Pilar Fernández |
| Ser como el Arco Iris |
| Pilar Fernández |
| 15 may 2008 actualizado 08:59 CET :: Leído 125 veces |
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Me encanta este sutra tibetano de Longchenpa que dice: " sé como el arco iris, completo e independiente desde que amanece, claro y brillante, sin euforias ni tristezas que te turben". En este esfuerzo cotidiano por dominar las pasiones, todo tipo de pasiones, el amor y el odio, pero también el consumismo compulsivo, las obsesiones, los fantasmas interiores, ya que yo que me considero, en todos los aspectos de la vida, una persona apasionada, recurro a menudo al Dharma, las enseñanzas de los sabios budistas. Llega esta época, que, con el cambio climático, no sabemos si es primavera, otoño, o, según los días, recuerdo cierto del invierno. En todo caso, y mientras nos vamos aclarando con el armario, que es un caos de ropa de manga larga o corta que no sabemos si guardar definitivamente, lo que está claro es que en alguna fecha cercana tendrá que venir el verano. Por ello, nos disponemos a salir a hacer deporte, pasear o correr, para ponernos un poco en forma de cara a la canícula. Y sin irnos tan lejos en la geografía, "mens sana in corpore sano" que decían los clásicos. Te armas de valor, pillas a alguna amiga, o sola, coges las mallas, las zapatillas y la botella de agua. Sales rumbo al circuito formado por los "caminos perimetrales del cauce del río Guadiana a su paso por nuestra ciudad", como dicen en las notas de prensa, más conocidos popularmente como "La Ruta del colesterol". Según las horas del día, el público que te puedes encontrar será de lo más variopinto. Las mujeres mayores salen a pasear por las mañanas o a primera hora de la tarde, casi siempre en grupos numerosos. Los abuelos, sin embargo, prefieren ir sólo y luego se sientan, al finalizar el paseo, con otros amigos en algunos lugares concretos para charlas y pasar el rato. Las mujeres de mediana edad van de dos en dos y las chicas más jóvenes solas casi siempre. También es habitual la imagen de un matrimonio o pareja caminando juntos en chandal. Todos poseídos, yo incluida, por esa fiebre de sudar la camiseta que nos arrastra cuando llega esta época. Otros prefieren probar a hacer gimnasia en esos aparatos que ha colocado el ayuntamiento en las zonas verdes de la ciudad y que se llaman oficialmente "Parques Biosaludables para mayores". Hay tres, uno en La Antigua, otro en Los Bodegones, y yo, el que más veo a menudo, por mis rutas largas, es el de los jardines junto al Monumento a las VII Sillas en Nueva Ciudad. Los citados Parques biosaludables son conocidos como "los cacharritos" o "los aparatos" por quienes los utilizan habitualmente, que no son sólo los mayores, sino también muchas mujeres, jóvenes y el público en general. Es como un gimnasio, pero al aire libre y gratis. Algo de agradecer como están los tiempos y los bolsillos. Una vez finalizada la ruta de una hora aproximadamente caminando a marcha por los citados lugares, llegas a casa, te duchas y toca relajarse. Aquí es donde entra lo del budismo. Prendes un poco de incienso y una vela, pillas "El Dhammapada", libro de las enseñanzas de Buda, y te pones a meditar en la penumbra del cuarto. Me he acostumbrado, en los últimos tiempos, a tener siempre en casa un ramo de flores naturales, casi siempre margaritas, que son solares, o tulipanes. Te concentras en ellas y es más fácil lograr un estado de relajación y armonía. El otro día, en la Muestra de Mineralogía, me compré unos cristales redondos y lisos de colores para abrir los chakras. Y en ello ando. La verdad es que me está dando bastante buen resultado. Os lo recomiendo. Termino con otra cita budista: "sé firme e inamovible, como una montaña, sin expectativas ni temores, sin afirmaciones ni negaciones, sin pasiones ni deseos, sin ambiciones ni esperanzas, abierto y luminoso, como el cielo sin nubes de una mañana de verano".
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