ese pecado), pide a Yavé que aleje de nosotros las serpientes". Moisés intercedió por el pueblo y Yavé dijo a Moisés:

"Hazte una serpiente de bronce y ponla sobre un asta; y cuantos mordidos la miren sanarán". Hizo pues Moisés, una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta; y cuando alguno era mordido por una serpiente, miraba a la serpiente de bronce y se curaba."(Num.21, 6-9).
Esta debía de ser una costumbre muy conocida, la de utilizar amuletos contra las picaduras de serpiente ya que se han encontrado abundantes figurillas de ellas de bronce, de este período, en las excavaciones hechas en Guezer (Palestina)
Con este maridaje medicina- religión, no es de extrañar que hubiera en los templos una habitación, el asi-t, en la que se preparaban los medicamentos.

Son abundantes las representaciones de figuras llevando en sus manos diversos vegetales, con propiedades medicamentosas, como la mandrágora y posteriormente el opio, tardíamente introducido en Egipto, para el tratamiento del dolor, y ya conocido por la civilización asiria, desde tiempo inmemorial, como lo muestran relieves en los que un sacerdote lleva en sus manos plantas de opio, que dará al animal que va a sacrificar para que este no sufra.
Uno de los empleos del opio, según el papiro de Ebers, que data de principios del imperio nuevo, en la XVIII dinastía (1550 a.C.), es "evitar que los bebés griten fuerte", según una curiosa y repulsiva fórmula. -Excrementos de moscas y semillas verdes de adormidera, todo ello machacado y pasado por un tamiz. La administración debía de hacerse durante cuatro días.-(Entre el opio que lo dormía y el asco de los excrementos de moscas, cualquiera se ponía a llorar de nuevo)

Los médicos, podían ser de varios tipos los Swnw,(Sunu) no ligados directamente a funciones sacerdotales y los sacerdotes de Sekhmet, diosa relacionada con la protección de la salud representada como una leona, y que se convirtió en diosa de la misericordia, a la que se imploraba para recuperarla.14
La formación "universitaria" en general y de los médicos principalmente, debía de ser más masiva de lo que puede pensarse.
Ptolomeo, hereda la biblioteca de Aristóteles y contrata incluso personal para que la incremente y organice.
Al lado de la biblioteca había un templo, dedicado a las musas, en donde los sabios podían trabajar libres de impuestos y mantenidos por el estado. En su apogeo este "Museo" llegó a tener 14.000 estudiantes, con lo que se aprecia que la masificación de las universidades, viene de lejos.

 

 


 
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