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Jose Luis Arellano
La desdichada casa de la Puerta de la Villa
José Luis Arellano   
27 jun 2008 actualizado 20:40 CET :: Leído 141 veces
Quería empezar este artículo de opinión, hablando de la "DICHOSA" casa de la Puerta de la Villa; pero antes de empezar, he reflexionado sobre el particular y la realidad, es que de "DICHOSA", no ha tenido, ni va a tener nada, sino más bien de todo lo contrario.

Hubiera sido dichosa, si después de ser "CATALOGADA", como lo fue en su día -y todavía no se porqué-, se hubiera recuperado, para el disfrute de sus propietarios y de toda la ciudadanía; pero se ve, que el destino, no ha querido que así sea y al final ha terminado sus días, como corresponde a un inmueble, que desgraciadamente ha llegado a esta situación de abandono, desidia, dejadez o insensibilidad por parte de sus propietarios, o quien sabe cuales han sido los motivos, para no haberse preocupado un poco más, por lo que allí existía.

Y es que, la ubicación de ese inmueble está en un sitio de privilegio y hay cosas que se pueden pasar por alto, pero una casa que está en un lugar emblemático y en una situación terminal de derrumbe, aunque con posibilidades de recuperación; lo que no se puede hacer, es abandonarla a su suerte, esperando que las instituciones, que tienen poder de decisión hagan milagros.

Una casa antigua, en una ciudad Patrimonio de la Humanidad, debe estar siempre al socaire de las obligaciones de sus propietarios para mantenerla y no agravar más su estado físico de salud, abandonándola a su suerte, para ver si al final se deteriora tanto..., que podamos hacer de ella, lo que más nos interesa.

Siempre hemos pensado que una casa se puede restaurar, recuperar y salvar de su fin último, que es la desaparición de la misma; pero para ello hace falta voluntad, deseo de no perderla y cuando eso falta, ya no queda nada y si encima, existen personas en la ciudad que no tienen apego a la misma; no les interesa, no les importa o ven otras soluciones, no queda nada...

En este caso, ni la restauración era posible, porque habían desaparecido las cosas más importantes de su primitiva construcción, como bóvedas, frontispicio, etc...; y encima hasta las Asociaciones de Mérida, como la Asociación de Comerciantes del Centro y la Federación de las Asociaciones de Vecinos "Emérita Avgvsta", que representan al 92% de los vecinos de Mérida, estaban en contra.

Y es que la eliminación de esa vivienda irrecuperable del siglo XIX, era un obstáculo y una rémora, para dar a la plaza de la Puerta de la Villa, la amplitud, la profundidad y el desahogo que una puerta principal de nuestra ciudad merecen.

Así es que, considerando las circunstancias que se han dado en este enojoso asunto -que podría haber terminado de otra manera, si se hubieran hecho las cosas bien-; pienso personalmente, que la solución última que se ha dado a este pequeño, pero enojoso asunto, ha sido perfecto.

El Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida, ha hecho lo que debía hacer y además por unanimidad total -de ahí mi felicitación personal por el acuerdo-, y el Excmo. Ayuntamiento de Mérida, no debe vacilar a la hora de expropiar el solar de esa vivienda, porque es un lugar emblemático para todos los emeritenses; que mejora el aspecto de la plaza, que aumenta la belleza de la misma y porque es el deseo de la mayoría de los emeritenses y si hay que expropiarla se expropia, para eso se gobierna, para dar soluciones y placer a la mayoría de los ciudadanos.

Un Ayuntamiento, no puede dar la sensación a su pueblo de vacilación, incertidumbre, titubeo, indecisión; debe tomar decisiones lógicas y cuanto antes mejor.

Así es que los emeritenses, esperamos que la "DESDICHADA casa de la Puerta de la Villa", esté totalmente derribada cuanto antes y podamos disfrutar de ese espacio; naturalmente después de haber cumplido, según la Ley con sus propietarios; porque ahora si que no, nos podemos permitir el lujo, de que se caiga encima de alguien y tengamos problemas con ella, después de haberla declarado en ruinas, con "peligro inminente".


 
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