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¿Descubrieron América los Chinos? Pliegos sueltos |
| ¿Descubrieron América los Chinos? |
| Pilar Fernández Rodríguez |
| 01 ene 2006 actualizado 22:48 CET :: Leído 631 veces |
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Ésta es la peregrina hipótesis que se plantea en un Best Sellers de éxito recientemente publicado en castellano por Editorial Grijalbo que lleva por título “1421. El año en que China descubrió el mundo” y del que es autor Gavin Menzier, oficial retirado de la Marina Real Británica. Aunque los historiadores no le han concedido mucha credibilidad a sus dudosas teorías, la verdad es que la fantasía que recoge el libro lo ha convertido en un éxito de ventas en todo el mundo. Lo más curioso, también aquí en España, aunque para nosotros el descubrimiento de América sea algo intocable y uno de los capítulos más sagrados de nuestra historia patria.
Y es que la obra de Menzier tiene todos los ingredientes para ser uno de esos libros de moda en los que se mezcla lo sensacionalista, la ficción histórica, pero, también, y porqué no decirlo, algunos enigmas que no han tenido, hasta el momento, una explicación plausible. Hace ya mucho tiempo que algunos investigadores, más o menos imaginativos, hablaban de la presencia china en suelo americano. Aportaban como pruebas: restos de barcos chinos cerca de Alaska o de California, la aparición de instrumentales de ceremonias chinas en Canadá, concomitancias entre la lengua y la astrología de los chinos y los Mayas, hasta llegar a las teorías más llamativas, como la que apunta al supuesto hallazgo de un virus de la leucemia asiática en momias precolombinas encontradas en Chile. En su libro, Menzier llama la atención acerca del alto nivel de ingeniería naval y los profundos conocimientos de Geografía y de Cosmología del Imperio Chino que había sido capaz de llegar con sus naves hasta el otro extremo del planeta. El autor hace protagonista de su obra al marino Zheng He, cuyo nombre verdadero era Ma Sambao, uno de los más grandes navegantes de la historia, en el que podrían estar inspirado el personaje literario de Simbad. Dada la similitud de los nombres de Sambao y Simbad, se apunta la posibilidad de que la historia de sus hazañas llegase al palacio del Sultán de Bagdag, donde inspiró a Sherezade una de las más famosas leyendas de “Las Mil y Una Noches”. Menzier denomina a Sambao “el Colón Chino”, y recuerda que es todo un personaje en su país, contando con monumentos por muchos lugares en los que se le representa idealizado y en estatuas muy altas. Se dice que medía, en la realidad, más de dos metros de altura, cosa poco habitual en los orientales, que son más bien bajitos. Como ven, el personaje fue ensalzado por sus compatriotas y está cargado de muchos elementos legendarios. Zheng He vivió en el siglo XV y era de origen musulmán, de ahí su nombre de Ma Sambao. Descendía de una familia de gobernantes de la provincia de Yunnan, la actual Uzbequistán. Cuando el ejército del emperador Chino Ming conquistó su región fue hecho prisionero y fue castrado. Así, convertido en eunuco, fue llevado ante el emperador que le puso el nombre chino que llevaría desde entonces y con el que ha pasado a la historia. Tras estudiar en el colegio imperial y demostrar una probada inteligencia y capacidad de organización, se ganó la confianza del emperador Yongle, el tercero de la dinastía Ming, muy famosa por la perfección de los jarrones que fabricaban los artesanos de esa época y por sus avances navales. Zheng He llegó a ser almirante de la flota imperial china, compuesta por unos 300 barcos, entre ellos, las descomunales “naves del tesoro”, utilizadas por los comandantes y que tenían unos 120 metros de largo por 50 de ancho. Nuestro hombre llegó a ser el responsable de 30 mil marinos al servicio del Emperador Amarillo. Entre los años 1405 y 1430, Ma Sambao comandó no menos de siete expediciones a lo que los chinos llamaban el Océano Occidental y se referían a los continentes de Asia y África. Entre los lugares que visitó estaba el Sudeste Asiático, Persia, la India y el Mar Rojo. Pero también se cuenta que llegaron hasta Australia, y, se especula, incluso, que alcanzaron el Cabo de Buena Esperanza. Así parece desprenderse de un mapa, confeccionado en 1420 por el monje y cartógrafo Fra Mauro, donde se señala que, hacia 1420, unas embarcaciones procedentes de la India, un término que entonces se utilizaba el Europa para referirse al oriente en general, se internaron más de tres mil kilómetros en el Océano Atlántico. Este testimonio es en el que se basa Gavin Menzier para asegurar que los chinos llegaron a América en 1421, 71 años antes de que lo hiciera el navegante genovés Cristóbal Colón en nombre de La Corona Española. Sin embargo, tan débil argumento, basado sólo en las especulaciones de un fraile portugués (recordemos que los portugueses rivalizaban con los españoles en el camino hacia las Indias) no parece tener suficiente peso específico como para tener que rectificar los libros de historia. Los investigadores siguen creyendo que el primero que llegó al nuevo continente fue Colón a pesar de ésta y otras teorías que apuntan a los vikingos, los fenicios o los templarios, como los primeros visitantes de América. Aunque no fuese así, la historia de Sheng He tiene los ingredientes suficientes para convertirse en una magnífica película de aventuras. |

