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Ocio y cultura
Nicasio Pimentel y el exilio interior
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Carmelo Arribas Pérez. Critico de arte
20 dic 2005 actualizado 20:39 CET :: Leído 1036 veces
Nicasio Pimentel y el exilio interior
Hasta el 10 de enero puede contemplarse la abundante, (cuarenta y siete lienzos), obra expuesta en el Centro Cultural de la Alcazaba, de Nicasio Pimentel. La mera contemplación superficial de los cuadros, es engañosa, tan es así, que pienso que necesitaría muchas cuartillas para poder abordar, sólo abordar, toda la cantidad de mensajes que emanan de ella.

Nicasio Pimentel y el exilio interior
Para empezar, es quizás una grata casualidad que se presente esta obra en comienzo del año en el que se conmemora, el Centenario de la muerte (1906), del padre de nuestra pintura costumbrista, D. Felipe Checa Delicado, del que o bien como discípulos directos, como Abelardo Covarsí, o seguidores de ese estilo que se llamó pomposamente Regionalista, son casi todos nuestros principales pintores extremeños de principios de S. XX, deudores.


Nicasio Pimentel y el exilio interior
El seguimiento de la obra de los pintores costumbristas, permite apreciar dos corrientes bien distintas; La de los atormentados, y la de los folclóricos. La de los “pequeño burgueses”, que nunca tuvieron necesidad perentoria de salir de su tierra, y contemplan a los personajes con una cierta distancia, “pinta a la gentes de su tierra siempre felices, siempre contentas”, se decía de Eugenio Hermoso, y entre los que también se encuentran los personajes que rondan la gracia picaresca y el doble sentido, pintados por Felipe Checa o los descriptivos de Abelardo Covarsí, y la de los otros pintores que sienten en sus carnes las tragedia del hombre del campo, porque ellos mismos la han vivido.


Nicasio Pimentel y el exilio interior
Entre estos últimos se encuentra Nicasio Pimentel, y es curioso, porque incluso en la misma estética a la hora de abordar el dibujo de sus personajes, coincide con uno de los mas grande pintores que ha tenido Castilla León, como fue Vela Zanetti, muerto en 1999, hijo de un veterinario fusilado en la guerra, que tuvo que abandonar España, trasladándose a diversos países hispanoamericanos, un pintor del que se decía que “tenía pasión por la tierra”, elemento común que caracteriza a la obra de Nicasio Pimentel, un neo-costumbrista, que resucita la memoria de años pasados.


Es la suya una pintura en la que con largas pinceladas, semejantes al impresionismo, y un repaso de los contornos de la figura para realzar más al personaje, individualizándolo del paisaje en el que se encuentra inmerso, realiza un repaso antropológico de una época ya pretérita. Hay en sus cuadros un trozo de historia reciente, de sentimientos colgados en ellos, en el que si pudiera prescindir de las figuras lo haría, pero sólo con ellas es capaz de trasmitirnos los conceptos de “soledad” “resignación” y “desesperación”.

Nicasio Pimentel y el exilio interior
Por ello las manos de sus figuras son grandes, mostrando el enorme trabajo realizado y a la vez tan poco productivo, que no da para zapatos, ni tan siquiera para abarcas, que cubran esos pies tan enormes, que en cualquier momento cogerán el camino de la emigración.
Disfruta en los retratos de personajes sólos, en los que se deleita buscando la expresión, mientras que en los comunitarios, juega con los rostros tratándolos casi como una caricatura.

Es curioso, pero en esas figuras, tan resignadas se encuentra también un fondo de rebeldía, cuya plasmación más gráfica puede apreciarse en su cuadro; “Pal concejo”, cuya composición recuerda mucho al “realismo ruso ”, de la época del comunismo mas revolucionario.

Vayan a verla, no es habitual a estas alturas pictóricas de corrientes estéticas anodinas y asépticas, ver una exposición de neo costumbrismo, aunque es posible que inmersos en la moda política del mirarnos el ombligo, para decir que el nuestro es el más bonito, quizás se vuelvan a poner de moda, y si no al tiempo, aunque posiblemente, lo que nos ofrezcan  no sea tan buena y tan sentido. 
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