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Juan Retama
Los de siempre
Juan Retama   
10 jun 2005 actualizado 17:55 CET :: Leído 329 veces
Un grupo peligroso de jubilados y amas de casa pretendían entrar en la Asamblea de Extremadura el pasado jueves, anunciando su presencia con cánticos tipo “televisión, manipulación” y ripios sobre una refinería.
 
La zona de San Juan de Dios y calles cercanas estaba desproporcionadamente vallada, con toda la policía -que no estuvo en Madrid el sábado de la manifestación de la AVT- en pié de guerra y con un despliegue de seguridad digno del mismo rey de España.
El caso es que no era para tanto, y menos para escuchar explicaciones de los mandos de la policía tipo “la calle está cortada por motivos de seguridad ciudadana”.

Los señores de aspecto inofensivo no pudieron entrar a la “casa de todos” porque Luis Valiente ya había cogido sitio y los asientos del público estaban, en su totalidad, “tomados” por altos cargos de la Junta, funcionarios de la idem y ciudadanos que decían ser de la Asociación de La Antigua, a veces tan desnortada en sus deberes sociales y tan afín a los intereses del Psoe (que pena que a veces mas que folklórica sea política).

O sea, que de “casa de todos” poquito y, ese día, era casa de unos cuantos que, además, tenían pinta de formar parte de grupos tan heterogéneos como la Asociación de amigos de Ibarra, el Foro el Padrino, los Intelectuales por el Pesebre y Pancarteros de la Izquierda Rancia, una cosa entre antigua y atrasada que, desde luego, sólo se puede dar en esta Extremadura nuestra.

Yo en esto de la refinería ni entro ni salgo, entre otras causas porque no me da la gana y tengo motivos para estar prudentemente a la espera. A la espera de que se sepa algo porque, de momento, parece que el único que lo sabe todo es el presidente de la Junta, tanto sabe que incluso supera en conocimientos al empresario que la promueve. Este hombre como siga así es un firme candidato al premio nobel de los conocimientos refineros, asunto que para nuestra desgracia también es privilegio de esta tierra.

Yo entré en la Asamblea por algún resquicio secreto de la época del bueno de Antonio Vázquez (ahora todavía mas bueno al comprobar el desastre de presidente que es su sucesor) y me tuve que pellizcar al oír a ese señor con barbas (sí, ese que sale tanto en la tele y está siempre cabreado) decir que “los de siempre” esta vez no se iban a salir con la suya. Los de siempre son los que adjudican radios y televisiones, detalló Ibarra, los que manejan el poder político y hacen las carreteras donde quieren. Tras la explicación, la sorpresa, ¿Por qué Ibarra se criticaba a sí mismo?, porque los de siempre en Extremadura son los que mandan desde hace 23 años, los que cogieron el coche oficial y lo usan hasta para ir a Carrefour ¿verdad Manolo?, los que amenazan con dar o quitar radios y televisiones.

El de siempre es él, que si será antiguo que miedo me dar ir a la Parroquia de San José y ver como mi hijo señala la venerable imagen del altar y dice “papá, Ibarra”, en un pernicioso cruce mental. Mientras alguien nos cuente milongas desfasadas y la gente le siga riendo las gracias, seguiremos “como siempre”, los últimos de la fila de España.

Mientras escribo esto, oigo la voz del extremeño sensato que me dice: “Alto, señor Retama” (porque hay voces interiores muy respetuosas), “por mucho que usted diga, el señor de las barbas, ese que sale tanto en la tele y tal y tal, gana las elecciones y, aunque a usted le pese, tiene la habilidad decir una cosa y su contraria sin que nadie se lo reproche”. Le escucho atentamente porque tengo simpatía por el extremeño sensato: “Señor Retama aquí los mensajes antiguos son moneda corriente, aquí todavía se habla de ricos y pobres, de expropiar fincas a condesas y de bajar los precios del cemento o de la gasolina para todos los extremeños porque un señor, con barbas, quiere”.

El extremeño sensato es propicio a creerse este tipo de leyendas, que al cabo de los años resultan falsas pero entonces nadie se acuerda de su origen. El extremeño sensato ve como los sectores sociales que dependen de la Junta, sindicatos, empresarios, universidad, al final tragan con lo que les echen (como siempre) y sólo espera que Ibarra les facilite algo de vaselina, la necesaria para no sufrir mucho las ocurrencias del poder (como siempre). ¿Cuándo el extremeño sensato dirá basta?. He aquí una buena pregunta para los de siempre.

 
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