Pilar Fernández |
| Arcano Nº 4 del tarot: “El Emperador” |
| Pilar Fernández Rodriguez |
| 08 jun 2005 actualizado 16:20 CET :: Leído 369 veces |
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No
se engaña el que piense que este arcano representa el poder político o
económico, ni tampoco quienes le relacionen con el principio masculino
personificado en la figura del padre que impone su dominio por la
fuerza de la razón. El Emperador lleva un cetro y no empuña el escudo,
sino que lo deja apoyado sobre el respaldo de su silla. Quizá en su
juventud haya sido un guerrero, incluso un héroe a la manera del
Hércules clásico, pero ahora, en su madurez, es más bien el juez que
pone orden en el caos de la sociedad por obra y gracia de la ley.
Hay
un detalle: las piernas cruzadas. Es el único naipe que las tiene
colocadas de esta guisa. En la Historia del Arte emparenta con la
representación medieval de los magistrados y nobles en la vieja Europa
que eran quienes únicamente tenían el privilegio de poder cruzar las
piernas en público y así está recogido en los códices alemanes de la
época. El detalle del extraño sombrero caído excesivamente hacia atrás
es otro aspecto que nos llama la atención. Recuerda al que empleaban
los duques rusos de la Edad Media.El Emperador es siempre el hombre público: El líder, el empresario, el banquero, aquel que logra hacerse con una parcela de poder y no está exento, por tanto, de caer en la tiranía. Representa los mayores logros que se pueden alcanzar en este mundo: La Fama y La Fortuna. La sombra de "El Emperador" está implícita en el águila de su escudo, en ella coincide, por cierto, con "La Emperatriz". Es un símbolo de poder que conecta con las fuerzas positivas del firmamento, pero no hay que olvidar que el águila es también una cruel ave de presa. Este es un buen retrato de la locura del poder absoluto que surge entre aquellos que ejercen la autoridad cuando el ideal dorado del servicio a la comunidad se convierte por el poder del ego, el ego- ismo. Sería el lado oscuro de este naipe. Si "El Mago" era el principio masculino y "La Sacerdotisa" el femenino, así como "La Emperatriz" el poder engendrador de la naturaleza, positivo, pero no exento de un cierto lado salvaje e indomable, "El Emperador", arcano cuarto, organiza el mundo terrenal. Puede considerarse como el principio activo que ha venido a poner orden en el jardín de "La Emperatriz", que, si se le dejara crecer a su capricho, podría convertirse en una selva. Pasamos del mundo primitivo de la naturaleza inconsciente, con sus ciclos automáticos de nacimiento, crecimiento y decadencia, al mundo civilizado del ser consciente. Desde el punto de vista jungiano, el emperador representa la figura del padre en la vida de la persona. También es el paso de la etapa de matriarcado, del mundo protector, afectuoso y nutriente de la infancia, a afrontar las responsabilidades de la edad adulta. La madurez (o no) de la persona en cuestión de cara a asumir los compromisos de sacar adelante su vida, su casa, su familia. La figura del padre es muy importante, incluso por ausencia, para explicare cierto tipo de comportamientos. El arcano número cuatro establece también los límites entre lo que está bien y lo que está mal. Esta potestad le otorga un cierto carácter divino. Por eso algunos investigadores del tarot asocian esta carta con el profundo simbolismo del Tetragramma, según el cual se alude al nombre de Dios omitiéndolo por el procedimiento de descomponerlo en las cuatro letras que lo forman: Yod, Hé, Vau, Heht, que, invertidas, nos dan "Jehová", que no es el verdadero nombre de dios sino su alusión. El cuatro es, además, la plenitud. Nos señala nuestra orientación hacia la dimensión tanto humana como divina. Equivale en geometría al rectángulo. Para volverse civilizado, el hombre necesita colocarse a sí mismo en el espacio y en el tiempo. Así, las tres dimensiones del tiempo: pasado, presente y futuro, son simples abstracciones hasta que las situamos en el espacio. El arcano número cuatro, "El Emperador" nos proporciona permanencia, estabilidad, perspectiva. En el plano de la realidad, cuatro son las estaciones del año en las que dividimos nuestro tiempo en la tierra; cuatro los puntos cardinales a través de los cuales nos orientamos en los mapas; cuatro las paredes de una habitación que nos proporciona seguridad y refugio, etc... Pero "El Emperador" también rige el plano de la magia y la espiritualidad a través de su cifra divina: el cuatro. Así, en todo ritual que se precie tenemos la tierra(sal), el agua, el fuego(las velas) y el aire(El incienso), los cuatro elementos. En muchas ocasiones hay que considerar si nos hallamos en alguna de las cuatro fases de la luna, invocamos a alguno de los cuatro arcángeles... En definitiva, esta lista de "cuatros" ha venido ayudando al ser humano, desde tiempos inmemoriales, a dirigir los pasos de su vida espiritual y física. Quizá fue la magia de este número lo que inspiró a María la Profetisa para escribir la famosa frase: "El uno se convierte en dos, el dos en tres y del tercero surge el uno como cuarto". En cuanto a su significado al echar las cartas, "El Emperador" es un hombre importante en la vida del consultante, con autoridad y capacidad de decisión. Puede ser el padre o la paternidad, el empresario o el juez. También puede significar inclinación hacia la política y vocación de líder. Habla de la relevancia que los bienes materiales y la seguridad tienen en nuestra vida, de nuestra posición frente al poder, la fortaleza del carácter y la virilidad. |

