Francisco M. Martín |
| Urgencias lugar cero |
| Paco Martín |
| 23 jun 2008 actualizado 09:33 CET :: Leído 234 veces |
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Un compañero médico tiene una teoría subliminal... "Que mueras por un cáncer, por un infarto, porque te caigas de un andamio es cuestión natural o de suerte. Pero que lo hagas por no llevar el casco, abrochado el cinturón o por beber o drogarte es porque eres tonto y no has sabido reconocerlo en tu vida". La otra tarde patrullando por territorio de urgencias entró alguien en una silla. No era la primera vez que acudía. Los años, los achaques típicos. Al final los excesos salen como los granos y las arrugas. La convivencia ha hecho cogerla cariño y simpatía. Tenía temblores, alta la fiebre, el aspecto es deplorable. Imagino que los datos en admisión salieron con una mirada por parte de la administrativa de cariño. Tiene un largo historial. Eso sí es muy educada y simpática. Buena gente como ella sola... Era el planeta tierra. Sobre su superficie han convivido hombres y animales, la vergüenza y el heroísmo. Ha sido testigo muda de grandes discursos y aterradores tiranos. Es el centro de atención, posee algo que atrae. Nació la primera y será la ultima en irse al final. Entró directamente al box de parada. Inmediatamente se pidió un análisis y con un portátil la hicimos una radiografía. Por dentro está desecha, como si estuviese sobre succionada y exprimida. Al principio el electro era un rompeolas luego amainaron peligrosamente las ondulaciones. Intentamos la respiración asistida y las descargas eléctricas en su pecho. Contuvimos el aliento, todos nos miramos entre todos. Se lo que es eso, es un instante. Los que nos ganamos la vida allí sabemos de que se trata. Parece eterno, nos sube la tensión, algunos rezan, otros piensan lejos. Hemos perdido algunas veces, pero también hemos tirado para adelante otras. Esta vez fue una victoria, la vida sigue. Pero sabemos que volverá otra vez. Pero sabemos que siempre estaremos allí. Puede que alguna vez llegue y se la cierren los ojos eternamente. No será culpa nuestras, aunque en cierta manera hayamos contribuido a volverla a tener allí. Trabajar en un hospital es indescriptible. No os creáis todo lo que cuentan. Algo de verdad hay, pero detrás de una bata verde o blanca hay seres. Personas normales hecha de otra pasta diferente. Quizás es normal ser ciudadano pagar o no pagar impuestos, llegar tarde o esperar al verano. Dicen que la madera de quienes ayudan a los demás son astillas de una cruz. No lo sé, puedo ver a alguien a cinco metros, pero soy incapaz de traspasarme un solo poro de mi piel. La sanidad es mejorable, debe de intentar ofrecer un servicio no exento de humanidad. Se la deben dar medios y también personas adecuadas en cada puesto de la cuál está compuesta. La salud es de todos, con derechos a acceder a ella pero a la vez de ser cercana. Un hospital se diferencia de una fortaleza en el orden inverso. La segunda se pugna por entrar dentro. En el segundo se lucha para que salgan los que están allí fuera. No puedo decir que trabajo en un sitio perfecto. Pero me enorgullece aprender tanto de la vida cada vez que me pongo el uniforme de celador del Hospital "Virgen del Puerto" de Plasencia. |

