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El dolor como eje de la vida y germen de la religión a través del arte Pliegos sueltos |
| El dolor como eje de la vida y germen de la religión a través del arte |
| Carmelo Arribas Pérez |
| 16 mar 2008 actualizado 15:00 CET :: Leído 565 veces |
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Introducción: ''Porque nada humano me es indiferente" ( Publio Terencio. S.II d.C) Y, ¿acaso hay algo más humano que el dolor? El dolor, es un aldabonazo a nuestros más profundos sentimientos, que nos hace descubrir al otro. Merced a él, deja el prójimo de ser un individuo anónimo, para convertirse en alguien "existente", y se vuelca hacia sus semejantes, movido por el imán de la desgracia y su manifestación más patente, el dolor. Como siempre, en toda afirmación categórica, existe el pero, el resquicio, la excepción, el elemento que nos haga dudar de afirmaciones, que a priori, se nos presentan indubitables. La existencia de miembros fantasma, que duelen tras haber sido amputados, como si su presencia fuera real, puede tirar por tierra, esta teoría, más cercana a lo poético que a lo racional, "de la conciencia del ser por el dolor." Esta misma dificultad, de encasillar el dolor en términos puramente matemáticos y cuantificables, hace que él mismo, se deba abordar de modo multidisciplinario y que su comprensión oscile en una banda, que va, desde aspectos puramente fisiológicos, a filosóficos e incluso religiosos. "El papel de la religión en la concepción del dolor, está íntimamente relacionado con el ambiente cultural."1 El dolor, es consustancial, con la vida del hombre. Compañero inseparable e incómodo de su existencia, ha intentado, conocerlo, paliarlo, describirlo literariamente y hasta plasmarlo artísticamente, desde el comienzo de su andadura sobre la tierra. El objetivo, de este estudio, es precisamente, ese. A través de las manifestaciones artísticas que nos han llegado, no importa de qué época y latitud, descubrir qué concepción se tenía del dolor, y qué remedios se han utilizado para combatir, entender, sobrellevar o incluso compartir, esa sensación orgánica o síquica, tan compleja, que llamamos dolor. Los griegos comprendieron esta peculiaridad, por lo que en lugar de globalizar el concepto, empleaban varias palabras para definir un tipo u otro de dolor. Podría afirmarse, que si bien la sensación física de dolor, es común a todos animales, el sentimiento de dolor, es exclusivamente humano. Tan complejo e infinito de matices, que ha llevado a los artistas y escritores, a describirlo y plasmarlo durante toda la historia de la humanidad. Las fuentes principales de inspiración de todo arte, son fundamentalmente dos: El amor y el dolor, con toda clase de combinaciones y matices, que al ser cada persona fundamentalmente distinta una de otra, su forma de concebirlos y sufrirlos, hacen estas doblemente infinitas, si esto matemáticamente pudiera ser posible. El conocido paleontólogo Antonio Blanco Freijeiro, se pregunta: 2"¿Porqué el hombre trajo el arte al mundo? Las respuestas verosímiles son varias, " pero todas ellas dentro de la religión o de la magia." Si como decíamos, el arte está muy unido a la percepción del dolor, este ha de estarlo a la religión. Y así parece confirmarse, desde el principio de la existencia del hombre hasta nuestros días. La agresión física orgánica puede ser la misma, pero su repercusión siempre es distinta, en razón de las circunstancias en las que esta se produjo. El componente anímico es muy importante. No es lo mismo pincharse con la espina de la rosa, que se ofrece a la persona amada, que cuando este mismo pinchazo se produce por un descuido. Hay pues un sentimiento sobreañadido, que en casos graves, se convierte en una proyección trascendente. Para el hombre, no creyente esta situación se trasforma en ansiedad. El hombre religioso, apela a la sublimación, e intenta bloquear, si no la sensación física, que también consigue en algunos casos, sí al menos, el componente de angustia que conlleva. Buda, tras una prolongada meditación, comprende que la renuncia a todo, le daría la solución para superar "el carácter doloroso de la existencia humana". Y a partir de esto comienza su andadura. Lejos de las consideraciones místicas y religiosas, el hombre lo ha considerado como algo fundamentalmente humano y ha intentado, por todos los medios, liberarse de esta "sensación molesta" como lo definía Galeno. Podemos tratar de modo eficaz la sensación, mediante sustancias que contrarresten los factores que desembocan en la producción de dolor. Por una parte, anulando las causas que lo producen y por otra, interfiriendo en los mecanismos de trasmisión neurológica. Pero este método, no da la solución total al problema. El Dr. Osorio,4 afirma que el dolor no es una sensación, sino una percepción. El dolor se manifiesta en los individuos, sin guardar una relación precisa con el estímulo, que lo provoca. Es el estado físico o psíquico, las experiencias anteriores o la manera en que aparece el estímulo, los que determinan la naturaleza de la percepción. EL DOLOR. PRIMEROS VESTIGIOS El dolor, es tan antiguo como la humanidad, e incluso anterior a ella. Según Courville, el 40% de los neardenthalenses presentan lesiones traumáticas, en la mayoría de ellas sin signos de consolidación. Pero otros muchos como la mujer del abrigo de Cro-Magnon, con una lesión frontal izquierda, cuya herida se infectó y que sanó posteriormente con larga supervivencia, indican que existían curaciones, bien espontáneas o mediante algún remedio. Toda esta patología, nos demuestra una cosa, la presencia del dolor, en los primeros pasos de la humanidad sobre la tierra. El enfoque de los pueblos prehistóricos frente a él, nos permite descubrir, la concepción de un mundo, que les trasciende y la creencia de que todo lo existente tiene un espíritu. El hombre de Otzi o de Similaun, que es como se llama el monte de 3.599 m. en donde fue descubierto, tenía 57 tatuajes distribuidos por las articulaciones. La misión de estos era mitigar el dolor, ya que presenta un grado mediano de artrosis, con una técnica, en la que se une la acupuntura y los ritos mágicos. En la cueva de Les Trois Frères en Francia, se encuentra pintada la figura de un chamán o brujo, vestido con máscara, cuernos y adoptando la actitud de los venados. El abate Breuil dibujó la figura, cuyo original ha perdido el color en algunas zonas, aunque todavía se aprecia la marca sobre la piedra, del punzón con el que se marcaban los contornos. Aunque no sabemos porqué produce el chamanismo curas eficaces, están apareciendo teorías fascinantes al respecto. Quizás el trance chamánico inducido por el chamán y trasferido al paciente, provoque la secreción de opiáceos naturales (endorfinas) en el cerebro para aliviar el dolor. Este trance puede activar también el sistema de inmunidad natural del organismo (que se alberga también en el cerebro) para iniciar el proceso curativo." 7 Pero el dolor histórico, por excelencia ha sido el del parto. Las expectativas de vida de las mujeres prehistóricas, era muy inferior a la de los hombres, a pesar de que estos se enfrentaban a los animales salvajes y el número de fracturas de difícil consolidación era abundante, lo que les conducía a la muerte. La abundancia de esqueletos de mujeres embarazadas y de otras con recién nacidos enterrados a su lado, indica que el índice de mortalidad por partos o embarazos era alto, debido entre otras cosas a la malnutrición crónica. Los hombres al ser guerreros y cazadores, estaban mucho mejor alimentados que las muchachas y mujeres, por lo que estas eran poco resistentes a las enfermedades. Las estatuas de las Venus esteatopígeas, mujeres de anchas caderas y sumamente adiposas, como la de Willendorf (30.000-25.000 a.c), serían la contrapartida ideal para el hombre prehistórico, algo así como un ideal de belleza, pero que evidentemente no se daba en la realidad o sólo en aquellas mujeres, que por su carácter sagrado, eran altamente consideradas por la tribu. Los griegos tenían una palabra específica para definir el dolor del parto. Odien-odines, que aunque Gabón- Echauri 8 la traduce por dolor, pena tristeza. Su raíz evidente es : odús- odontos, diente, cuya raíz semántica le emparenta con el dolor de muelas o con el producido por el mordisco de una fiera. Con lo que en una sociedad fundamentalmente masculina, indica la equivalencia de este término de dolor de muelas, fácilmente comprendido por todos, con la consideración del dolor del parto. Los primeros conocimientos anatómicos de los órganos internos, que se conocen, son precisamente los referidos a los del embarazo y parto, como puede apreciarse en los grabados realizados con punzón, de mujeres embarazadas conteniendo un feto en su interior, existentes en varias cavernas españolas. Es muy posible, que esta diosa fuera un modelo en el que se quisieran ver reflejadas todas las parturientas, un parto sin dolor unido a la satisfacción de traer al mundo un nuevo ser. Pero el dolor psíquico, por la pérdida de un ser querido o cualquier otra circunstancia, lo trasformaban en dolor físico, a través del cual, dan salida a este dolor íntimo. "En la cueva de Maltravieso, existente en las afueras de la ciudad de Cáceres, se encuentran una serie de pinturas rupestres. El grupo más importante lo constituyen una serie de manos, treinta, plasmadas en negativo sobre la roca, producidas con la técnica de llenarse la boca de material pictórico, apoyar la mano contra la pared y proyectar con fuerza el contenido de la misma. Todas presentan mutilaciones rituales en los dedos, seguramente para demostrar el dolor por algún familiar o individuo del grupo, como todavía hacen algunas tribus primitivas".9 La existencia en la cuenca mediterránea y en Mesopotamia de plantaciones de adormidera. "Las plantaciones de adormidera en el sur de España y de Grecia, en el noroeste de Africa, en Egipto y en Mesopotamia son probablemente las más antiguas del planeta. Eso explica que su opio tenga dos y hasta tres veces más morfina que el de Extremo Oriente".10 Hace presumir que los primeros habitantes de estas zonas utilizaban el opio, para calmar sus dolencias, aunque la primera noticia escrita que poseemos sobre esta planta aparece en unas tablillas sumerias del tercer milenio a. C. junto a una palabra que significa igualmente "gozar", de lo que se deduce, que no solamente era utilizada con fines medicinales. EN EL ARTE EGIPCIO Es normal y hasta lógico, que los papiros más antiguos que se conocen, los de Ramesseum, en Tebas, que datan de la XII dinastía (1990 a.c.), y el de Kahun, algo más posterior ( 1850 a.C.) traten de veterinaria y de enfermedades de la mujer. (Embarazo, parto, y recién nacido)Ambas cosas pertenecen a los más profundos instintos de hombre, la subsistencia y la continuación de la especie, la alimentación y la procreación. La muerte de los animales domésticos, por enfermedades, atenta contra la necesidad de procurarse el alimento. Los trastornos ginecológicos, se encuentran en el ámbito de la procreación y la continuidad de la especie humana. El dolor y la muerte, entran ya de pleno como uno de los elementos, sin los cuales es imposible entender la religión, la cultura y el modo de concebir la vida de los egipcios del 3.000 a.c., período en el que los reinos del Alto y Bajo Egipto se unen bajo el gobierno del rey Menes. Las plañideras de la Tumba de Ramsés, familiares o profesionales, contribuyen con su gesto y ritualismo a dar impresión de dolor; la posición del cuerpo y sobre todo de las manos, que dirigen hacia el lugar en el que está representado el difunto, realizando cualquier actividad de su vida pasada, responden a un canon estético cargado de simbolismo, pero no realista. Incluso existe un símbolo jeroglífico para significar el dolor y el llanto, el del ojo, pero este se encuentra habitualmente tan adornado, que parece como si el artista, tuviera pudor en representarlo y debiera ser camuflado, para pasar desapercibido. La religión comienza a ser de modo claro, el método más eficaz para superar el dolor ya sea físico, o psíquico debido a la pérdida de un ser querido. Este paso de la vida a la muerte, no es contemplado como una ruptura, sino una continuación y para que esta, no le sea traumática al difunto, se depositan en su tumba aquellos objetos que le eran familiares en vida. La ciencia médica y la química adquieren, en este período de civilización egipcia, una gran importancia, incluso hay quien pretende derivar el origen de la palabra "química", de "Khem", nombre con el que antiguos egipcios denominaban a su país. El arqueólogo Antonio Blanco Freijeiro, hace notar en sus estudios del paleolítico, la existencia de hombres y mujeres que tenían encomendada la salud física y espiritual de la tribu, ya que ambos iban unidos. 12 Moisés, hombre formado en los templos egipcios y por lo tanto conocedor de sus costumbres y usos, utiliza un ritual en lugar de medicamentos, para curar de las picaduras de las serpientes venenosas que muerden a los judíos, que peregrinan por el desierto en busca de la tierra prometida. "Hazte una serpiente de bronce y ponla sobre un asta; y cuantos mordidos la miren sanarán". Hizo pues Moisés, una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta; y cuando alguno era mordido por una serpiente, miraba a la serpiente de bronce y se curaba."(Num.21, 6-9). Son abundantes las representaciones de figuras llevando en sus manos diversos vegetales, con propiedades medicamentosas, como la mandrágora y posteriormente el opio, tardíamente introducido en Egipto, para el tratamiento del dolor, y ya conocido por la civilización asiria, desde tiempo inmemorial, como lo muestran relieves en los que un sacerdote lleva en sus manos plantas de opio, que dará al animal que va a sacrificar para que este no sufra. Los médicos, podían ser de varios tipos los Swnw,(Sunu) no ligados directamente a funciones sacerdotales y los sacerdotes de Sekhmet, diosa relacionada con la protección de la salud representada como una leona, y que se convirtió en diosa de la misericordia, a la que se imploraba para recuperarla.14
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