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¿Qué pasa con Juan de Ávalos? Jose Luis Arellano |
| ¿Qué pasa con Juan de Ávalos? |
| José Luis Arellano Herrera |
| 04 mar 2005 actualizado 21:58 CET :: Leído 215 veces |
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Desde
hace ya muchos años, que vengo reivindicando en distintos medios de
difusión, la presencia en nuestra ciudad, de un lugar (Museo) en donde
poder disfrutar de las obras de arte, que durante tantos años, realizó
nuestro insigne escultor Juan de Avalos y esta es la fecha, en que ni
con una Corporación, ni con otras, esto se ha podido llevar a feliz
término.
Mi
exposición de hoy, va a ser muy corta y muy escueta ,
pero muy clara y muy concisa, en defensa de los valores de nuestro
escultor. Primero quiero resaltar, que desde los años del Renacimiento, tanto en España como en Italia, allá por los siglos XV y XVI, salvando las distancias de Miguel Ángel, Rafael y Leonardo Da Vinci, Salcillo, etc.; no hemos podido disfrutar de un artista tan completo en ese campo, como con Juan de Avalos; y no es de recibo, que ahora lo tengamos en el más profundo de los olvidos. En segundo lugar, reconocer igualmente que –aparte de su carácter personal, que es otra historia-; a este emeritense, de inusitada relevancia en el campo de la cultura; se le ha tratado injustamente en su ciudad natal; por unos, de “rojo empedernido”, cuando marchó a Madrid en los años 40, como cualquier otro artista, para buscar mejores horizontes en su carrera. Y de “enchufado del régimen” o de “facha”, cuando se decidió a realizar la obra maestra del Valle de los Caídos, mezclando las ideas dictatoriales del Caudillo y lo que significa aquel monumento para muchos españoles y extremeños progresistas, con la realización artística de su trabajo, que nada tienen que ver. Y tercero, que si cuando se le aceptaron algunas de las figuras (copias de obras ya realizadas), que envió con sumo gusto, (aunque fueran en poliéster), para exponerlas en un centro cultural en Mérida, como era su deseo y después de ofrecerle por parte del Ayuntamiento incluso, lo que antes era el Centro Cultural de La Antigua, y tampoco se ha hecho nada; lo que corresponde es, primero excusarse por no haberle hecho ni “puñetero caso” y después devolverle sus piezas sin más; porque son suyas y no mantenerlas almacenadas en un lugar indecoroso, llenas de polvo y de olvido, y algunas de ellas perdidas o mutiladas. Esto dice bien poco, en favor de nuestra ciudad, porque aunque haya sido el Ayuntamiento, quien se haya comprometido con el artista (y me da igual el signo político de los Ediles), en realidad somos todos los ciudadanos responsables de tan incivilizada actitud, sobretodo cuando ha pedido que se le devuelvan sus obras y al parecer, aquí nadie sabe, nadie contesta. Y lo más vergonzoso para mí y para muchos emeritenses, es que nuestro Concejal de Cultura, D. Fernando Molina (sin comerlo ni beberlo), haya tenido que dar la cara personalmente, en un acto de homenaje, que le rindieron hace unos días en San Pedro de Mérida, para decirle al Sr. Avalos, que nuestro Ayuntamiento dentro de poco, le buscará solución a un tema, que por manoseado y por antiguo, ni es perentorio, ni es necesario, ni es bien recibido por el artista y su familia; o sea que, hubiese sido preferible, no haber hecho acto de presencia en ese acto y buscar soluciones que borraran de una vez por todas, esa indiferencia que todos hemos tenido, con un artista que para sí, hubieran querido tener otros; a pesar de los pesares. Debe ser el triste destino, que a figuras tan señeras en el mundo de la cultura, le tiene asignado de antemano; aunque yo creo firmemente lo que un día, una de las hermanas Martínez (tía de nuestro amigo Chema, Director del Museo Romano) dijo que: “Mérida es madrastra de sus hijos y madre de los forasteros”. Aquí se cumple ese presagio. |