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Trabajo para los pre-universitarios Jose Luis Arellano |
| Trabajo para los pre-universitarios |
| José Luis Arellano Herrera |
| 21 ene 2005 actualizado 16:49 CET :: Leído 238 veces |
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Me
contaba el otro día un amigo, mientras tomábamos el aperitivo al
mediodía, que un hijo suyo, en edad preuniversitaria, le planteó hace
poco, los escasos deseos, que tenía de seguir estudiando; probablemente
influido por los amigos, la abundancia, la comodidad, el dinero, los
caprichos y la poca experiencia de la vida, etc., a lo que su padre
contestó, que si esa, era su decisión, no había más que comentar.
Le
proporcionó un trabajo en la construcción de viviendas como peón de
albañil, y solo aguantó el primer día, aquel insoportable y duro
trabajo para su cuerpo, por lo que, al llegar a su cómoda casa paterna
por la noche, no le quedó más remedio que renunciar a tal esfuerzo,
asegurándole a su padre que se iba a “comer los libros” y que la
experiencia, había sido muy amarga.
Por lo que, al escuchar tamaña tentativa, le comenté a mi amigo lo siguiente: Hace ya muchos años, seguramente en la década de los 60 y realizando yo, un viaje profesional con dirección hacia Badajoz, desde Mérida y cuando ya había culminado las cuestas de Lobón, divisé a lo largo de la carretera, a un joven con “mochila” en ristre -poco frecuente en aquellas épocas-, que me paró y solicitó amablemente, ocupar un asiento en mi vehículo, con deseo de que lo llevara hasta Badajoz. Una vez concluidos los saludos y los primeros comentarios de rigor, abundando en la hermosa temperatura otoñal que disfrutábamos, y en un regular castellano, pronunciado por su parte, pues era un joven alemán; divisamos cerca de la carretera, a un joven labriego, que detrás de su yunta de mulas y su viejo arado romano, preparaba la sementera. Al preguntarme con dulce acento “alsaciano”, que si aquel campesino, había terminado sus estudios universitarios, por estar realizando las labores propias de la siembra; yo me quedé perplejo y atónito; pues no entraba en mi cabeza en aquellos años, que para arar la tierra, hubiera necesidad de ir antes a la Universidad. A lo que me contestó, que en Alemania no se le permitía a nadie, que trabajara la tierra como granjero, que no tuviera los suficientes conocimientos como para labrarla. Al parecer, era obligatorio primero prepararse culturalmente y después realizar el trabajo en función de las necesidades y para lo que se había estudiado. Sinceramente, yo me quedé “flipado”, cuando escuché tal afirmación y me di perfecta cuenta, de lo atrasado que estábamos en España por aquellos años, con respecto al resto de los europeos; pero este comentario, viene a cuento, porque podría servirnos de ejemplo y enseñanza, aunque dicho así y a primera vista, no lo parezca; y me explico : ¿ No estaremos equivocando a nuestros jóvenes, facilitándoles falsas expectativas de futuro y excesivo bienestar en las casas paternas ?. ¿ No sería conveniente, que antes de que nuestros muchachos, accedieran a la Universidad (los que vayan a asistir) realizaran obligatoriamente algún trabajo corporal, en empresas de distintos sectores, para darle más valor y mayor reconocimiento al esfuerzo físico; aunque esto no se hiciera por Decreto ?. Trabajo remunerado naturalmente, en industrias, servicios o labores agrícolas, dispensando a los industriales que los contrataran, bien de algún impuesto o compensándoles económicamente de alguna manera, en épocas vacacionales, propias del verano. ¿ No conseguiríamos más y mejores alumnos universitarios, que los que estamos formando en la actualidad, desencantados por otra parte, por un incierto y lejano futuro compensatorio ?. Lo que si tenemos claro, es que la educación de nuestra juventud, está necesitada de una radical transformación, a la que debemos prestar todo nuestro apoyo tan necesario; porque si en Extremadura, queremos ser los mejores y los primeros de España, en el nuevo mundo de las tecnologías, como se nos ha dicho recientemente por parte de la Junta de Extremadura, ¿ porque no les enseñamos primero a conocer el esfuerzo físico, que otros necesitan, para conquistar su propia supervivencia ?. No creen Uds., que es buena disciplina aprender a conquistar el futuro, porque hay que merecerlo y no recibirlo gratuitamente. |