Martes, 02 Diciembre 2008
 
1188 días informando de manera plural para la región
Aumentar texto Reducir texto Tamaño normal
Portada arrow Opinión arrow Arcano Nº 6 del tarot: “Los Enamorados”
Pilar Fernández
Arcano Nº 6 del tarot: “Los Enamorados”
Pilar Fernández Rodriguez   
22 jun 2005 actualizado 17:51 CET :: Leído 259 veces
ImageUn hombre joven, ataviado a la moda renacentista, se halla en el centro, flanqueado por dos mujeres. Una de ellas le mira de perfil y viste de rojo, la otra está de frente y su atuendo es azul. Ambas simbolizan una imagen muy frecuente en los grabados de la época: la lucha entre el Amor Sagrado y el Amor Profano que rivalizan por obtener el corazón del hombre. Sobre la cabeza del mancebo pende sostenido por un gran disco solar, el propio Cupido, dios del amor, en ademán de estar a punto de lanzar una de sus venenosas flechas.

En primer lugar, apreciamos que el sujeto principal, un joven, se encuentra prácticamente inmovilizado entre las dos mujeres, que parecen exigirle que se decida por una de ellas. Es como si cada una representase algo importante para él: mientras la cabeza se inclina hacia la figura más respetable de su derecha, el resto del cuerpo se vuelve hacia la joven rubia de la izquierda, el lado del corazón. Muchas interpretaciones ha tenido y tiene este naipe.

La más rigurosa ha querido ver en estas dos figuras femeninas la recuperación de dos arquetipos anteriores: La Emperatriz, con un aparatoso sombrero a modo de corona, la madre; y La Sacerdotisa, esta vez sin velo, la virgen. La primera puede ser la madre del muchacho o una mujer, un poco mayor que él, que hace el papel de madre, alguien que le ofrece a su aún tierno ego alimento, protección y apoyo. Esta mujer es la infancia, pretende mantenerlo siempre en un esquema infantil que impedirá su crecimiento interior y el encuentro consigo mismo. De otra parte, la joven rubia, es la oportunidad de entablar una relación con una persona de su misma edad, abrirse al mundo y al deseo. Sería dar un paso hacia la madurez y salir del hogar para comenzar su propio camino.


A veces la madre terrible de la posesión inconsciente se presenta como un dragón a quién nuestro héroe debe dar muerte a fin de rescatar a la princesa. Es el mismo dragón a quién vence San Jorge para redimir el reino. Esta madre puede convertirse en cruel madrastra, reina perversa o la bruja terrible de tantos cuentos, de cuyo dominio el príncipe debe salir para rescatar a Blancanieves, a Cenicienta o a la Bella Durmiente, quienes representan su otra mitad, media naranja o alma gemela. El adolescente debe apartarse de la fascinación mortal que ejerce sobre él la figura de la madre, rescatarse a sí mismo y enrolarse en la vida para buscar su autorrealización.

Denominado en otras ocasiones "El Enamorado", o en singular, "La Prueba" ó "La Duda", este naipe remite a un tiempo mucho más antiguo que el Medioevo: nos pinta un fresco de época romana en el que se ejemplifica la famosa parábola de Hércules, el héroe en la encrucijada entre el Vicio y la Virtud. Puede comentarse también un curioso detalle que no ha pasado inadvertido. En la figura de Cupido se ha querido ver un trasunto del centauro Quirón que fue el instructor de Hércules y la presencia vigilante que ejerce sobre su alumno. No en vano, ya los caldeos imaginaban al centauro como el señor del arco y las flechas, así lo sintetizaron en el mito zodiacal de Sagitario. No es extraño que este pasaje se popularizase en la Edad Media, tan dada a rescatar las leyendas o los mitos, y estuviese en el origen del naipe que nos ocupa.

Detengámonos un momento en el Eros alado de esta carta, es una poderosa figura preolimpica y tiene poco que ver con los angelotes llenos de lazos que se regalan por San Valentín. Eros es un personaje ambivalente, afín al Destino, símbolo del poder de atracción fatal que une a los opuestos. Según Hesíodo, atrajo entre sí las fuerzas primarias que crearon el Universo, trayendo armonía al caos. Es la encarnación del impulso vital. Por su parte, Platón, llamó al Eros "el deseo y la persecución de la totalidad", es el anhelo del ser humano por encontrar la otra parte de su alma perdida, lo que le daría la verdadera estabilidad que busca.

Desde un punto de vista psicológico, la mayoría de los autores interpretan "Los Enamorados" como el momento de la existencia que se corresponde con la pubertad en el que aparece por primera vez el concepto de "deseo" (esto conecta con el número seis, sexual por excelencia). Es la edad en que el héroe, sea Hércules o seamos nosotros mismos, héroes cada uno de nuestra propia historia, está ante la encrucijada crucial de las dos vías, de la elección entre un camino u otro. Decidir qué opción tomar, qué ruta seguir, es el primer paso hacia la construcción de una identidad personal.

Para Jung "Los Enamorados" es la encarnación de los grandes conflictos, pero el conflicto es la esencia de la vida y un requisito previo necesario para todo crecimiento espiritual. La existencia no puede vivirse en lo abstracto. Solamente a través del enfrentamiento con cualquier conflicto individual y el sufrimiento que supone su resolución o transcendencia, llegaremos a lo más profundo de nosotros mismos.

Otro detalle importante, el número seis. Este número es único en varios aspectos: Pitágoras lo definió como "el primer número perfecto", puesto que sus partes alícuotas (uno, dos y tres), al sumarse, dan como resultado seis. Es también el número de la consumación. En la narración del Génesis, el Señor creó el mundo en seis días. Corresponde a la figura geométrica del hexágono, la estrella de seis puntas, compuesta por dos triángulos superpuestos, cuyos vértices señalan, uno al cielo "Triángulo de Fuego", y otro a la tierra, "Triángulo de Agua".

De esta manera, el espíritu masculino y la emoción femenina se juntan para dar forma al astro brillante y nuevo que guiará al ser humano en su viaje. La estrella de seis puntas es el gran símbolo de Salomón, en el que se entrelazan El Macrocosmos y El Microcosmos, lo que está arriba y lo que está abajo. El seis, al unir lo masculino y lo femenino, es, además, el número de Venus, del amor y del deseo, de la unión de los contrarios. El seis es, asimismo, la Estrella de David de los judíos, el Signo de Bishnú en la religión india y el Símbolo de la Regeneración para los egipcios.


Respecto a su lectura al echar las cartas, "Los Enamorados" se interpretará, según los casos, como una prueba a superar, el deseo, la duda, la infidelidad, el amor a las artes y a la literatura, la vocación en el plano profesional, el flechazo, problemas circulatorios o de corazón en la salud, cariño o entrega en la amistad e inmadurez afectiva.
 
Aviso LegalPolítica de privacidadCondiciones de copiaEnviar noticiaContacto
PortadaExtremaduraBadajoz al díaMérida al díaCáceres al díaActualidadAsambleaEspecialesOpiniónHemeroteca
Ahora 53 lectores
Licencia Creative Commons    Accesibilidad Nivel A    Noticias en RSS    Comprobar Page Rank