Para Adenex, el "rebose de la cavidad de recarga" producido mientras se llenaba de agua, es en realidad una fuga de agua altamente radiactiva que ha pasado por la vasija del reactor (donde se aloja el núcleo). Por lo tanto, para la asociación ecologista, "los miles de litros de agua rebosados se convirtieron de hecho en residuos radiactivos, que deben ser tratados como tales".
ADENEX dice que lleva muchos años criticando la "falta de transparencia" del Consejo de Seguridad Nuclear, que se dedica "usualmente a minimizar y justificar los graves riesgos de la energía atómica, en vez de cumplir con su misión: "Proteger a los trabajadores, la población y el medio ambiente de los efectos nocivos de las radiaciones...".
Por todo ello, Adenex reitera que la Central nuclear de Almaraz vuelve a demostrar que es una instalación peligrosa, con continuos fallos desde que entró en funcionamiento, en 1981. Añade que además, Almaraz viene presentando desde hace años síntomas de envejecimiento. "A pesar del cambio de algunos de sus componentes, los problemas imprevistos derivados de la fatiga y el envejecimiento se suceden cada vez con más frecuencia, como puede comprobarse en las relaciones de accidentes e incidentes de la central.
Adenex, estando muy próxima ya la fecha de expiración del permiso de explotación de la planta atómica de Almaraz, exige su cierre y clausura, sin atender a las peticiones de las empresas propietarias para prorrogar su funcionamiento. "Los permisos de explotación de una central nuclear no fijan la duración de estos en base a ningún capricho, sino que indican la vida útil de esta industria en base, fundamentalmente, a cuestiones de seguridad. Una planta atómica vieja, como Almaraz, es cada vez más insegura y peligrosa", conclue la organización ecologista.