Pilar Fernández |
| Machu Pichu |
| Pilar Fernández |
| 01 jul 2008 actualizado 14:41 CET :: Leído 211 veces |
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En mis asiduos paseos por el cauce del tramo urbano del Guadiana, el pasado sábado me vi sorprendida por un repentino golpe de color en la parte baja del muro de los aparcamientos. Cómo iba rápido, no me paré en ese momento, y sólo vislumbre a través de canal que algo inédito había surgido en el entorno hasta ese día cotidiano y previsible. Ya más calmada, a la vuelta del paseo, me acerqué a mirar con interés el grafitti, que ocupa la superficie de la pared de época contemporánea, construida para adosar una vivienda al dique romano. El muro se halla hoy bajo los estacionamientos de Atarazanas. Al rechazo inicial por haber elegido una zona monumental para llevar a cabo su intervención, pasé a la sensación de sorpresa por el tema de la obra anónima del artista o artistas callejeros y a la admiración por su llamativo y, a la vez, armonioso colorido. Se trata de una pintada de unos doce metros de largo por tres de alto, en la que se representa, la lado derecho, el santuario de las montañas del Machu Pichu, y en la parte izquierda, en grandes letras, se escribe el nombre del lugar que fuera residencia del primer emperador de los Incas, Pachacútec. Culminando, en la esquina, con un recuadro, a modo de pergamino, en el que se puede leer el siguiente texto: "En memoria de Rogger peruano". Como recuerda el "Diario Hoy" de este martes, 1 de julio, en un artículo bien documentado que firma Juan Soriano, se recuerda aquí al joven emeritense de origen peruano, adoptado por padres españoles, conocido como Rogger, que falleció a los 19 años de edad en ese mismo lugar. Un trágico suceso que se remonta al mes de marzo del 1996. El joven cayó al vacío desde muro del dique a una altura de ocho metros, lo que le provocó la muerte. En esa misma noticia de prensa se alude a la denuncia realizada por el Consorcio de la Ciudad Monumental ante la policía, tanto local como nacional, porque "El autor o autores" del grafitti han actuado sobre una zona de especial protección y se puede tipificar como una "Acción vandálica" más que "afea" la contemplación de ese entorno. Sin embargo, en ese mismo artículo también se reconoce que "el grafito se ha llevado a cabo sobre un muro de época contemporánea... Por lo tanto no afecta a las milenarias piedras, e incluso el diseño del dibujo sortea unos sillares antiguos para dejarlos libres de pintura." El tratamiento de la noticia, como era de esperar, gira en torno a las laborar de la policía para intentar evitar que los pintores urbanos se saliesen con la suya y cometieran el delito que ahora está consumado, ante la imposibilidad de contar con un agente vigilando el lugar las 24 horas del día. Bien, ahora yo me hago la siguiente reflexión. A todos nos fastidia mucho ver las típicas "firmas" con spray sobre el puente romano y otros monumentos. Todos tenemos muy claro que hay que respetar los entornos arqueológicos. Sin embargo, esto no es una simple firma, es una obra de arte. El lugar en el que han hecho su trabajo es el indicado, porque es allí donde murió "su colega", pero si, en vez de actuar directamente en el muro, lo hubieran hecho sobre una gran lona o unos lienzos, no tendríamos, entonces, nada que objetar. Todos reconoceríamos el valor humano, e incluso artístico, de Machu Pichu, un grafitti, no una simple pintada, cuyo destino será, inevitablemente ahora, y es una pena, el de ser borrada por elegir como soporte un entorno monumental.
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