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Juan Retama
El Pasmo de la Séptima Silla
Juan Retama   
24 jun 2005 actualizado 19:49 CET :: Leído 258 veces
El Sr. Márquez me envía un recado desde la Puerta la Villa y como no debe de estar acostumbrado a pasear por estos andurriales, le sale un sainete maltrecho, como si fuera de producción propia, que resulta ser un peculiar desastre teatral (desastre porque es desastroso, peculiar porque tiene unas críticas estupendas).

El Sr. Jorge Márquez es un andaluz que vive en Badajoz –otro que va y viene- y que lidera en verano las cuatro M del régimen: a saber, Muñoz, Mediero, Murillo y él mismo. A fuer de sincero, tengo que reconocer que es el que mejor escribe –para mi gusto- aunque en ese caso sólo compite con dos, habida cuenta de que uno sólo sabe firmar (que ya es triste gracia tener de consejero de Cultura a un remedo del maestro Ciruela) y al que, ahora, le tenemos dedicado a su candidatura pacense, a los que desde aquí acompaño en el sentimiento.

El Sr. Márquez dice que los seguidores (si los hubiera o hubiese) de su Festival deberían enfrentarse a quienes lo cuestionamos, porque vamos en contra de la proyección que supone el nombre del susodicho. Me he quedado temblando, y eso que de proyecciones a costa de nuestro Teatro Romano podía –yo mismo- escribir bastante,. También habla Jorge Márquez de lo que "da" a mi ciudad su ciclo (tal y como suena), pero él aprovecha la ocasión para "pedir" mas al ayuntamiento que, si los datos no me fallan, es el representante legítimo (no a dedo) de Mérida, de los emeritenses y del Teatro Romano. Deduzco que en esto, como en la vida misma, unos "dan" y otros "reciben".

La verdad, no sé como hemos podido subsistir un siglo y 51 ediciones sin este "ciclo" mágico y sus ocurrencias, ¡si la gran Margarita Xirgu o el histórico Tamayo se dieran una vueltecita...qué dirían!

Sr. Jorge Márquez, se lo digo educada y pacíficamente, en esta polémica juego con ventaja, con la ventaja de estar siempre aquí, de poder escribir en vivo y en directo -todos los días del año- del Teatro Romano, al que reivindico para Mérida y los emeritenses, porque lo siento como mío, aunque es verdad que lo veo desde fuera. Lo veo y lo padezco, porque los inconvenientes de vivir en Mérida y acoger a sus visitantes los tenemos los que vivimos aquí, no los que van y vienen (esto ya lo he dicho, disculpe la reiteración). Si, señor, quiero que nos devuelvan nuestro escenario, del que se han apropiado, unos "poquinos", mediante el método del "acceso restringido", por taquilla o por pase (per nocta, claro).

Y ya puestos ¿me permite una preguntita?: ¿A ver, a ver, qué eso de que se enfrenten los ciudadanos de Mérida?, ¿Y usted?. Porque usted cobra por la supuesta buena imagen del Festival ¡pues empléese en ello, caramba!, sea usted quien defienda "su" prestigio y proyección. Pide que se enfrenten los que pagan ¿y los que cobran que hacen?. Baje a la escena, hombre, no siga con ese guión de las dos Méridas, en la estela de las dos Españas que tan buenos resultados –electorales- les está dando, deje tranquilita la pancarta que ya tuvimos bastante hace dos años (¿se acuerda del teatral "Guerra, no"?).

Mire usted por donde, conforme escribo me estoy acordando de la cantidad de maniobras, reprobables, que han politizado este evento cultural hasta la náusea, de la cantidad ingente de "abajo firmantes" que pueblan los cárteles de sus "ciclos", de los titiriteros progres que nos amenizan con sus músicas (por el mero hecho de ser titireteros, no por la música), de los experimentos pegatineros a costa del erario público, de cómo se utiliza el "marco incomparable" para pagar –con un cheque sin fondos artísticos- la penuria de ideas.

No le voy a negar que esto es lo de menos porque, por supuesto, también hay, y muchas, buenas aportaciones teatrales, grandes espectáculos por los que vale la pena venir, estar y disfrutar y un hálito de grandeza, y de historia, que rodea al Teatro Romano y lo que en él se desarrolla.(claro, hombre, también de eso es responsable usted). Mire, Sr. Márquez, le propongo una reunión: nos vemos en lo alto de la séptima silla y si usted me convence yo, Juan Retama, emeritense cabal, actuaré en consecuencia. Pero no me venga con enfrentamientos y con disputas, no se meta usted en esos huertos en plena canícula, porque acabaremos todos mal y sin teatro.

Le advierto eso si, que se quedará sorprendido de lo que se ve desde esas piedras para abajo. Se quedará "pasmao". Seremos, una función más, el pasmo de la séptima silla.

 
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