Pilar Fernández |
| Serpientes en El Gurugú y plenos en plena calle |
| Pilar Fernández Rodriguez |
| 11 jun 2005 actualizado 22:24 CET :: Leído 296 veces |
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Vengo
siguiendo muy de cerca todo lo que está pasando estos días en nuestra
región en torno a la profunda preocupación y rechazo que provoca en una
amplia mayoría de ciudadanos extremeños (sólo hay que ver los foros de
Internet) el tan traído y llevado proyecto del empresario Alfonso
Gallardo para poner una refinería en la sierra de San Jorge, plena
comarca de tierra de Barros.
Por
cierto, saliendo al paso del artículo aparecido en esta misma sección
del amigo Arellano, con quién, dicho sea de paso, he tenido siempre una
relación cordial, decirle que las gentes de la plataforma por el No,
entre los cuales me incluyo, no tenemos nada personal contra ese señor,
ya que ni siquiera le conocemos. Puede ser todo lo buen empresario que
tu digas, y te creo, José Luis, pero, permíteme que te explique mi
visión: ese no es el debate. El debate es otro y lo decía muy bien, y
con abundancia de datos, otro compañero tuyo del partido socialista y
también amigo mío, Ángel Bernal, en su artículo titulado “Refinería
¿para qué?”. A lo que nos oponemos no es a tal o cual persona, sino a
este proyecto concreto, el de la refinería. Porque se está intentado reducir todo a un asunto simplificado de rencillas entre partidos: que si el PP aprovecha para boicotear los plenos de la asamblea, que si IU trae autobuses con gente de los pueblos para que se manifiesten ante las puertas del Parlamento, que si los de la plataforma “no representan a nadie y son cuatro porretas”, por no entrar en el capítulo de insultos que sería caer muy bajo, así que lo obviaremos. Que no señores del gobierno regional y demás defensores del SI, que este no es un tema de si yo soy de IU, o tú eres del PSOE, o aquel es del PP, o el otro no es de nada y si fuma o no fuma porros, no, el asunto es otro. El asunto es que somos muchos los que queremos seguir respirando aire puro, tener un cielo limpio de contaminación sobre nuestras cabezas, que los vinos y el aceite de Tierra de Barros continúen produciéndose con calidad, que las vides se doren al sol y los turistas no pongan un tachón en esta zona porque su atmósfera es irrespirable y continúen llenado las casas rurales, los hoteles y las rutas senderistas. Queremos que no haya niños o ancianos que padezcan problemas respiratorios (parece que van a poner una residencia para la Tercera Edad en Villafranca), que quienes ya tienen asma y otros trastornos no empeoren. Que no se desertice la zona y se propague en ella la temida lluvia ácida. Sí, ya sé que ahora habrá alguien que diga que somos catastrofistas y que nos ponemos a todo “por sistema”. Tampoco es verdad. Hay que leer el mensaje a la inversa. En lo que tienen razón es en que siempre somos los mismos. Los mismos que empezamos diciendo “No a la guerra”, queríamos decir SI a la vida y a la paz; los mismos que decíamos “No a la Constitución Europea” queríamos decir SI a otra Europa, la Europa de los Derechos Sociales ; los que, ahora, decimos “No a la refinería”, queremos decir también SI al Desarrollo Sostenible de Extremadura. No nos oponemos al progreso, porque el progreso no puede ser crear una industria del siglo XIX, sino avanzar hasta la centuria en la que estamos, el siglo XXI, una época más propia para las centrales solares o las de biomasa que para las refinerías. En la manifestación de Badajoz hubo más de tres mil personas. Un sábado por la tarde y con estos calores. Si eso no es una noticia que merecería salir en portada de los periódicos regionales, yo me pregunto ¿qué noticia lo es? Pero no sólo no salió en portada, sino que el diario más leído de la región la puso en la página local de Badajoz y debajo de la impresionante exclusiva de que habían aparecido serpientes en la barriada del Gurugú, no sé si por un problema de maquetación o para que el subconsciente de los potenciales lectores asociase a los manifestantes con las culebras. Pero el tratamiento tampoco fue mejor en el otro periódico. A una crónica bastante tendenciosa de la manifestación se le añade la opinión “muy autorizada” de un catedrático de economía favorable a la refinería. Que yo sepa los economistas no son expertos en refinerías, es como preguntarle a un mecánico como se saca una muela. Lo suyo es que hubiesen hablado con un experto en Física Termodinámica o en Medio Ambiente. En fin, lamentable. Si el domingo nos desayunamos con las serpientes, el jueves tuvimos la oportunidad de ver cómo se celebraba un pleno, en esta ocasión en Mérida, una especie de pleno-botellón, aunque con pocos jóvenes y sin bebidas, lo digo sólo porque tuvo lugar en plena calle. Mientras en el hemiciclo se debatía una Proposición No de Ley de IU-SIEX para pedir al gobierno regional que no autorizase la refinería, proposición que, como era previsible, fue denegada, en las calles aledañas estaban no sólo los diputados del PP que no habían querido o no habían podido, según los casos, entrar en la citada sesión plenaria, sino unos 200 vecinos de Villafranca, Los Santos, La Fuente y otras localidades a los que no se les había dejado pasar un cordón policial sorprendentemente exagerado, ya que la mayoría de los manifestantes, eran amas de casa y señores jubilados. Una auténtica amenaza para el sistema. Mientras, los asientos destinados al público se habían reservado para invitados afines, con el objeto de que constituyeran un auditorio receptivo al discurso del presidente. Todo un ejemplo de los 25 años de democracia. Fuera se escuchaban gritos de protesta “No queremos la refinería”, “esto es una dictadura”, “no queremos más mentiras”, “televisión: manipulación”, etc... Así están las cosas, entre las serpientes y los plenos en plena calle, a pesar de todo lo que se tapa, oculta y manipula, la mayoría de los extremeños seguimos pensando y diciendo NO a la refinería. Y si creen que es al contrario, les propongo que hagan un referéndum. |

