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J.D. Encinas
Analisis del Génesis XIX
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JD Encinas
17 jul 2009 actualizado 19:41 CET :: Leído 260 veces
Era Isaac de cuarenta años cuando tomo por mujer a Rebeca, hermana de Sara la mujer de Abraham, y como ella, era estéril; por ello, rogó Isaac a Yavé por su mujer ya que no podía tener hijos, y fue oído por Yavé y concibió Rebeca su mujer. Chocábanse en su seno los niños, y Rebeca dijo: 'Para esto, ¿a qué concebir?' Y fue a consultar a Yavé, que le dijo: "Dos pueblos llevas en tu seno. Dos pueblos que al salir de tus entrañas se separarán. Una nación prevalecerá sobre la otra nación. Y el mayor servirá al menor". (Tal suceso es un presagio de la historia y perpetua amistad de los pueblos hermanos).

Llegó el tiempo del parto, y salieron de su seno dos gemelos. Salió primero uno rojo, todo él peludo como un manto, le llamaron Esaú. Después salió su hermano, agarrando con la mano el talón de Esaú, y le pusieron por nombre Jacob. Era Isaac de sesenta años cuando nacieron. Crecieron los hermanos, y fue Esaú un diestro cazador y hombre agreste, mientras que Jacob era hombre apacible y amante de la tienda. (Con estos rasgos no solo retrata a los hijos de Isaac, sino también, y acaso más, el carácter de los pueblos).

Isaac, porque le gustaba la caza, prefería a Esaú, y Rebeca prefería a Jacob. Hizo un día Jacob un guiso y llegando Esaú del campo, muy fatigado, dijo a Jacob: 'Por favor, dame de comer de ese guiso rojo, que estoy desfallecido'. Por eso se le dio a Esaú el nombre de Edom. Contestóle Jacob: 'Vende ahora mismo tu primogenitura. Respondió Esaú: Estoy que me muero; ¿que me importa la primogenitura? "Júramelo ahora mismo", le dijo Jacob; y juró Esaú, vendiendo a Jacob su primogenitura. Diole entonces Jacob pan y el guiso de lentejas; y una vez que comió y bebió, se levantó Esaú y se fue, sin darle nada de la primogenitura.

Hubo en aquella tierra un hambre, distinta de la primera que hubo en tiempo de Abraham; y fue Isaac a Guerar, a Abimelec, rey de los filisteos, pues se le apareció Yavé y le dijo: "No bajes a Egipto; sigue habitando en esta tierra, donde yo te diga; peregrina por ella, que yo estaré contigo y te bendecirá, pues a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras cumpliendo el juramento que hice a Abraham, tu padre". (Por tercera vez vemos repetirse la historia. Dios vela con cuidado sobre los patriarcas).

Habitó, pues, Isaac en Guerar. Preguntábanle los hombres del lugar por su mujer, y él decía 'Es mi hermana'. Pues temía decir que era su mujer, no fuera que le mataran los hombres del lugar por Rebeca su mujer, que era muy hermosa. (Isaac mintió al igual que lo hiciera su padre Abraham por miedo, con respecto a su mujer. En este caso no nos ofrece el texto la solución que en los de Sara. Cabe, sin embargo, pensar que Isaac dijera de Rebeca que era su hermana, apoyándose en la significación amplia que la palabra 'hermano' tiene en las lenguas semíticas. En efecto, Rebeca era prima carnal de Isaac).

Como se prolongase su estancia en Guerar, mirando un día Abimelec, rey de los filisteos, por la ventana, vio que estaba Isaac acariciando a Rebeca, su mujer. Llamó Abimelec a Isaac y le dijo: 'De cierto que es tu mujer, ¿Por qué, dices: Es mi hermana?'. Le contestó Isaac: Es que me dije: No vaya yo a perder la vida por causa suya'. Respondióle Abimelec: '¿Como nos has hecho eso? Hubiera podido alguno tomar a tu mujer, y hubieras arrojado sobre nosotros un delito'. Dio, Abimelec una orden a todo el pueblo, diciendo: 'El que toque a este hombre o a su mujer, morirá'.

Sembró Isaac en aquella tierra, y recogió aquel año ciento por uno, pues le bendijo Yavé. Engrandecióse y fue creciendo, creciendo cada vez más hasta hacerse muy poderoso. Tenía mucha hacienda de ovejas y bueyes y mucha servidumbre, y los filisteos llegaron a envidiarle. Todos los pozos abiertos por los siervos de su padre Abraham los cegaron los filisteos, llenándolos de tierra. Dijo Abimelec a Isaac: 'Vete de aquí porque has llegado a ser mucho mas poderoso que nosotros'.

Fuése Isaac, y acampó en el valle de Guerar, y habitó allí. Volvió a abrir los pozos abiertos en tiempo de Abraham, su padre, y cegados por los filisteos después de la muerte de Abraham, dándoles los mismos nombres que le había dado su padre. Cavaron los siervos de Isaac en el valle, y alumbraron una fuente de aguas vivas; pero los pastores de Guerar riñeron con los de Isaac, diciendo: estas aguas son nuestras'. Y llamó la pozo Eseq, porque había habido riña por él. Excavaron otro pozo, por el que también hubo altercado, y lo llamó Sitna. Yéndose más lejos, excavó otro pozo, por el cual no hubo ya querellas, y le llamó Rejobot, diciendo: 'Ahora ya nos ha dado Yavé holgura y prosperaremos en esta tierra'.

Subió después a Berseba, y se la apareció Yavé aquella noche y le dijo: "Yo soy el Dios de Abraham, tu padre; nada temas, yo estoy contigo". Alzó allí un altar, e invocó el nombre de Yavé, plantó allí su campamento, y abrieron también allí sus siervos un pozo. Vinieron a él, desde Guerar, Abimelec, Ajuzat, amigo suyo, y Picol, jefe de su ejército; e Isaac les dijo: ¡Para qué habéis venido a mí vosotros, que me odiáis y me habéis arrojado de entre vosotros? Ellos dijeron: Porque hemos visto claramente que está Yavé contigo, y nos hemos dicho: Haya entre ti y nosotros un juramento. Queremos hacer alianza contigo, de no hacernos tú mal, como no te hemos tocado nosotros a ti, haciéndote sólo bien y dejándote partir en paz. Tu eres ahora el bendito de Yavé. Accedió Isaac, les preparó un banquete, y comieron y bebieron. Aquel mismo día vinieron los siervos de Isaac a informarle acerca del pozo que estaban haciendo, y le dijeron: 'Hemos hallado agua', e Isaac llamó al pozo Seba; por eso se llamó la ciudad Berseba hasta el día de hoy. (Son sin duda los mismos personajes que le habían arrojado de sus tierras, que, deseando vivir en paz con la poderosa tribu de los hebreos, ponderan la acogida medianamente cortés que les habían dispensado).

Era Esaú de cuarenta años, y tomó por mujeres a Judit, hija de Beeri, jeteo, y a Besemar, hija de Elón, jeteo, que fueron para Isaac y Rebeca una amarga pesadumbre.( Es manifiesto el intento del autor sagrado, el condenar los matrimonios con los cananeos, anticipándose a la Ley, que con tanta insistencia los condena).

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