Francisco M. Martín |
| Morir te quiero |
| Francisco M. Martín |
| 10 ago 2008 actualizado 23:34 CET :: Leído 331 veces |
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Dedicado a tres personas queridas: Esther Gutiérrez, Javier Caso y Félix Pinero Uno puede ir muchas veces al mismo sitio. A muchos lugares llegar solo. Todos tienen la potestad de encaminarse juntos o por separado a un destino.... Pero no puedes irte siempre y nunca de todas la metas eternamente. Al principio lo de abajo tenia su lógica. Quienes trabajaban en las profundidades como los mineros salían sudando. Pero no me entraba lo de por encima. De momento la Luna no tenia pinta de estar poblada de gente buena. A decir verdad nadie celebraba allí la Navidad, y los Reyes Magos venían de Oriente. Eso me despistó, hasta encontrarme con la conclusión de que no eran espacios físicos. Y sin embargo seguimos apuntando al explicarlo con los dedos al mismo lugar del horizonte. Desde luego llegar al edén es una incógnita. Debe estar demasiado lejos, porque cada vez que descubrimos la siguiente estrella lejana, por allí no se ve a nadie. ni con los telescopios, ni con microscopios. Quizás la brújula apunte eternamente en su trabajo al Norte y al Sur pero la clave está en el medio. Y cómo soy amigo de la redundancia y de los gatos, os destilo "el fin no está en el medio". Intentar explicar la muerte desde la vida es algo imposible. Porque inicialmente lo único que tenemos claro es que son cosas distintas. De todos modos al igual que en un buen libro, un gran chiste o una mentira piadosa lo entrañable está en el límite. En los camposantos las gentes se suelen llevar bien. No hay estridencias, algún ciprés, el aire del otoño, las lagrimas esculpidas en los momentos. Puedes compartir lecho con quien nada bueno ha hecho y con quién te dejó la dirigir la palabra. La iluminación es un mano a mano entre el astro rey, y la república dependiente del horizonte llamadas estrellas. Hay un día al año de aniversario, y normalmente cruces y palabras inscritas ávidas de ser leídas por curiosos macabros. Algunos de pincel de ráfaga y letras de antaño mas que de credos, e inspiración irrecurrente, se convierten en adictos obsesivos sobre el tema. Cuestión de tiempo cambiar de estilo a la menor insinuación de la critica influyente manejada a distancia por los pesos pesados de la reventa. Y es que influye la experiencia para manejar todo. Los egipcios para solucionar el paro obrero en el imperio de los faraones hicieron sus pirámides. Lo chinos tiraron por la piedra y se lo gastaron en La Gran Muralla. Los brasileños mucho mas ecológicos repoblaron La Amazonia. Por supuesto los españoles, entre el fandango y las lentejas, para no quedarse atrás, no se les ocurrió otra gracia que liarse con "El Valle de los Caídos". En fin y casi al final las costumbres se transforman. Nos aguardan lecturas, combinar la superstición con desquitarnos de los alambres de espino. Tengo amigos, algún lector, un móvil de antes de la guerra y por la cuenta que me tiene una relaciones cordiales con unos señores simpatiquísimos en el negocio de los decesos. Lo dicho solo me arrodillo ante la virtud y las damas de belleza incontrolable, y eso hasta que en el idioma extremeño "hinque el poleo" . Y por supuesto subrayo el epitafio de la columna, igual se empieza por dónde se acaba, ¡morir te quiero!. porque mas ni puedo ni me acuerdo. |

