Eso parece que es lo que les espera a los miembros de la PCRN a partir de ahora y tras el éxito electoral del PSOE en Villafranca de los Barros. Lo habrán visto por la últimas noticias aparecidas en prensa. El pasado viernes, día 1 de junio, la plataforma no pudo reunirse en ninguno de los tres locales en los que había solicitado hacerlo: ni en el Colegio Rodríguez Cruz, ni el el Cine Festival, ni en la Casa de la Cultura, ante la negativa del ayuntamiento ¿socialista? de esta localidad.
Ya han visto las fotografías, unas 400 personas tuvieron que echar a andar hasta el polígono industrial agroganadero denominado "La Cholaica" donde un miembro de la plataforma prestó una nave industrial de su propiedad para que, finalmente, la asamblea de la PCRN pudiera tener lugar.Desde mi punto de vista, no es la mejor manera de empezar. La gente estaba bastante enfadada pero permanecía muy firme en sus convicciones. De hecho, el grito que más se oía era:"ahora más que nunca: Refinería no". Yo estuve allí y puedo constatar que la moral está muy alta.
Mi amigo Eloy, siempre tan buena persona y tan inteligente, me comentó que tirar más del hilo de la crispación, por parte de unos y otros, es lo peor que podemos hacer ahora, y tenía mucha razón. Por eso no voy a entrar a responder a José Luis Arellano, alguien con quién siempre he tenido una buena relación personal, a lo que dice sobre mi en su artículo "A la inmensa mayoría".
Mira, José Luis, tú te lo has tomado todo como algo personal, y mi columna "A la inmensa minoría" no iba por ti, era una reflexión más general, sobre Extremadura y los extremeños. No creo tampoco que tengas realmente ese concepto de mi, ni voy a entrar en el recuento de calificativos diversos que me propinas. Prefiero pensar que es un calentón que te ha dado al sentirte "triunfador" y dejar el asunto en paz. Además, te has desahogado del todo (aunque yo haya tenido que ser el chivo expiatorio) y eso evitará que, en el futuro, te salga una úlcera o te de un infarto.
Lo del SI o el NO a la refinería no debería ser una guerra, sino un debate entre personas, un planteamiento que nace de tener una concepción u otra de lo que debe ser la vida, y dentro de la vida, la política sólo es una pequeña parte. No tengo ningún problema en reconocer que, llevados por la euforia electoral, todos hemos metido un poco la pata. Y es verdad lo del corte de mangas que se me escapó en la romería de San Isidro, para que nos vamos a engañar. Reconozco que eso no estuvo bien.
Sin embargo, aunque todos se empeñen en recordármelo, yo, personalmente, no me siento derrotada, ni vencida. Sí, es verdad, IU ha perdido sus diputados en la asamblea y nos hemos quedado sin representación en el ayuntamiento de Mérida (Feliciano hubiera sido el mejor de los concejales), esta es la realidad. Sin embargo, yo, que soy de Izquierda Unida y lo seguiré siendo. (pensaba irme, pero ahora me han entrado más ganas de seguir. De momento, no lo dejo), pues eso, no me siento, vuelvo a repetir, ni derrotada, ni vencida. Sé que hay que cambiar muchas cosas y claro que tenemos que hacer autocrítica, pero todo esto, lo que ha pasado en la región en los últimos dos años y medio, con la aparición de la PCRN y el despertar de la conciencia ciudadana, seamos pocos o seamos muchos, esto, ya no hay quién lo pare. Y la peor manera de pararlo es con la represión.
Este pasado fin de semana he estado haciendo "terapia de grupo" en Villafranca con mis amigos de la Plataforma y apenas he tenido tiempo de ni de comer, pero no importa: me he alimentado de cariño, de energía positiva y limpia. El mejor de los alimentos para el espíritu (y aun para el cuerpo).