J.D. Encinas |
| Cristo en busca de las almas perdidas |
| J.D. Encinas |
| 16 may 2008 actualizado 13:28 CET :: Leído 102 veces |
|
no le aleja del pecador. Muy al contrario, lo aproxima al ser humano, a cada uno de nosotros. En su vida terrena Jesús solía mostrarse particularmente cercano de quienes a los ojos de los demás, pasaban por "pecadores" o lo eran de verdad; hasta el punto que sus enemigos le dieron el título de "amigo de publícanos y de pecadores". Su vida fue y sigue siendo un constante acercamiento a quien necesita la salud del alma. Sale constantemente en busca de quien necesita ayuda, como Zaqueo, en cuya casa Él mismo se invitó: . Jesús jamás se alejó, todo lo contrario, siempre esta en busca de los más distanciados. Por ello aceptaba las invitaciones y aprovechaba las circunstancias de la vida social para estar siempre al lado de los que no tenían puestas sus esperanzas en el Reino de Dios. Cuando llamó a Mateos un publicano - recaudador de impuestos - y éste le invitó a su casa, muchos publícanos estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Los fariseos comenzaron a murmurar de su actitud. Jesús que sabía lo que pensaban, les dijo: ‘no tienen necesidad de médicos los sanos'. Aquí, sentado con todos ellos la mayoría muy alejados de Dios, se muestra Jesús entrañablemente humano. No se aparta de ellos, por el contrario, busca su trato. La manifestación suprema de ese amor tan grande por quienes se encuentran en una situación más apurada, tuvo lugar en el momento de dar su vida por todos en el Calvario. Jesús andaba constantemente entre las turbas, dejándose asediar por ellas, aún después de caída la noche, y en muchas ocasiones ni siquiera le permitían el descanso. Su vida estuvo totalmente entregada al ser humano, con un amor tan grande que llegó a entregarse a la muerte y una muerte de Cruz, para salvar al mundo de sus inmundicias. Resucitó para nuestra justificación; ascendió a los Cielos para prepararnos un lugar; nos envía su Espíritu para no dejarnos huérfanos. Cuanto más necesitados nos encontramos, más atenciones tiene con nosotros. Existe en las Sagradas Escrituras una bellísima parábola, en la que se expresan los cuidados de la misericordia divina sobre aquellos que se alejan de la verdad: "Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la carga sobre los hombros muy contento; y al llegar a casa reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: ¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido". Es el Buen Pastor que no da por definitivamente perdida a ninguna de sus criaturas.. Igualmente, el labrador prefiere mucho más la tierra que, después de haber producido espinas, da abundante mies, que la que nunca tuvo espinas, pero jamás dio mies abundante, Es la alegría de Cristo cuando recomenzamos en nuestro camino, quizá después de pequeños fracasos en esas metas en las que estamos necesitados de conversión: luchar por superar las asperezas del carácter; optimismo en toda circunstancia, sin dejarnos desalentar; aprovechamiento del tiempo en el estudio, en el trabajo, comenzando y terminando a la hora prevista, dejando a un lado todo aquello que sea inútil o menos necesario; empeño por desarraigar un defecto; generosidad para con el prójimo... Es el esfuerzo diario para evitar "extravíos" que, aunque no gravemente, nos alejan de Cristo. |