Gregorio Yañez |
| Las salidas nocturnas de Dios |
| Gregorio Yáñez Maestre |
| 05 nov 2005 actualizado 13:43 CET :: Leído 905 veces |
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Siempre que alguien piensa en la justicia divina se imagina a un Dios vigilante y justiciero las veinticuatro horas del día. Es el señor que continuamente radiografía las almas en busca de manchas. Digo yo que pasando consulta eternamente ha debido recetar mucho la misma medicina. El problema debe ser que no se acude a la farmacia.
En cualquier caso habrá momentos en que no imparta justicia, puesto que hay veces que parece que no está. Este es el problema: que en ocasiones abandona el trabajo. Quizás por ello surgen entonces individuos que se creen por encima de los demás y quieren sustituirlo, hombres con implicaciones divinas, pero no para salvar almas sino para reconducir el destino de otros en beneficio propio. Son aquellos que se entretienen obsesivamente en dilapidar a personas desde el poder que les da la política. Seguramente porque diariamente necesitan autoafirmarse para existir, porque son mediocres y no destacan por sí mismos. Son los que aprovechan las salidas nocturnas de Dios para hacer daño. Son aquellos que se abren camino fomentando el descrédito en los demás, que venden el saber ajeno como si fuera suyo, que actúan siempre a través de otros, que cuando se les descubre lo niegan todo. Son los que aprovechan las salidas nocturnas de Dios para suplantar. Son aquellos a los que su profesión les obliga a ser objetivos y veraces en la información que transmiten y hacen de su oficio una continua mentira, a sabiendas de que van a neutralizar cualquier respuesta de la víctima porque ellos controlan los medios. Son los que aprovechan las salidas nocturnas de Dios para tergiversar y difamar. Son aquellos a los que por su oficio público se les confiaron los intereses de todos y continuamente utilizan su puesto y prerrogativas para alcanzar el interés personal, que en libre concurrencia jamás conseguirían por inútiles. Son los que aprovechan las salidas nocturnas de Dios para extorsionar. Son aquellos, y éstos y los otros: los de siempre. Los que piensan que se escapan y no se dan cuenta que están siendo atrapados por otro lado. Por que ocurre, sin sospecharlo, que a través de otros la justicia divina actúa, incluso cuando Dios sale de noche. Gregorio Yáñez Maestre 05nov05 |

