Francisco M. Martín |
| Se llama Obama |
| Francisco M. Martín |
| 15 jun 2008 actualizado 13:59 CET :: Leído 293 veces |
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Cuenta un chascarrillo histórico una versión inédita del Descubrimiento... Cristóbal Colón llevaba en su nao a un alemán, un inglés, un español y un norteamericano. El teutón iba surtido de "panzers". El británico aportaba la puntualidad necesaria para la empresa. El español se encargaba de las viandas, a base de paellas y caldereta extremeña. En cambio el yankee era Steven Spielberg para rodar el acontecimiento apropiándose con los derechos del negocio. El pueblo norteamericano es un pueblo hecho por pueblos dispares. En su evolución han aunado aspectos de ellos. Características diferentes como base a su insólita identidad. Lo mejor y lo peor de todos le han hecho ser líderes indiscutibles. Entienden su liderazgo como una empresa. Y esa es su diferencia respectos a otras naciones que han ocupado ese papel. Con la apuesta del candidato Obama a inquilino probable de la Casa Blanca se demuestran varias cosas. Una que en el fondo el americano es por encima de racista, machista. Hillary Clinton ha sufrido más por su derrota política que por la pública infidelidad conyugal. Pero nadie se engañe, el gesto político es una estrategia dentro del marketing. El mundo ha dejado de hablar del saqueo y hasta elogia a su posible tirano. La bandera de las rayas y las estrellas sigue siendo la misma. Obama de todos modos es un peldaño hacia un imposible. Se pone el cebo para seguir siendo el pescador. Lo único aparentemente claro es ser el menos blanco de todos. Pero en su programa no dice desandar la labor de Bush Jr. Hay intereses poderosos pocos proclives a una sorpresa. Siendo tan sólo algo posible está atado aunque ni siquiera exista. Se apoya en la figura de Luther King pero le quedará en el camino a la menor oportunidad. Ojala me equivoque, pero es la realidad. El mundo enfrentado a sus retos necesita dirigentes de altura. Con madera de saber tomar decisiones difíciles en unos tiempos complicados. Aunque menos dan los bancos porque siempre prestan con intereses. Nadie me puede demostrar respecto a la columna si está hecha de argumentos o intuición. La mentira más piadosa es la fabricada por la imaginación. |

