Martes, 09 Febrero 2010
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Francisco M. Martín
Reencuentro (I Parte)
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Paco Martín
08 nov 2009 actualizado 10:26 CET :: Leído 378 veces
Hace tiempo hice un pequeño relato. Lo rescato hoy y lo traslado en mi columna semanal. Habla de lo que es el hombre por dentro. Su inmensidad, y su pequeñez. En mi aportación a Extremadura al día, intento un poco trasladar mis inquietudes de pensamiento y literarias. Y por eso me vais a permitir que me tome esa licencia. Su argumento son conceptos universales, en los que uno puede o no estar de acuerdo. Es una pequeña historia, dentro del ser humano. Su reacción ante el pasado, la esclavitud de si mismo, su crueldad y también su bondad. La estratificaré en unas cuantas semanas, pero os haré fácil el seguimiento. Espero os guste, y el resto de mis compañeros completen esta aportación...

"...Era por la mañana, las sillas se despertaban, y las paredes grises se desperezaban. En las calles los paraguas correteaban por las aceras y los charcos bailaban al son de los zapatos de los peregrinos urbanos. La gente siempre tiene prisa en llegar tarde dónde nadie le espera. Nos movemos sin orden, ni control; apurados por las cárceles de los horarios. Dios acaba poniéndonos a cada uno en su sitio; aunque se valga del acomodador cuando vamos al cine.

Tenia que ir al despacho de mi superior cinco plantas mas arriba, unos informes... dejé el deporte de los peldaños y opté por el atajo del ascensor...
-Buenos días.
-Buenos días, ¡que frío hace!
-Ayer dijo la radio que iban a bajar las temperaturas hoy.
-¿Por que me mira así?
-Me recuerda a alguien, seguro que nos hemos visto en algún sitio.
-Cada vez que parpadeamos nos miramos con los mismos ojos pero en distinto tiempo.
-¿Me permite que le diga una cosa?... Es muy atractiva.
-Va a conseguir que mi ruborice.
-Simplemente...
-¿Que ocurre?, ¡El ascensor se ha parado! ¡Estamos a oscuras!
-Tranquila no es la primera vez que sucede, enseguida se solucionará... ¿Tiene miedo?
-La verdad es que un poco, su voz...
-¿Si?
-Es muy bonita desde la penumbra.
-A mi mujer le convencí que se casase conmigo a través de la factura del teléfono. ¿Y usted?
-¿Que?
-¿Está casada?
-¡Ah, si...! Si, y tengo dos hijos maravillosos. Parece que esto tarda en solucionarse.
-Seguro que el encargado está en el bar de enfrente, ese que hace un chocolate con churros buenísimo ¿lo conoce?.
-Si por supuesto el dueño estudió conmigo en el instituto. Hicimos el antiguo bachiller juntos. Aunque su fuerte no fuera el estudio precisamente.
-Te dije que no me eras extraña, acabo de descubrir que fuimos compañeros.
-¿Tu? ¿No me digas?
-Los años a veces deforman. El tiempo no cuenta para el alma y el amor oculto. Al final una mañana te das cuenta de que no puedes vivir eternamente atormentado, intentando engañarte a ti mismo.
-Tampoco puedes disimular para siempre los sentimientos. Son inalterables en su profundidad. Quizás esperas olvidar, pero te levantas cada segundo de tu existencia pensando en la persona. Quizás uno puede vivir con la hipocresía, pero nadie engaña al corazón.
-Suena un ruido arriba.
-Intenté olvidarte te juro que lo inatenté... pero...
-Yo tampoco lo conseguí.
-Después de tanto tiempo pensé en subirme a las montañas, ver los valles... Sólo para acariciarte en sueños, aunque fuera un instante, uno sólo... Pedí a Dios que me concediese un segundo para compartir una mirada tuya... Que no es mucho... un segundo comparado con todos los tiempos.
-Y el te lo ha concedido, quizás injustamente le denostamos. Pero cuándo lo hacemos...
-Vaya dónde vaya no olvidaré jamás este momento.
-He llorado por ti todas las lágrimas del mundo. Añoré en mi soledad tu falta. Pero nunca arrancaron de mi tu recuerdo. Toma te doy la esclavitud de mi destino...

-Una hora más tarde-

-Tuvo que ser horrible, la verdad es que no me acostumbro... Sus cuerpos han quedado irreconocibles por el impacto. ¿Ves la pistola con la que ella acabó con el juez? Sólo han quedado intacta las manos.
-Era una asesina, lo lamento mas por el. Era un valiente y una excelente persona. La circunstancia ha unido en un trágico final al rebeco y al halcón.
-Y es curioso, fíjate en esto...
-¡Pero que morboso eres!
-Ella en la ficha que tenemos está casada con otro terrorista liberado.
-Y...
-No tiene ninguno el anillo puesto.
.Fíjate tu...¡se habrán caído con el golpe!. No los llevarían puestos, ¿eran los dos católicos?. Se puede explicar de un montón de maneras ese detalle.
-O... puede que se lo quitarán antes.
-Si fuera así dame una razón para ello...
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