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Faustino Lobato |
Morir o dormir
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Faustino Lobato Delgado. Badajoz
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02 nov 2005 |
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Ha pasado el día de los difuntos y con él el puente vacacional que ha servido para descansar de ciertas tareas. Todos los años ocurre igual y siempre , cuando llegan estos días me planteo algunas cuestiones que tienen que ver con la realidad de la vida y de la muerte, un tema tan viejo como el hombre pero quizás sean estos momentos los que me empujan de manera emotiva a hacerlo.
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J.D. Encinas
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01 nov 2005 |
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Podemos pensar en la Iglesia católica comparándola con la luna: por la relación luna-mujer (madre), y por el hecho de que la luna no tiene luz propia, sino que la recibe del sol, sin el cual sería oscuridad completa. La luna resplandece, pero su luz no es suya sino de otro. La sonda lunar y los astronautas descubrieron que la luna es sólo una estepa rocosa y desértica, como montañas y arena; vieron una realidad distinta a la de la antigüedad: no como luz. Y efectivamente la luna es en sí y por sí misma lo desierto, arenas y rocas. Sin embargo, es también luz y como tal permanece incluso en la época de los vuelos espaciales.
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J.D. Encinas
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01 nov 2005 |
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Benedicto XVI, en la misa con motivo del solemne inicio de su ministerio cetrino, hizo referencia a la letanía de los santos que, en breves días, había sido rezada por tres veces en el Vaticano. Se cantó con motivo de los funerales de Juan Pablo II, cuando los cardenales entraron en el cónclave para elegir un nuevo Pontífice y, finalmente, en la misma misa de inicio del pontificado. En aquella densa y a la vez consoladora homilía señaló Benedicto XVI tres aspectos importantes del culto a los santos. Dijo, refiriéndose a la muerte de su predecesor:
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Gragorio Yañez Maestre
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01 nov 2005 |
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En el arreglo de calles lo que más llama la atención es la obsesión enfermiza por la estrechez. Que sí, que ya sabemos que según los manuales cumple con el ancho mínimo de calle, pero eso es para cuando no pueda ser más ancha. Da la impresión de que el mantenimiento de los espacios urbanos consiste exclusivamente en baldosas y asfalto, bolos y vallas, olvidando que los espacios públicos poseen una gran fuerza expresiva que transmite a los ciudadanos la imagen de equilibrio y calidad de vida de su entorno urbano, cuya función de servicio a éstos parece quedar relegada a un segundo término, resultando las características de la obra y del mobiliario hostiles al usuario: por agresivas unas y escasos y discrecionales los otros.
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Antonio Vélez Sánchez. Ex-alcalde de Mérida
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31 oct 2005 |
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Se han producido, paralelamente, dos hechos que significan la compostura, el estilo y la intencionalidad de quienes gobiernan este anodino y gris Ayuntamiento de Mérida. Por un lado el pasaje lamentable que ha supuesto erradicar violentamente, con alevosía y muchas prisas, el macizo de hiedra que hermoseaba el atrio del Mercado de Calatrava. Dicen por un lado que las columnas o el conjunto corrían el peligro de derrumbarse, que había insalubridad y que restaba visión de la fachada del Mercado.
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Rafael Angulo Sanchís
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30 oct 2005 |
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Cuando ustedes, amables lectores, vean estas líneas (si tamaño milagro se produce) el Halloween ya habrá empezado a dejar sentir sus efectos y, de esta forma, mientras algunos vayamos camino del cementerio para honrar a nuestros muertos otros, mas jóvenes sin duda, volverán de una de las incontables “fiestas Halloween” hartos como chotos y mareados como pollos (con gripe aviar).
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Juan Retama
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30 oct 2005 |
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Ahora, que va a hacer treinta años que tuve veinte años (gracias, Serrat) me acuerdo de cómo veía Mérida desde Pamplona (lejos, entonces estaba lejos Iruña) y el lema maternal de referencia “Aunque te vayas lejitos, vuelve siempre al Hornito”, con que el hornito se convertía en un icono de referencia ineludible, en un lugar no de paso sino de salida y, sobretodo, de llegada.
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J.D. Encinas
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29 oct 2005 |
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En principio, darte las gracias por leer a menudo mis artículos, lo que si espero es que lo hagas con objetividad, aunque por lo que veo no es así.
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J.D. Encinas
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29 oct 2005 |
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En el camino hacia Jerusalén, Jesús dejó escapar del fondo de su corazón, esta queja hacia la Ciudad Santa que rehusó su mensaje: Jerusalén, Jerusalén…, cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como gallina a sus polluelos….
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