Francisco M. Martín |
| Diario de un funcionario |
| Paco Martín |
| 12 oct 2008 actualizado 14:42 CET :: Leído 300 veces |
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Un diario es una especie de confesionario, una jaula que en vez de estar con candado te libera. Hoy no es una jornada brillante, cierta angustia palpita mis dedos. Siempre me gustó aquella canción de José Luís Perales, esa que decía "....estos días grises del otoño me ponen triste...". A uno le puede hasta hacer llegar la felicidad en la desdicha. Precisamente trabajar para la Consejeria, antes Ministerio sigue siendo valga la palabra todo menos misterio. El estado te proporciona seguridad pero a cambio de perder espíritu aventurero. Recordaba hace meses escuchar aquello de poder conseguir el pleno empleo. La recesión a este paso conseguirá el pleno desempleo. Dicen que trabajar para el Estado garantiza nuestra forma de vida. Puede tener razón, pero aunque de los últimos no olvido que de todos modos estamos en esa fila. Esa hilera de gente angustiada por un futuro medio enterrado en el duro presente. Creo una vez mas estamos en mitad de un conflicto de intereses. No olvido eso de que hay gente que no está interesada en salir del bajón de orgullo, ahora en el fondo, otrora en las nubes. Y eso me preocupa, porque si bien se están creando bolsas de pobreza, a su vez emergen cascadas de riquezas. Soy en siglo XXI sucesor de un símbolo y de su definición. Se ha dicho del maestro ganar lo suficiente para pasar hambre. Eran unos tiempos de pupitre frío, de rodillas en brazos en cruz, de la letra entrando por la sangre. Me abruma volver a la caverna. No pronostico eso como el desenlace de la realidad. Pero convendría no olvidarlo y tenerlo como estímulo. Soy de los tiempos en los cuales mi educación estaba mediatizada por los estertores del dictador. Al decir mi nombre debía levantar la mano y decir marcialmente: ¡Presente!. Imagino era una manera de como el gallego era medio dios, tenerle al lado. Con el paso del progreso y la llegada de Internet, se generaliza para el caso la respuesta de.... ¡servidor!. De todo lo oído echo de menos el termino austeridad. Volver atrás no es del todo malo. En mi niñez nos sentábamos alrededor todos del brasero de picón. La familia era mas familia, los sábados por la tarde veíamos la película todos juntos. Creo en el fondo la gente se ha alejado de la gente. Creando medio para estar al lado, cada uno va por el suyo. Esa es parte de mi añoranza, no todo era malo, y había mas aliados. Quizás en mi sueldo echo en falta alguna palabra de cariño. Siempre pensaré como todos en estar mal pagado por mi rendimiento. Uno de los presentadores del telediario es funcionario. Las ultimas semanas solo sabe decirme malas noticias. Entre una bolsa vacía, las guerras de Oriente, y la violencia domestica variada se pule las dos terceras partes de programa. La parte contratante de la ultima parte obviamente es para los deportes. Es exponente y portavoz del mundo de la raza humana. Y para mi todo eso no es mi vida. Yo hago otras cosas, y parece nadie las hace. Se que no es original tener un diario, y menos incluirlo en un periódico como Extremadura al día. Pero me vale el recurso medio literario medio periodístico para esta semana. Por cierto y de paso lo señalo. Una muchacha en otras paginas íntimas quedó una frase de la cual aprendo cada vez la releo. Decía aquello de " El hombre es bueno, pero los hombres son malos". Esa cría se llamaba Ana Frank, era judía, y coincidentemente murió de hambre en un campo de exterminio. |

