Josep Esteve Rico Sogorb |
| Zapatero: entre Marruecos y Sahara |
| Josep Esteve Rico Sogorb |
| 16 jul 2005 actualizado 16:45 CET :: Leído 438 veces |
Es
complicado mantenerse en el centro, entre galgos y podencos o entre
tirios y troyanos. No me refiero al centro ideológico sino al punto de
equilibrio en diplomacia y política exterior. Estar enmedio de dos
enemigos irreconciliables entre si -Marruecos versus República Árabe
Saharahui Democrática- es cuanto menos, díficil e incomódo para el
Gobierno. Y
esta postura de aparente tibieza y de no querer mojarse claramente a
favor de cualquiera de los contendientes, ha sufrido un cambio
sustancial. Se ha pasado, de la tensión conflictiva diplomática con
Marruecos y del apoyo a los saharahuis o a su causa; al flirteo y
feeling con Mohamed VI y sus ministros llegando al desplante
despreciativo hacia los saharahuis. Olvidarse de Marruecos no es conveniente. Cabe recordar que con el reino alauita compartimos intereses, cuentas pendientes, asuntos y proyectos conjuntos de futuro. Vale. Pero con los saharahuis hay lazos y vínculos histórico-emocionales. Tenemos con los habitantes de la ex-colonia una cierta responsabilidad paternal similar a la de muchos paises hispanoamericanos que consideran a España su "Patria Grande". No es de recibo que el Gobierno Español desprecie e ignore a los saharahuis dejando plantado a su representante Abdelaziz en Madrid ante las mismisimas narices de Zapatero, quien prefirió gozar de la visita del enviado marroquí. Esto demuestra que si en algo falla el actual Ejecutivo socialista -que no es perfecto- es precisamente en la acción de la política diplomática o Exteriores. Este es su punto flaco. Sostener buenas relaciones y mantener fluidas conversaciones en tono amistoso con cualquier Estado, País o Nación no es motivo para ser parcial, para romper la imparcialidad o neutralidad. No hay razón para atender a Marruecos y al unísono rechazar a la República Árabe Saharahui Democrática. Ambos tienen el mismo derecho a ser oidos. No vale la excusa de mal pagador de que no había hueco en agenda porque las visitas se solicitan -normalmente via fax- con antelación y se contestan formalmente autorizándolas o desestimándolas. Asi que, estamos ante una nueva negligencia imprudente del gabinete Moratinos. Los saharahuis, que siempre prefirieron sentimentalmente a España antes que a Marruecos, se sienten dominados y agredidos por la política de Mohamed VI y olvidados e ignorados -o burlados- por el Gobierno Zapatero. Supongo que hoy, tras el desplante a su portavoz, se sienten un tanto más decepcionados, desilusionados y molestos con el Ejecutivo ZP de lo que ya lo estaban. Al parecer, Zapatero no solo olvida las promesas electorales y posicionamientos iniciales en este tema -referéndum- sino también las reivindicaciones y peticiones de atención hacia los saharahuis que desde varios sectores de su partido y la ciudadanía le han reclamado, incluso con un manifiesto público firmado por prestigiosos artistas e intelectuales mayoritariamente progresistas e izquierdistas como él. Quienes firmamos aquel manifiesto -mayoritariamente también aplaudimos la retirada de tropas de Iraq y las uniones gays- seguimos siendo desde nuestra ideología progresista, sensibles y claramente partidarios de la causa saharahui sin ambages ni subterfugios. Lamentablemente, en ésto SÍ que nos diferenciamos de Zapatero Josep Esteve Rico Sogorb
Escritor y periodista |

